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La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre saliendo de MartuteneEFE

El caserío que fue refugio de ETA y el entorno al que ha regresado la violenta Anboto tras salir de prisión

Lo que no se sabe es si Anboto se ha reunido con su hijo, Peru, ni con el padre del mismo, otro etarra llamado Mikel Albisu y apodado Mikel Antza

María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, exdirigente de la banda terrorista ETA, disfruta desde la semana pasada de un régimen de semilibertad. Pese a que no ha cumplido ni un 3 % de su condena, que asciende hasta los 793 años, está disfrutando, al igual que otros muchos presos etarras, del régimen de semilibertad que ampara el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, un atajo para garantizar beneficios penitenciarios a aquellos presos que todavía no cumplen las condiciones necesarias para obtener el tercer grado.

Dicho artículo permite a los presos salidas controladas –pueden dejar la prisión de lunes a viernes siempre que regresen para dormir entre rejas–, para realizar actividades laborales o informativas. Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo, denuncia que «se cumple formalmente la ley, pero se traiciona por completo su espíritu. Por eso hablamos de terceros grados y de 100.2 fraudulentos. Y por eso denunciamos que la amnistía encubierta a los presos de ETA no solo continúa, sino que se está acelerando».

De todos modos, volviendo a Anboto, que salió por primera vez de la prisión de Martutene justo hace una semana, el pasado 24 de marzo, no está claro que utilice sus horas fuera de prisión para las actividades laborales o informativas que, en principio, son el pretexto para salir.

Tal como explica El Correo, Anboto aprovecha sus excarcelaciones para acercarse a su localidad natal, el municipio guipuzcoano de Escoriaza, donde es recibida por un grupo de allegados antes de trasladarse a su caserío familiar, conocido como Aingeruguarda.

Este inmueble tiene su propia historia vinculada a ETA. Situado cerca de la frontera con Álava, desde mediados de la década de los 70 fue utilizado como refugio y centro logístico de la banda terrorista, que ocultaba armas y explosivos. Por si fuese poco, también está relacionado con la familia de Anboto, los Iparraguirre, pues su padre, Xanti Iparraguirre, un histórico miembro de la izquierda abertzale, desempeñó un papel activo en la logística de ETA desde este centro. Décadas después, es ahora su hija quien lo utiliza para resguardarse en sus horas fuera de prisión, aunque toda su actividad lejos de Martutene está rodeada de un halo de misterio y silencio.

El municipio guipuzcoano de Escoriaza

En su localidad natal, Escoriaza, tampoco está sentando bien poder cruzarte con Anboto por la calle. La asociación Revuelta, vinculada a Vox, ha difundido un vídeo en redes sociales señalando la oposición de parte de la población local a que la exetarra circule por las calles. Según el vídeo, los residentes consideran que su libertad constituye una afrenta a las víctimas del terrorismo.

Lo que no se sabe es si Anboto se ha reunido con su hijo, Peru, ni con el padre del mismo, otro etarra llamado Mikel Albisu y apodado Mikel Antza. Peru, de 30 años, que fue criado por sus abuelos tras la encarcelación de sus padres, se ha convertido en un reconocido poeta y también participante en la organización comunista GKS. La misma organización que considera a la actual izquierda abertzale, donde Anboto es referente, como unos «traidores».