Ángel María Tellería, durante su juicio en la Audiencia Nacional
Otro favor a ETA: sale en semilibertad Ángel María Tellería, asesino de la primera mujer policía
Hace unos días, cuando salió de prisión en régimen de semilibertad María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, El Debate dio la cifra de que, desde que la socialista María Jesús San José asumió la Consejería de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, se decreta un tercer grado a presos etarras cada 18 o 19 días o una medida de semilibertad cada dos semanas. Esta vez ha sido incluso menos.
Ahora ha transcurrido menos de una semana desde la puesta en libertad de Anboto y la que se ha producido este lunes, la del preso Ángel María Tellería Uriarte. A él, igual que a muchos otros, se le va a aplicar el régimen de semilibertad en virtud del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, un atajo para garantizar beneficios penitenciarios a aquellos presos que todavía no cumplen los requisitos necesarios para obtener el tercer grado. Ahora, puede salir de prisión de lunes a viernes con la condición de regresar para dormir.
Yendo más atrás en el tiempo, desde que el Gobierno pactó con el Gobierno vasco la transferencia de la gestión de las prisiones vascas, el número de presos etarras beneficiados es de un porcentaje altísimo. Aunque la Audiencia Nacional ha intervenido en alguna ocasión para revocar los beneficios a presos etarras, el plan de Otegi de intercambiar presos por presupuestos va por buen cauce. Al menos en lo que a ellos respecta.
Condenado a 42 años de prisión
Ángel María Tellería Uriarte, alias Antxoka, se integró en ETA en 1972 como miembro del comando Txabi Etxebarrieta, el mismo que colocó artefactos explosivos contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Erandio, en la oficina del DNI en Bilbao y otro atentado en Arrigorriaga.
En 1981, participó en el primer atentado mortal de ETA contra una mujer policía, concretamente María José García Sánchez, que tenía apenas 23 años cuando murió aquel día en Zarautz. Un año antes, Antxoka, ya perseguido por sus acciones, había tomado la decisión de huir a Francia, aunque volvió a los pocoss meses como miembro del comando Goierri Kosta. Antes de acabar con la vida de María José, ya había participado semanas antes en otro atentado en Zarautz, que se cobró la vida de cinco personas, cuatro de ellos guardias civiles.
En 1982 participó en el atentado a la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Leiza, donde murió Gregorio Hernández Corchete, un cazador que se encontraba renovando su licencia. Tras esto, tomó la decisión de dejar la actividad terrorista y huir a México.
Ahí pasó 35 largos años, viendo desde la distancia el fin de ETA. La Policía Nacional, mientras tanto, seguía atenta a cualquier información respectiva a su paradero y, finalmente, lograron capturarlo en febrero de 2017 en el estado de Guanajuato. Faltaba menos de un mes para que prescribiera el asesinato de María José.
Ya de vuelta en España, la Audiencia Nacional le condenó a 42 años de prisión, 26 de ellos por los crímenes de Zarautz, seis por pertencencia a banda armanda y diez más por depósito de armas. Pese a ello, desde que ingresó en prisión no ha parado de obtener favores. Primero, en 2020, se le trasladó desde Madrid a la prisión cántaba de Santoña y, dos años después, se le acercó hasta la prisión de Zaballa, ya en el País Vasco. Ahora, ha obtenido el régimen de semilibertad que le permite salir entre semana.
«Concesión fraudulenta de la semilibertad»
Ante esto, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo ha censurado el nuevo régimen de semilibertad a Ángel María Tellería Uriarte, una decisión que, a juicio del Colectivo, constituye «un nuevo fraude en la ejecución de las condenas a los presos de ETA» y confirma que la amnistía encubierta a los terroristas de la banda se está acelerando.
«Se cumple formalmente la ley, pero se traiciona por completo su espíritu. Por eso hablamos de terceros grados y de 100.2 fraudulentos. Y por eso denunciamos que la amnistía encubierta a los presos de ETA no solo continúa, sino que se está acelerando. Van a preso de ETA excarcelado por semana», ha criticado la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez.