Pueblo de Ushguli, en Georgia.
La aldea habitada más alta de Europa, con torres medievales y declarada Patrimonio de la Humanidad
Rodeado de glaciares y bajo el imponente monte Shkhara (5.193 metros) se encuentra el que está considerado como el asentamiento humano más elevado de Europa. Un lugar que permanece cubierto de nieve durante seis meses al año y en el que viven unas 200 personas, lo suficiente para mantener una pequeña escuela, a la que no siempre es fácil llegar porque el camino puede ser intransitable.
Unas 200 personas viven en este lugar, que permanece cubierto de nieve durante seis meses al año
Este lugar tan extremo alberga la comuna Ushguli, y está ubicado en Georgia, en la cabecera de la quebrada Enguri en la Alta Svanetia, cerca de la frontera con Asia. La altitud sobre el nivel del mar de los poblados de esta comuna varía entre los 2.086 y los 2.200 metros, por lo que se considera a Ushguli como el pueblo habitado de Europa ubicado a mayor altitud.
Iglesia de la Madre de Dios en Ushguli.
La vida en este enclave se remonta a tiempos medievales. Los pueblos de Ushguli contienen edificios incluidos por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad, como la iglesia de la Madre de Dios, situada en una colina cerca del pueblo y que data del siglo XII.
Cómo llegar
Pueblo de Ushguli al pie del monte Shkhara.
Llegar hasta Ushguli es toda una aventura. Desde la ciudad de Mestia, la capital de la región de Svanetia Alta, se recorren más de 40 kilómetros de pistas de montaña que permanecen cerradas buena parte del invierno por la nieve. El viaje discurre entre valles glaciares y aldeas. Cuando por fin aparece Ushguli, con sus torres defensivas medievales apuntando al cielo, el visitante siente que ha alcanzado el fin del mundo.
Atractivo turístico
Turista en verano frente a las torres medievales de Ushguli.
Ushguli está formado por cuatro pequeños núcleos que conservan más de cuarenta torres de piedra levantadas entre los siglos XI y XIII. Estas construcciones servían para proteger a las familias durante los enfrentamientos entre clanes y, siglos después, se convirtieron en símbolo de orgullo local. Las apenas 200 personas que viven de manera permanente en el pueblo recién en verano a los viajeros que llegan atraídos por su arquitectura, sus leyendas y la autenticidad de una cultura que ha sobrevivido aislada durante siglos.