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22 de junio de 2024

Paula Baena
Paula Baena

Derrota en falso

Los hay que traicionan mucho más fácil y asiduamente a las víctimas del terrorismo que lo que traicionan los integrantes de Bildu a ETA y su proyecto totalitario y xenófobo y su manera de imponerlo durante mucho tiempo

Actualizada 05:14

El candidato de EHBildu a las elecciones en el País Vasco, Pello Otxandiano, y el Coordinador General del partido, Arnaldo Otegui

El candidato de EHBildu a las elecciones en el País Vasco, Pello Otxandiano, y el Coordinador General del partido, Arnaldo OteguiEFE

Nos dicen que ya no se puede hablar de ETA porque fue derrotada hace ya más de una década. Mucho menos en campaña electoral. Pero ¿qué clase de derrota es esa si los que se sienten hoy derrotados son las víctimas del terrorismo y los que se sienten victoriosos, porque, de hecho, lo son, son los etarras, sus ideas y los políticos que las representan?

Resulta desolador constatar que 341.735 vascos han votado este domingo al brazo político de una banda terrorista, es decir, que cientos de miles de personas en el País Vasco apoyan a una formación que hasta hace muy poco lo que hacía era pegarte un tiro en la puerta de tu casa delante de tus hijos por pensar distinto a ellos. O, como poco, lo veía bien. Y que, a día de hoy, lejos de arrepentirse, están recogiendo los jugosos frutos de años de terror. Por eso no reniegan de ese pasado, porque sin él, no estarían donde están hoy. Por eso Pello Otxandiano no es capaz ni siquiera de decir algo tan básico y elemental como que ETA es una banda terrorista. ¿Por qué no lo hace, aunque no lo piense, aunque sea por una mera cuestión de decoro y de métrica electoral? Porque no quiere traicionar así a los suyos, a sus gudaris y su «trayectoria de 60 años». Y porque, lo que es más preocupante, no le hace falta. Le van a votar igual. Si hubiera salido diciendo «ETA hizo lo que tenía que hacer, pero ahora nos conviene más no asesinar y hacer política, total, si nos dejan y nos necesitan, no vamos a mancharnos ahora las manos de sangre» -que es lo que realmente piensa, aunque algunos se tratarían de hacer los sorprendidos-, el resultado de este domingo hubiera sido el mismo. Trágico pero real.

Los hay que traicionan mucho más fácil y asiduamente a las víctimas del terrorismo que lo que traicionan los integrantes de Bildu a ETA y su proyecto totalitario y xenófobo y su manera de imponerlo durante mucho tiempo. Por eso van ganando, porque mientras unos han bajado la cabeza, han blanqueado, han renunciado a erguir a las víctimas del terrorismo como los héroes de la democracia que son, han legalizado, han pactado, han dado pésames por muertes de asesinos y un largo etcétera, otros han seguido concienzudamente y sin alejarse un ápice su hoja de ruta para acabar el trabajo que ETA empezó. Por eso homenajean a los asesinos cuando salen de las cárceles, porque les deben todo lo que son hoy.

Así, mientras que los que antes empuñaban las pistolas ahora pueblan las instituciones vascas, los que eran asesinados están huidos de su tierra o silenciados y los que se atrevieron a hacer política, como José Antonio Ortega Lara, reciben un apoyo residual en el País Vasco. Los de «Ortega vuelve a la cárcel», 27, el partido del que pasó 532 días en un zulo, 1. Todo ello, con un presidente del Gobierno que considera a Bildu interlocutor válido, pero no a Vox, fundado por varias víctimas del terrorismo etarra. ¿Quién está pues más legitimado en este país? ¿Quiénes son, por tanto, los ganadores? Pues eso.

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