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SAN SEBASTIÁN, 24/03/2026.- La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, 'Anboto', sale este martes de la cárcel de Martutene de San Sebastián tras la concesión de un régimen de semilibertad, en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, el mismo que se otorgó en su día al exdirigente de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki. EFE/Javier Etxezarreta

La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, 'Anboto', a su salida de prisiónEFE

La socialista María Jesús San José destinó 100.000 euros al programa de encuentros entre presos de ETA y víctimas

Este programa tiene un precedente histórico en la denominadas vía Nanclares, una medida impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero

La socialista María Jesús San José asumió la Consejería de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco en el verano de 2024. En estos menos de dos años, ha concedido más de 30 terceros grados y regímenes de semilibertad a presos etarras, favoreciendo a personas como Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, o María Soledad Iparrraguirre, alias Anboto.

A su vez, y tal como ha podido comprobar este periódico, en los dos últimos años, 2024 y 2025, el Departamento de Justicia del Gobierno vasco ha destinado oficialmente 100.000 euros al programa de encuentros entre presos etarras y víctimas de la banda terrorista, según las partidas presupuestarias del Gobierno, que asignan 50.000 euros anuales al Instituto de Reintegración Social de Euskadi para el denominado Proceso de Justicia Restaurativa y Convivencia.

Estos encuentros, que lleva promocionando el Ejecutivo vasco los últimos años, buscan que los internos compartan su experiencia y reflexiones sobre las decisiones que les llevaron a integrarse en ETA, mientras las víctimas explican el impacto social que los atentados de la banda terrorista han tenido en sus vidas. El objetivo declarado por el Gobierno es favorecer la reintegración social de los reclusos a través de un programa de justicia restaurativa, que sirve además como antesala para la concesión de un régimen de semilibertad amparado en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

Uno de esos encuentros de los que se tiene constancia ocurrió el pasado 3 de julio. Allí, participaron cinco víctimas de ETA junto a 17 presos, entre ellos Txeroki, Jon Bienzobas, Ainhoa Mujika, alias Olga, o Idoia Mendizabal. No estuvo María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, que fue descartada por los psicólogos penitenciarios y trabajadores sociales por su largo tiempo de condena pendiente y falta de experiencia previa en este tipo de talleres. Eso no ha impedido que, medio año después, ella también haya accedido a la semilibertad.

El Gobierno vasco, por su parte, mantiene discreción sobre este tipo de encuentros que se han celebrado en los últimos años. Desde este periódico nos intentamos poner en contacto con el Instituto de Reintegración Social de Euskadi, pero declinaron responder las preguntas remitiendo al Ejecutivo vasco.

El exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki', a su salida de la prisión de Martutene, a 9 de febrero de 2026, en San Sebastián, Guipúzcoa, País Vasco (España). El Gobierno del País Vasco ha concedido al exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como ‘Txeroki’, el régimen de semilibertad, medida que le permite salir del centro penitenciario de lues a viernes regresando cada noche a dormir a la cárcel de Martutene.

Unanue / Europa Press
09 FEBRERO 2026
08/2/2026

El exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki', a su salida de la prisión de MartuteneEuropa Press

Sea como fuere, este programa tiene un precedente histórico en la denominadas vía Nanclares, una medida impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2011 y 2012 y que permitió a algiunos presos etarras romper con la organización y mostrar públicamente su arrepentimiento. Sin embargo, mientras la vía Nanclares exigía un rechazo expreso de la violencia y una autocrítica pública, ahora los beneficios penitenciarios parecen ser el principal incentivo, y no reparar el daño causado. También, como denuncian desde asociaciones de víctimas del terrorismo, favorecer los pactos entre Bildu y el Gobierno de Pedro Sánchez.

Solo así se puede explicar que Anboto esté disfrutando del régimen de semilibertad sin haber participado en los talleres con las víctimas y habiendo cumplido menos del 3 % de su condena, que se extendía hasta casi los 800 años.

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