Un olivo de 627 años se convierte en el árbol más ‘anciano’ de El Retiro
Madrid
Los árboles más antiguos de Madrid: los gigantes silenciosos que han sobrevivido al paso de los siglos
Madrid es una ciudad en constante transformación. Sus calles, edificios y plazas han cambiado con el paso de los siglos, pero algunos de sus habitantes más antiguos permanecen en pie desde hace generaciones. Son árboles que han sido testigos de guerras, cambios políticos, el crecimiento de la capital y la vida cotidiana de millones de madrileños. Algunos de ellos superan varios siglos de vida y constituyen un patrimonio natural tan valioso como muchos de los monumentos históricos de la ciudad.
Entre todos ellos destaca el ahuehuete del Retiro, considerado durante décadas el árbol más antiguo de Madrid. Situado en el Parterre, junto a la puerta de Felipe IV, este ejemplar de origen mexicano se ha convertido en uno de los símbolos botánicos de la capital. Su tronco supera los seis metros de perímetro y su imponente copa domina uno de los rincones más visitados del parque. Aunque tradicionalmente se ha afirmado que fue plantado hacia 1630, diversos estudios sitúan su origen entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. En cualquier caso, sigue siendo uno de los árboles más antiguos y singulares de la ciudad.
La historia del ahuehuete está rodeada de leyendas. La más conocida sostiene que sobrevivió a la tala realizada por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia porque sus ramas sirvieron de apoyo a una pieza de artillería. Verdadera o no, la anécdota forma parte del imaginario madrileño y ha contribuido a convertir al árbol en uno de los emblemas naturales de la capital.
Durante muchos años se consideró que este ejemplar era el árbol más longevo de Madrid. Sin embargo, en 2023 el Ayuntamiento incorporó al Retiro un olivo procedente de la localidad madrileña de Carabaña cuya edad estimada alcanza los 627 años. Según los estudios realizados, comenzó a crecer alrededor del año 1396, cuando Madrid todavía era una villa medieval y estaba lejos de convertirse en la capital del reino.
El traslado de este olivo supuso un importante reto técnico debido a sus dimensiones y peso. Una vez instalado en una de las praderas próximas a la Puerta del Ángel Caído, pasó a convertirse en el árbol más antiguo presente en la ciudad. Su llegada también permitió llamar la atención sobre la riqueza del patrimonio arbóreo madrileño y sobre la necesidad de conservar ejemplares que forman parte de la historia de la región.
El Retiro es precisamente el lugar donde se concentra buena parte de los árboles históricos de la capital. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO junto al Paseo del Prado en 2021, el parque alberga cerca de 20.000 ejemplares de distintas especies. Muchos de ellos fueron plantados durante las reformas llevadas a cabo en los siglos XVIII y XIX, mientras que otros llegaron procedentes de diferentes partes del mundo gracias a expediciones científicas y proyectos de jardinería impulsados por la monarquía.
Además del famoso ahuehuete, en el Retiro pueden encontrarse cedros, cipreses, plátanos de sombra y castaños centenarios que han sobrevivido a los cambios sufridos por el parque a lo largo de los últimos dos siglos. Estos árboles han contemplado desde las celebraciones de la corte hasta los bombardeos de la Guerra Civil, pasando por la transformación del parque en uno de los principales espacios verdes de Europa.
Otro enclave fundamental para entender la historia botánica de Madrid es el Real Jardín Botánico. Fundado en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III, este espacio conserva ejemplares de gran valor histórico y científico. A lo largo de los años ha servido como centro de investigación y aclimatación de especies llegadas desde América, Asia y África. Algunos de los árboles plantados durante sus primeras décadas de existencia continúan formando parte de sus colecciones.
La Casa de Campo también alberga algunos de los árboles más veteranos de la ciudad. Con más de 1.500 hectáreas, este espacio verde es el mayor parque público de Madrid y uno de los más extensos de Europa. En su interior sobreviven encinas, pinos y otras especies autóctonas que en algunos casos cuentan con varios siglos de antigüedad. Antes de convertirse en parque público en 1931, la Casa de Campo fue una finca de uso real, lo que permitió conservar amplias masas forestales durante generaciones.
La Quinta de Fuente del Berro es otro de los jardines históricos donde pueden encontrarse árboles de gran valor patrimonial. Este parque, menos conocido que El Retiro o la Casa de Campo, conserva ejemplares centenarios en un entorno que combina jardines románticos, fuentes históricas y construcciones vinculadas a la aristocracia madrileña de los siglos XVIII y XIX.
Para proteger este patrimonio natural, la Comunidad de Madrid cuenta con un Catálogo de Árboles Singulares. En él se incluyen aquellos ejemplares que destacan por su edad, tamaño, rareza, interés científico o relevancia histórica. La inclusión en este catálogo implica medidas especiales de protección destinadas a garantizar su conservación frente a posibles daños derivados de obras, enfermedades o actuaciones urbanísticas.
La importancia de estos árboles va más allá de su valor paisajístico. Los ejemplares más antiguos constituyen auténticos archivos vivos capaces de aportar información sobre la evolución climática y ambiental de la región. A través del estudio de sus anillos de crecimiento, los investigadores pueden conocer periodos de sequía, cambios meteorológicos y otros fenómenos que han marcado la historia natural de Madrid.
En una ciudad donde el crecimiento urbano ha transformado profundamente el territorio, estos árboles representan algunos de los pocos elementos que han permanecido durante siglos en el mismo lugar. Muchos de ellos ya formaban parte del paisaje cuando aún no existían algunos de los edificios más emblemáticos de la capital y continúan hoy ofreciendo sombra, biodiversidad y memoria histórica a los madrileños.