Estación de tratamiento de agua del Bodonal
Madrid manda a quirófano a sus plantas potabilizadoras para seguir ofreciendo «la mejor agua del mundo»
La actuación se enmarca en el Plan Estratégico 2025/30 de Canal de Isabel II
El agua de Madrid siempre ha tenido fama por su calidad. Su sabor y pureza son resultado de un recurso privilegiado que parte de una red de tratamientos complejos y precisos. La Comunidad de Madrid ha aprobado una inversión superior a los 27 millones de euros para la renovación y mejora de las 14 estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP) gestionadas por Canal de Isabel II.
La actuación se enmarca en el Plan Estratégico 2025/30 de Canal de Isabel II, con el objetivo de reforzar la calidad del servicio y consolidar a Madrid como región de referencia en la gestión eficiente, sostenible e innovadora de este recurso. Los trabajos contarán con un plazo de ejecución de cuatro años.
La medida tiene como fin prolongar la vida útil de estas instalaciones, afectadas por su envejecimiento natural, y garantizar el cumplimiento del Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, que establece los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, su control y suministro.
En estas infraestructuras se aplican las tecnologías y los procesos más avanzados para potabilizar este bien esencial procedente de los embalses, como paso previo a su distribución a los usuarios.
Las acciones contemplan la rehabilitación y adecuación de filtros, la ampliación y construcción de decantadores, la instalación de lamelas, la renovación de válvulas y equipos electromecánicos, o la modernización de canales de salida y entrada.
Asimismo, también se realizarán trabajos de albañilería, pintura y obra civil. Se llevarán a cabo en las ETAP de Colmenar Viejo, Bodonal, Pinilla, Torrelaguna, La Aceña, La Jarosa, Navacerrada, Santillana, Valmayor, El Tajo, Majadahonda, Rozas de Puerto Real, Pelayos de la Presa y Griñón, así como en la embotelladora.
Estación de tratamiento de agua del Bodonal
Dentro de una estaciones de tratamiento
El Debate se ha podido adentrar en una de estas estaciones de tratamiento de agua, en concreto en la del Bodonal, situada en Tres Cantos.
«Allí donde termina el canal, comienza el trabajo de potabilización. Aquí el agua entra bruta y sale lista para beber», resume Sergio Casado, responsable de la planta, que lleva años supervisando que ese proceso se repita con la misma fiabilidad, las 24 horas del día, los 365 días del año.
El agua que llega al Bodonal procede de varios embalses madrileños como El Vado, El Villar o el Atazar, y lo hace a través del canal Bajo, por gravedad, sin necesidad de bombeo. Desde allí, se reparte en la planta a través de conducciones de hasta dos metros de diámetro.
Estación de tratamiento de agua del Bodonal
En este punto, se inicia una cadena de fases químicas y físicas diseñadas para transformar agua natural –aunque limpia a simple vista– en un recurso apto para el consumo humano, cumpliendo los más altos estándares sanitarios. La capacidad de tratamiento del Bodonal es de 4 m³/s.
El primer paso es la oxidación, donde se añaden compuestos como el cloro para comenzar a eliminar microorganismos y degradar materia orgánica. A continuación, mediante un proceso conocido como coagulación y floculación, se incorporan productos como sulfato de aluminio y almidón, que permiten que las partículas microscópicas que enturbian el agua se agrupen.
Aquí es donde entra en juego uno de los elementos más importantes del proceso de potabilización: los decantadores. En la ETAP del Bodonal hay tres grandes decantadores troncocónicos, estructuras de enorme tamaño cuya sola presencia impresiona: 46 metros de diámetro superior, 35 en la base y más de 7,5 metros de altura.
Estación de tratamiento de agua del Bodonal
Tras ser decantada, el agua clara pasa a la fase de filtración, donde atraviesa uno de los 20 filtros de arena de la planta. Cada uno de estos filtros, de 100 m² de superficie, retiene cualquier impureza residual que haya escapado de la decantación.
Ya filtrada, el agua recibe un tratamiento final mediante cloramina, una combinación de cloro y amoniaco que actúa como desinfectante de larga duración. Este producto es más estable que el cloro tradicional y permite que el agua mantenga sus propiedades higiénicas a lo largo de toda la red.
El proceso completo está vigilado en todo momento desde la sala de control. Allí, técnicos monitorizan en tiempo real los valores de turbidez, pH, cloro residual y más, para que nada quede al azar. Cada gota está controlada.