Antigua estación de Tirso de Molina
Esta es la plaza de Madrid que esconde un antiguo cementerio debajo
En la Plaza de Tirso de Molina, donde también se encuentra su estación de Metro, se encontraban un convento y un cementerio de frailes mercedarios
En el año 1554 se comenzó a construir un convento de monjes mercedarios en el lugar donde se encuentra la actual Plaza de Tirso de Molina. Hasta el año 1834, el llamado convento de la Merced (que contaba con tres pisos y guardaba el voto más de 100 religiosos) se mantuvo en pie terminando destruido como consecuencia de la desamortización de Mendizábal.
Fue entonces cuando se construyó la plaza de Tirso de Molina, llamada Plaza del Progreso durante un tiempo o también Plaza de Juan Álvarez Mendizábal. El convento contaba con un cementerio donde enterraba a los monjes fallecidos, unos restos que no se movieron cuando se procedió a la demolición del edificio.
Por esta misma razón, entre las paredes del metro continúan descansando estos clérigos. No fue hasta algo menos de cien años después, durante las obras de la línea 1 de Metro, cuando hasta 200 nichos quedaron al descubierto en una galería tras algunos de los derrumbamientos. Sin embargo, ya que en ese momento no se supo qué hacer con estos, los dejaron en el mismo espacio en el que se encuentran actualmente.
No obstante, esta es una de las estaciones más bonitas de la ciudad y que más destaca por su decoración, que cuenta con pequeñas columnas y huecos rectangulares, junto con azulejos de la época y el escudo antiguo de la ciudad realizado en bronce. Este se encontraba originalmente en la estación de Sol, cuando Alfonso XIII inauguró la línea en 1919.
En un primer momento, la estación de bautizo como Progreso, el mismo nombre que llevaba la plaza. Fue en 1939 cuando, tanto la plaza como la estación, adoptaron el nombre de Tirso de Molina.