Annie Holland
Annie, la joven australiana que admite estar aterrorizada días antes de recibir la eutanasia: «Voy a morir»
Una vez más, este suceso ha abierto un debate muy complicado de esquivar: cada vez más personas piden la eutanasia porque no quieren continuar luchando
Quiere vivir, ama su vida, pero no puede más. Es la historia de Annie Hollad, la mujer australiana de 26 años con una enfermedad incurable que ha pedido la eutanasia. Esta situación ha abierto de nuevo el debate sobre si es demasiado laxa la ley para morir. Este caso recuerda al de Noelia Castillo, la joven española que murió porque no quería seguir sufriendo.
Annaliese padece ganglionopatía autonómica autoinmune (GAA), un trastorno poco común en la sociedad en el que el sistema inmunitario, sin quererlo, ataca a las células nerviosas que se encargan de las funciones esenciales como la digestión, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración, revela la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, una organización antiaborto del Reino Unido.
Esta enfermedad le ha provocado a la australiana un grave deterioro físico. Según ha relatado, sufre «dolor constante, fallo orgánico, infecciones recurrentes de sepsis y un grave deterioro físico». Además, ha sobrevivido a la sepsis 25 veces y ahora afirma que «ya no se reconoce a sí misma». Esto le ha llevado a un pensamiento muy duro. Ella no quiere «acabar con su vida», pero sabe que va a «morir de todas formas», por lo que prefiere elegir «el cuándo y cómo».
Annie siempre ha disfrutado de la vida, de cada detalle. Sin embargo, asevera que los dolores que posee y el sufrimiento causado por la enfermedad no le dejan continuar. A pesar de esta decisión, admite estar «aterrorizada» por el paso que va a dar.
Como alternativa, se le propusieron los cuidados paliativos, una especialidad nada empleada en España que reduciría el sufrimiento de los enfermos, pero no le sirvió. Ella quería hacer lo mismo que una amiga con la misma afección: morir. Para ello, explica que la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos comenzó a subrayar que dejar que la vida siguiese su curso era prolongar el sufrimiento, por lo que lo rechazó.
Una vez más, este suceso ha abierto un debate muy complicado de esquivar. Cada vez más jóvenes piden la eutanasia porque no quieren continuar luchando. Se han rendido. Esto es culpa de las leyes tan laxas que se han establecido en países como Canadá, Australia o España, donde parece valer más la muerte que ofrecer ayuda de salud mental o una terapia efectiva.