Encuentran restos óseos en la calle Arapiles
Las obras de un parking de la calle Arapiles, en Chamberí, destapan restos óseos del siglo XIX
La construcción del Cementerio General del Norte Fue ordenada por Carlos IV en un momento en el que se quería abandonar la costumbre de los enterramientos en el interior de las iglesias
Las obras de un parking de la calle Arapiles, en Chamberí, han revelado restos óseos del siglo XIX. La excavación arqueológica, impulsada por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Oficina del Español de la Comunidad de Madrid, ha descubierto que —a la espera de análisis más exhaustivos— corresponderían a la actividad del antiguo Cementerio General del Norte.
El distrito de Chamberí ha sido un lugar tradicionalmente funerario con hasta cuatro necrópolis. Tanto es así que Pío Baroja se refiere a una de sus calles, destacando este ámbito en Aurora Roja: «Pocas calles podrían presentar méritos tan altos, tan preeminentes para obtener los títulos de sepulcral y de fúnebre como la de Magallanes».
Mapa de Madrid a finales del s. XIX. La figura 209 corresponde al Cementerio General del Norte; la 203 al Cementerio de San Ginés; la 204, al de la Patriarcal
La construcción del Cementerio General del Norte fue ordenada por Carlos IV en un momento en el que se quería abandonar la costumbre de los enterramientos en el interior de las iglesias, dando paso a los camposantos a las afueras de los cascos urbanos. Las obras comenzaron en 1804 y concluyeron cinco años después, tras haber sido pausadas a causa de la Guerra de Independencia. Fue diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva y se levantó junto a la Puerta de Fuencarral, en lo que hoy son las calles Magallanes, Arapiles, Fernando el Católico, Rodríguez San Pedro y la Plaza del Conde del Valle Suchil, con entrada por Arapiles.
Su entrada principal se encontraba donde confluyen Magallanes y Arapiles, y se componía de seis patios cubiertos en la que se introdujo el sistema de los nichos a imagen del cementerio de Lachaise en París. Igualmente, se construyó en su interior una capilla neoclásica que funcionaría después como templo parroquial dedicado a Nuestra Señora de los Dolores, mientras que la necrópolis estaba en uso y tras su clausura.
Patio de los pobres en el Cementerio General del Norte (1874)
El camposanto correspondía a los feligreses de las parroquias de Santa María —calle Mayor, demolida en 1868—, Santiago —plaza de Santiago—, San Marcos —calle de San Leonardo—, San Ginés —calle Arenal—, San José —calle Alcalá—, San Luis —calle Montera—, San Martín —calle Desengaño— y San Ildefonso —calle Colón—.
Los restos óseos encontrados en el parking de Arapiles
Como evidencia de que las inmediaciones del cementerio permanecían sin edificar, hacia la calle de Vallehermoso se erigió un mausoleo al marqués de San Simón. Además, sufrió dos ampliaciones: la primera en 1816 por Antonio López Aguado, la segunda en 1834 debido a la epidemia de cólera que asedió Madrid. Tres años después, allí fueron depositados los restos de Mariano José de Larra, que más tarde serían trasladados. Igualmente, en el año 1869 abrió una sección civil.
Tres cementerios más en el distrito
Junto al cementerio General del Norte se construyeron otros camposantos en el distrito de Chamberí. Cercano a este, se emplazaba el Sacramental de San Ginés y San Luis. Contiguo a este, se situaba el Cementerio de la Patriarcal. Sin embargo, fueron clausurados a partir de 1884 –pese a que continuaron siendo utilizados de forma informal –cuando fue construido el camposanto de La Almudena.
Capilla del Cementerio General del Norte de Madrid (1851)
Además de estos, donde hoy se encuentra el Estadio de Vallehermoso, se encontraba la necrópolis de San Martín, San Ildefonso y San Marcos, que continuó operativo varias décadas más.