31 de enero de 2023

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Esto, como todo, nos cuenta Santiago Frías, ha sido un matriarcado, en las cinco generaciones de mi familia

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Una bodega donde las mujeres susurran al oído

Santiago Frías y Emilio Sojo se complementan para liderar Bodegas Riojanas

En las Bodegas Riojanas no hay marqueses, ni condes, ni ambiciones Falcon Crest, pero sí mujeres que susurran al oído de los hombres, que traducido significa que son las que mandan. Ahora lo hace Santiago Frías, que no tiene mujer que le susurre, pero sí un primo enólogo con el que se complementa, Emilio Sojo.
Van por la quinta generación y no se han cargado la empresa, ni han sucumbido a un fondo de inversión. Los Frías y los Artacho, convertidos en cinco ramas, siguen siendo los propietarios. Aunque ya llevaban un siglo haciendo vino, todo empezó como empresa con Viña Albina en 1890. A Santiago Frías, su actual presidente ejecutivo, le tocó a su llegada, con 27 años, lidiar durante un año con las cinco ramas familiares y unirlas como los mosqueteros, todos a una.
En la Rioja hay ocho bodegas centenarias tan antiguas como Riojanas. Al que más se recuerda es a Marcelo, de la tercera generación, que es quien hizo la expansión al siglo XX, se le recuerda a él porque estuvo sesenta años al frente de las Bodegas Riojanas pero en realidad eran sus hermanas Blanca y Ramona, quienes mandaban «mis tías abuelas le susurraban al oído a Marcelo. Esto, como todo, nos cuenta Santiago Frías, «ha sido un matriarcado, en las cinco generaciones de mi familia». El secreto del éxito y de la longevidad lo tenía Ramona que se bebía dos vasitos de Duralex en la comida y otros dos para la cena y llego a los 97 años divinamente.
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En la Rioja hay ocho bodegas centenarias tan antiguas como Riojanas

A principios del siglo XX, Burdeos tuvo problemas con las plagas que minaron sus cosechas y gracias a la uva que le compraban a Bodegas Riojanas, entre otras de la zona, pudieron sacar sus producciones de vino. Desde entonces se ha mantenido relación con los viticultores franceses, y por ejemplo, la bodega de Cenicero en La Rioja Alta, fue diseñada por un francés que introdujo la guarda, la crianza en tinajas y en toneles del vino porque antes, en toda esta zona, se vendía el vino de temporada.
En Bodegas Riojanas comenzaron a horadar el suelo y hacer larguísimas galerías subterráneas hasta completar, las cuatro hectáreas subterráneas donde elaboran y guardan sus apreciados vinos. En los 132 años que han cumplido, han realizado nueve ampliaciones de la bodega bajo el suelo de Cenicero y en algunas zonas tienen cuatro pisos. Y no han parado de crecer porque desde aquí salen cuatro millones y medio de botellas de las que el treinta por ciento, se irán al extranjero (Irlanda, Estados Unidos, México y Alemania, principalmente).
Santiago Frías, presidente de Bodegas Riojanas y su primo, Emilio Sojo, enólogo

Santiago Frías, presidente de Bodegas Riojanas y su primo, Emilio Sojo, enólogoCarmen Duerto

Es un estupendo aprendizaje visitar Bodegas Riojanas. Creo que es un plan estupendo para toda la familia porque introducirse en el apasionante mundo del vino es apreciar mejor el trabajo en el campo, con sus temores al pedrisco, a la sequía o a las plagas. Y luego cuando consigues un productazo como nuestros vinos, hay que venderlos en competición con países que dominan el marketing y la verborrea con peor producto.
Sí, una visita guiada a las Bodegas Riojanas es un plan magnifico que dura dos horas y tiene su final con la visita al cementerio, donde reposan las añadas más espectaculares, una cata y un video que en seis minutos resume la vida de un viticultor y de un negocio en el que España destaca por su calidad. Y, posiblemente, el lugar más sorprendente de esta visita a las bóvedas centenarias de Bodegas Riojanas sea lo que llaman el submarino, y como no quiero hacerles spoiler, no diré de qué se trata, pero es algo, y he visitado cienes de bodegas en España y en el extranjero, y no he visto en ningún sitio.
Embotellar la historia vinícola de cinco generaciones de una familia riojana, con sus viñas en vaso que se recogen a mano, con precios que van de los cinco euros de un Puerta Vieja Blanco de 2021 al más exclusivo, el gran reserva de Monte Real de 1964, del que quedan 2700 botellas a unos 1200€, es un placer que cualquiera puede permitirse.
Dado el carácter emprendedor de la familia y su amor por el vino, enriquecieron los cuatro millones y medio de botellas que salen de sus instalaciones de Cenicero en La Rioja Alta con otro millón de botellas más que les proporcionan sus acuerdos o adquisición de bodegas en El Bierzo (Viore con uva mencia), Monterrei (Gargalo con uvas godello, albariño, treixadura y Mencía), Rueda ( Viore, Viña Albina y Pregón con uva verdejo), Rías Baixas (Viega Naúm con uva albariño), Toro (Marqués de Peñamonte, Viore y Peñamonte con uva tinta de Toro) y Ribera del Duero (Alacer con uvas tempranillo).
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