Parador de Cáceres (Extremadura).

Parador de Cáceres (Extremadura).Paradores

El monumental Parador de España que ocupa dos palacios góticos y donde una princesa se convirtió en gallina

En el corazón de la ciudad de Cáceres, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se alza uno de los Paradores más bellos y con más historia de España

La calle Ancha no hace precisamente honor a su nombre, pero, si no es amplia en cuanto a anchura, sí lo es en cuanto a encanto e historia. Entrar en esta calle es sentir el paso de los caballos medievales subiendo hacia los palacios de la parte antigua, escuchar el eco de las emociones de sus habitantes, olvidar el presente y viajar al glorioso pasado de una de las ciudades con más personalidad de España y Extremadura.

En la bonita calle Ancha de Cáceres, flanqueada por casas históricas, se ubica uno de los Paradores más auténticos de España

En esta bonita calle, flanqueada por casas históricas aún habitadas por los descendientes de sus primeros moradores, se ubica el Parador de Cáceres, uno de los más bonitos y auténticos de España, que ofrece una experiencia realmente para recordar. El establecimiento además se ha sometido recientemente a importantes mejoras estructurales que incluyen, entre otras, la restauración de fachadas, el tratamiento de humedades y la recuperación de su torre del siglo XVI, que ahora cuenta con un exclusivo mirador.

Nobleza medieval

Parador de Cáceres (Extremadura).

Parador de Cáceres (Extremadura).Paradores

Nada más cruzar el umbral del Parador se deja atrás el bullicio de la vida moderna para sumergirse en la esencia de la Cáceres medieval. El hotel se asienta sobre dos palacios góticos del siglo XIV: el de los Marqueses de Torreorgaz y la Casa de los Ovando, Mogollón, Perero y Paredes. Estos edificios, característicos de la arquitectura civil cacereña de la Baja Edad Media, con sus casas-fuertes y torres anejas, transportan al huésped a la época en que la nobleza habitaba la ciudad.

La historia en los detalles

Torre del Parador de Cáceres.

Torre del Parador de Cáceres.Paradores

Cada rincón del Parador de Cáceres susurra historias de caballeros y damas. Por ejemplo, los curiosos pueden indagar sobre el mortero medieval hallado durante la rehabilitación, un vestigio de la vida cotidiana en este palacio. La arquitectura misma es un manual de historia: la fachada neoclásica añadida en el siglo XVIII al Palacio de los Marqueses de Torreorgaz demuestra las diferentes épocas de su existencia. Otro de los tesoros que alberga es una lápida romana del siglo II que aún conserva su inscripción original.

Dos palacios, una historia

Vistas desde la Torre del Parador.

Vistas desde la Torre del Parador.Paradores

Los dos palacios que ocupa este Parador fueron durante siglos residencia de influyentes familias de la aristocracia local. La Casa de Ovando-Mogollón, de marcado estilo gótico, conserva elementos originales del siglo XV, como sus arcos apuntados, las bóvedas de crucería y la sobriedad de su piedra dorada. A su lado, el Palacio de los Marqueses de Torreorgaz, también de origen gótico, luce la fachada neoclásica añadida en el siglo XVIII que hoy constituye la entrada principal del Parador.

Los dos palacios que ocupa este Parador fueron durante siglos residencia de influyentes familias de la aristocracia local

Ambos edificios fueron rehabilitados y unidos en una cuidada restauración que respetó su esencia original, creando un conjunto armonioso donde se funden el Gótico, el Renacimiento y el Barroco con la elegancia contemporánea que caracteriza a Paradores.

Una joya de la ciudad antigua

La calle Ancha de Cáceres, una de las más bonitas de la ciudad.

La calle Ancha de Cáceres, una de las más bonitas de la ciudad.Jorquera

El Parador se integra con total naturalidad en el entramado de murallas, iglesias y casonas nobles que forman el casco histórico de Cáceres. Desde sus ventanas y patios interiores se percibe esa atmósfera medieval que ha hecho de la ciudad una de las más cinematográficas de España. A pocos pasos se encuentran joyas como la Concatedral de Santa María, el Palacio de Carvajal, el Arco de la Estrella o la Plaza Mayor, donde el visitante puede saborear la gastronomía y el ambiente cacereños. Muy cerca del Parador está además el restaurante Atrio, emblema de la alta cocina extremeña.

Entre artesonados y piedra dorada

Interior del Parador de Cáceres.

Interior del Parador de Cáceres.Paradores

El interior del Parador conserva el carácter señorial de sus orígenes. Un acogedor patio de armas, convertido en un delicioso jardín, ofrece un espacio para el descanso y la contemplación. Dentro, los techos artesonados, los portones de madera tallada y las chimeneas recuerdan a las generaciones de nobles extremeños que aquí pernoctaron.

Las habitaciones combinan la elegancia clásica con un diseño actual, en sintonía con la filosofía de Paradores: preservar el patrimonio sin renunciar al confort. En el restaurante, los sabores de Extremadura (solomillo ibérico, torta del Casar o el exquisito jamón) se reinterpretan con un punto de modernidad.

La princesa y su trágico destino

Mesas exteriores del restaurante del Parador.

Mesas exteriores del restaurante del Parador.Jorquera

Este Parador alberga asimismo una historia en la que se mezclan el amor, las traiciones y la conquista de una ciudad. Una bella princesa musulmana, hija del señor de la ciudad, decidió entregar su corazón a un apuesto capitán cristiano en pleno asedio fallido de las tropas de Alfonso IX a Al-Qazires, nombre musulmán de Cáceres, derivado de Hizn Qazris, que significa «castro fortificado». Entre promesa y promesa de amor eterno en varios encuentros clandestinos, la joven entregó a su amado las llaves de las puertas de un pasadizo, el mismo que usaba para verle, y ello sirvió para que el ejército del monarca leonés entrara al fin para conquistar la ciudad.

La joven, arrepentida, confesó a su padre lo que había pasado. La ira se apoderó del padre y, según cuenta la leyenda, usó su poder de brujo para convertir a su hija en gallina. Dicen que esta historia cobra vida cada 23 de abril, cuando la sombra de este animal recorre las calles cacereñas próximas al Palacio de Torreorgaz para lamentarse de su desdicha.

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