Imagen de un tramo del Túnel de Villanueva reabierto al público el pasado 20 de enero
Madrid
El túnel de Bonaparte, una historia sepultada en el tiempo que verá la luz gracias a un museo
El Ayuntamiento de Madrid abrirá al público en 2027 el túnel de Villanueva, conocido como Bonaparte, con un proyecto museográfico para explicar la historia de este pasadizo y su relación con la antigua Casa de Vargas
Madrid es una auténtica caja de sorpresas que esconde tesoros ocultos más allá de sus icónicos palacios y amplios museos de gran valor artístico e histórico. Su verdadero encanto reside en caminar sin prisa perdiéndose por el Madrid de los Austrias, por ejemplo, encontrar tabernas centenarias a un paso de edificios modernos y toparse con jardines secretos, verdaderos oasis escondidos, fuera de las lindes del Parque del Retiro.
Uno de estos tesoros escondidos lo encontramos en un corredor desconocido para la mayoría de los madrileños, un pasadizo oculto y enterrado que gracias a Patrimonio Nacional se reabrió al público el pasado 20 de enero tras su rehabilitación con un presupuesto de más de 400.000 euros financiados con los fondos europeos Next Generation EU.
Debido a este proyecto se han podido recuperar las proporciones originales del túnel y los elementos de ladrillo y cantería originales. Este túnel se conoce con el nombre de Villanueva y se cerró al público en la década de los años ochenta por los cambios urbanísticos acaecidos en esa zona, especialmente por el impacto que ocasionó la construcción de la autopista M-30.
Entrada al Túnel de Bonaparte desde los Jardines del Campo del Moro
El túnel de Villanueva es un paso abovedado subterráneo diseñado en 1809 y le debe su nombre al arquitecto español que lo ideó, Juan de Villanueva y de Montes (1739-1819). Nacido en el seno de una familia entregada al arte, la huella que ha dejado en Madrid es más que notable. Numerosos edificios han sido proyectados por él destacando el Museo del Prado y el Jardín Botánico, entre otros. Considerado una figura relevante de la arquitectura neoclasicista – estilo basado en la razón y en la sobriedad – a él le encargó José I Bonaparte la construcción de este pasadizo arqueado y su finalidad no era otra que servirle de salida privada desde los Jardines del Campo del Moro (declarados BIC en la categoría de Jardín Histórico) hasta la Casa de Campo, entonces utilizada como finca de caza y zona de recreo de la Corona.
Este político, diplomático y abogado francés fue rey de España desde 1808 hasta 1813. Este túnel permitía al hermano mayor de Napoleón Bonaparte acceder a su residencia con plena seguridad fijada en el palacete-Casa de Vargas, el edificio más antiguo de la Casa de Campo. Bonaparte nunca llegó a utilizarlo pues abandonó el país antes de que finalizara su construcción en 1813.
La excavación de este túnel es muy singular y de gran sencillez formal, con un gran rigor técnico y compositivo. Prueba de ello es la perfección de su trazado alineado con el eje que parte de la fachada oeste del Palacio Real. Gracias a la rehabilitación llevada a cabo se han actualizado las instalaciones de electricidad, saneamiento, iluminación y protección contra incendios.
Trazado alineado de gran rigor técnico
El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado la musealización del tramo municipal de este túnel para su apertura al público en 2027. Hablamos de un pabellón subterráneo contemporáneo construido por el Consistorio en 2011 acondicionado como salida de emergencia de la M-30. Una iniciativa que se enmarca en el proyecto de la futura Real Casa de Campo coincidiendo con el quinto centenario del nacimiento del Felipe II. «Desde los tiempos en que Felipe II convirtió Madrid en la capital del reino, existió el proyecto de unir el Palacio Real con la Casa de Campo», explica José Luis Sancho, jefe de Investigación Histórica de Patrimonio Nacional.
El objetivo es formar parte también de la recuperación de la Casa de Vargas, residencia privada de Felipe II desde 1561 de gran relevancia patrimonial. El Ayuntamiento quiere convertirla en un nuevo espacio cultural incluyendo en este proyecto un jardín renacentista de más de 10.000 metros cuadrados y una gruta renacentista con juegos de agua. «El único jardín del siglo XVI que se va a poder ver en la capital», enfatiza Marta Rivera de la Cruz, delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayto. de Madrid. La villa de Madrid gracias a esta iniciativa suma una nueva experiencia patrimonial, esta vez vinculada a la futura Real Casa de Campo.
Real Casa de Vargas de Felipe II
Este túnel se convierte en una cápsula del tiempo donde el Ayuntamiento en su vestíbulo municipal -ubicado en el extremo subterráneo de túnel que conecta con Madrid Río y el Paseo de la Virgen del Puerto- creará una nueva área expositiva aprovechando que este tramo no tiene ladrillos antiguos gracias a su reconstrucción por las obras de la M-30 ni elementos originales de valor patrimonial. Un espacio moderno y abierto, como si de un libro abierto se tratase, donde el visitante a través de pantallas o carteles colocados podrá conocer de primera mano la historia de este pasadizo lleno de misterio.
Será entonces, en 2027, cuando los madrileños puedan disfrutar del recorrido del túnel de Bonaparte de lado a lado, desde los Jardines del Campo del Moro hasta los aledaños del Puente del Rey y la entrada a la Casa de Campo. Una experiencia regia que no dejará indiferente a nadie para conocer la historia de esta galería, su evolución y como defiende Elena Hernando, Directora General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano, «la incorporación del tramo municipal solo tiene sentido si aporta contenido histórico al visitante».