Ponte Fabricio de Roma.
Diez cosas que no sabías que puedes hacer en Roma (y que te encantará descubrir)
Más allá de la Fontana di Trevi, del Foro y del Coliseo hay una ciudad secreta, insólita y deliciosa que se revela solo a quienes la miran con curiosidad.
La ciudad de Roma no solo es eterna, también es sorprendente. Si ya la conoce o incluso cuando la visite por primera vez, hay lugares dignos de visitar alejados del bullicio y la masificación. Estas diez experiencias diferentes muestran a la capital de Italia desde otra perspectiva.
La cerradura de los Caballeros de Malta
En la colina del Aventino, una de las siete sobre las que se construyó Roma, una cerradura en una puerta anodina revela una vista perfecta de la cúpula de San Pedro enmarcada por setos. Se encuentra subiendo la cuesta de la calle Clivo dei Publicii, que lleva desde el Circo Máximo hasta la Orden de Malta (de ahí el nombre de la cerradura). Las vistas son sublimes. El paseo en esta explanada es muy agradable, incluso perfecto para recuperarse de la subida, pero no concluye aquí. Un lugar mágico, gratis y sin multitudes.
Una pirámide egipcia en Testaccio
Pirámide de Cayo Cestio.
La Pirámide de Cayo Cestio, construida en el siglo I a.C., es un capricho funerario de un noble romano fascinado por Egipto. En tiempos se pensó que era la tumba de Remo, uno de los fundadores de Roma. Está en el barrio de Testaccio y se puede visitar por dentro ciertos días del mes.
Cena y música en un tranvía «vintage»
El TramJazz combina música en directo, cena típica y un recorrido nocturno por la ciudad a bordo de un tranvía antiguo. Una cena muy especial a bordo de un tranvía antiguo transformado en un elegante restaurante en movimiento, que comenzará un recorrido nocturno entre las vías y los monumentos iluminados, como el Coliseo y la Pirámide Cestia. Para recorrer Roma a ritmo de jazz.
Bañarte en un spa termal a las afueras
Termas de Saturnia.
Las Termas de Caracalla son las más famosas, pero a pocos kilómetros están las termas naturales de Civitavecchia o las de Saturnia, donde puedes relajarte al aire libre como un patricio romano.
La iglesia con un falso cielo infinito
Iglesia de San Ignacio de Loyola.
La iglesia de San Ignacio de Loyola tiene una cúpula... que en realidad no existe. Es una pintura en trampantojo que engaña al ojo y maravilla a quien la descubre. La cúpula parece normal vista desde un punto de la iglesia, pero cuando uno se acerca, se nota que el agujero de la cúpula no se mueve cómo debería. Al acercarse uno se da cuenta de que la cúpula está pintada sobre una superficie plana.
Una cripta con muchos huesos
Cripta de los Capuchinos.
Los capuchinos de la Via Veneto tienen una cripta revestida con los huesos de más de cuatro mil monjes. La Cripta de los Capuchinos está bajo la iglesia de Santa María de la Concepción, en la calle Vittorio Veneto (via Veneto), y es uno de los lugares más fascinantes de Roma. Una visita que puede resultar escalofriante.
Cruzar el puente más antiguo de Roma
Ponte Fabricio.
El Ponte Fabricio o ponte dei Quattro Capi sobre el río Tíber, data de la antigua República romana, une la ciudad con la Isla Tiberina y sigue en uso desde el año 62 a.C. Cruzarlo es caminar por la historia de Roma y de Europa.
La obra de Miguel Ángel poco visitada
El «Moisés» de Miguel Ángel.
La escultura del Moisés de Miguel Ángel Buonarrotti en la basílica de San Pietro in Vincoli está considerada una de las grandes joyas del Renacimiento. Fue realizada entre los años 1513-1536 y es un ejemplo indiscutible de asombrosa maestría e incomparable belleza. A menudo se visita sin colas ni prisas.
Pasear por el nuevo barrio bohemio
Barrio de Pigneto.
Pigneto es el nuevo refugio de artistas, con bares alternativos, murales de street art y una Roma joven que late lejos del circuito clásico. Alberga pizzerías sencillas, restaurantes italianos tradicionales, restaurantes latinoamericanos, heladerías artesanales y modernos bares de aperitivos.
Comer alcachofas como los romanos
Ya sea en versión alla giudia (frita y crujiente, originaria de la comunidad judía) o alla romana (las alcachofas marinadas se cocinan suavemente en vino blanco para obtener un sabor fragante y ligero), la alcachofa es la reina de la cocina local. Pruebe ambas preparaciones en el barrio judío.