Evolución del escudo del Ayuntamiento de Madrid
La evolución del escudo del Ayuntamiento de Madrid: del carmesí al minimalismo
Los primeros logotipos del Consistorio mezclaban varios colores, el negro del oso, el verde del madroño, el amarillo en la corona real y el blanco en las estrellas
El Ayuntamiento de Madrid ha cambiado su escudo y ha optado por una versión minimalista. El cambio tuvo lugar con la llegada del encendido navideño. El nuevo logotipo simplifica el tradicional oso y el madroño junto con las estrellas y la corona real. Desde el 2016, el Consistorio madrileño no cambiaba su imagen de marca.
En los últimos años, el Ayuntamiento de la capital ha ido simplificando y cambiando la paleta de colores de su escudo. Así, ha ido eliminando el famoso granate o rojo carmesí y ha ido incorporando el azul como color significativo.
Los primeros logotipos del Consistorio mezclaban varios colores, el negro del oso, el verde del madroño, el amarillo en la corona real y el blanco en las estrellas. Ahora, el escudo luce completamente azul, al igual que el de 2016, y muestra de manera minimalista sus componentes.
La novedad es que las estrellas lucen en la parte superior, entre el oso y el madroño y la corona real. Tras este cambio, las redes sociales han recogido las opiniones de los madrileños, que en su mayoría se muestran disgustados.
La historia del escudo de Madrid tiene su origen en la Edad Media, aunque se implantó como logo en 1967. Las estrellas y la osa del escudo de Madrid tienen su origen en las siete estrellas de la constelación de la Osa Menor u Osa Mayor.
Escudo de Madrid entre 1212-1222
Fuentes históricas cuentan que en 1211 el Rey Alfonso VIII de Castilla organizó en Madrid una expedición militar contra la taifa murciana. En aquella campaña, las tropas del Concejo madrileño utilizaban como estandarte un oso negro sobre fondo plateado.
Al año siguiente, en 1212, tuvo lugar la batalla de Las Navas de Tolosa, donde el Concejo volvió a participar en primera línea bajo el mando de Diego López II de Haro, señor de Vizcaya, portando nuevamente la misma bandera.
La situación se repitió en 1248, durante la conquista de Sevilla por Fernando III el Santo. En todas estas representaciones, el oso figuraba en actitud pasante.
Algunos genealogistas han interpretado la presencia del oso y de las estrellas como una referencia a la constelación de Bootes, relacionada con el mito del Carro o de las dos Osas. Su argumento es que Madrid se encontraba en la antigua Carpetania y que el término latino Carpetum podría traducirse como «carro».
Escudo de Madrid entre 1554 y 1600
Lo cierto es que, durante mucho tiempo, el escudo madrileño mostraba un oso sobre un campo azul, con siete estrellas sobre su lomo y pastando sobre un terreno verde.
En 1202 surgieron enfrentamientos entre el concejo y la iglesia por el uso de montes y pastos situados en los alrededores de la ciudad. La disputa se prolongó durante veinte años, hasta que en 1222 alcanzaron un acuerdo.
Para dejar constancia del pacto, se decidió que el escudo de la villa incluiría un oso junto a un árbol, mientras que el blasón del cabildo representaría al mismo animal alimentándose en unos prados.
Se rediseñó así el escudo: se incorporó el árbol, se añadió una orla azul con siete estrellas de seis puntas (tres a cada lado y una en la parte inferior) y el oso se colocó erguido sobre el tronco para simbolizar la posesión del «pie de árbol».
Escudo de Madrid entre 1650 y 1859
No está claro en qué momento empezó a identificarse aquel árbol con un madroño. Para reforzarla, el Ayuntamiento de Madrid lleva años plantando madroños en el Retiro y en otros parques.
Sin embargo, los estudios botánicos indican que en esa zona no abundaron los madroños, al menos no en forma de bosque. En cambio, sí existió una notable presencia del almez o lodón, un árbol autóctono cuyos frutos, pequeños y rojizos, podrían haber generado la confusión.
En 1554, Carlos I otorgó a Madrid los títulos de «coronada e imperial», añadiendo al escudo una corona imperial abierta. Esta corona se colocó inicialmente sobre la copa del árbol y así se mantuvo durante años. En el siglo XVII, el cronista Juan López de Hoyos afirmaba que la corona había pasado a situarse en la parte superior del blasón.
Escudo del Ayuntamiento de Madrid de 1982
En 1569, durante el derribo de la muralla de Puerta Cerrada, se encontró una piedra con un dragón grabado. Felipe III utilizó este hallazgo para crear una leyenda fundacional que vinculaba Madrid con la ciudad de Troya. Por este motivo, el dragón se asoció a Madrid durante más de tres siglos, y aún se conservan varios escudos de piedra donde aparece esta figura.
En 1859 se definió el primer escudo oficial desde el establecimiento de los ayuntamientos constitucionales. Estaba dividido en dos cuarteles y un mantelado. En el cuartel derecho, sobre fondo azul, se incluyó la figura del dragón –que pasó a incorporarse oficialmente–, pero transformado en un grifo dorado.
En 1967, durante el pleno municipal del 28 de abril, se aprobó un nuevo diseño descrito así: «En campo de plata, un madroño de sinople (verde), terrasado del mismo color y con frutos de gules (rojo), acompañado de un oso empinado de sable (negro) y rodeado por una bordura azul con siete estrellas plateadas; al timbre, corona real antigua».
Escudo del Ayuntamiento de Madrid desde 2004
En este diseño se amplió la corona y se reorganizó la disposición de las estrellas, colocando la séptima en la parte superior. La evolución de estos emblemas puede observarse en muchas placas de las calles, que muestran el escudo vigente en la época en la que fueron instaladas.
En 2004, la corporación liderada por Alberto Ruiz-Gallardón adoptó una nueva imagen institucional basada en los mismos elementos del escudo, pero reducida a tonos azules e incorporando la palabra «Madrid» en tipografía Gill Sans Bold. Este diseño se usó como imagen corporativa, sin sustituir al escudo oficial.
En 2008, la identidad visual volvió a actualizarse: el escudo se representó en blanco sobre un rectángulo de color –habitualmente azul, aunque también sobre variantes de rojo, morado, verde o naranja– y se añadió la inscripción «¡MADRID!», en mayúsculas y color blanco, flanqueada por signos de exclamación.