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Francesc durante una entrevista en RTVE

Francesc durante una entrevista en RTVERTVE

El caso de Francesc que ha motivado al Tribunal Supremo a revisar la eutanasia en personas vinculadas al solicitante

El catalán de 55 años, que ha sufrido cuatro ictus y dos infartos, y posee dificultades en el habla y la pérdida de sensibilidad en un brazo

Francesc ha tenido más suerte que Noelia, el Tribunal Supremo ha llegado a tiempo para frenar su muerte. La Sala ha apostado por la vida y ha querido proteger a los enfermos y a sus familias. Para ello ha decidido en una reunión con 34 magistrados a puerta cerrada que una persona puede recurrir ante la Justicia la concesión de la eutanasia de un tercero si tiene un «intenso vínculo afectivo» con quien la solicita.

En el caso de Francesc Augéfue, que recuerda al de Noelia Castillo y que ha sido el detonante para que el alto tribunal decidiera abrir una puerta de esperanza a la vida, fue su padre quien recurrió la eutanasia concedida a su hijo, mayor de edad y con plenas capacidades. Decisión que ha rechazado el enfermo, quien ha expresado en una entrevista concedida a El Intermedio su «profunda angustia» ante los casi dos años de espera para acceder a la eutanasia en España, un proceso que califica de «agonizante» y que considera «injusto».

El catalán de 55 años, que ha sufrido cuatro ictus y dos infartos, y posee dificultades en el habla y la pérdida de sensibilidad en un brazo, ha pedido morir porque asegura que «no puede más». Sin embargo, ha asegurado que, de todo lo que ha vivido, el impacto más grave es el psicológico, y afirma que está peor «de las secuelas psicológicas que de las físicas», motivo por el que no quiere seguir viviendo.

Según su testimonio, el procedimiento para morir se paralizó por un amigo. Acto seguido, su padre presentó un recurso judicial para frenar la ejecución de la eutanasia, alegando que estaba en juego «el derecho fundamental a la vida» y la obligación del Estado de proteger «a las personas vulnerables, especialmente cuando existen posibles problemas de salud mental».

A pesar de sus palabras, un juzgado de lo contencioso-administrativo de Barcelona desestimó el recurso del progenitor por falta de legitimación, puesto que ser el padre no le daba el derecho a decidir sobre la vida de su hijo. Asimismo, el tribunal consideró que «no había ningún informe que afirmase que tenía problemas de salud mental», por lo que su petición «no era suficiente». Por si fuera poco, aseveraron que no existía buena relación paternofilial, por lo que el enfermo pidió que «no se le informara».

Tanto el padre como la Fiscalía recurrieron ante el Supremo, y este les dio la razón al conideran que no se puede excluir a un padre de la decisión de su hijo de eutanasiarse, ya que tienen un interés legítimo en ello. Esta decisión no fue bien recibida por Francesc, quien les acusó de no tener en cuenta el sufrimiento «más allá del dolor físico».

Al hilo, el paciente ha insistido en que su caso, a pesar de haber superado informes médicos y el exámen de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, quedó paralizado por no estar «privado de sus capacidades». Algo que le ha hecho no sentirse respetado. Esto, ha subrayado en la entrevista de El Intermedio, le ha llevado a tener pensamientos de suicidio, ya que no teme a la muerte, pero sí al sufrimiento. Por eso, ha concluido, no quiere «continuar».

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