Es posible completar la vuelta al mundo con un solo billete de avión.

Es posible completar la vuelta al mundo con un solo billete de avión.Getty Images/iStockphoto

Cómo dar la vuelta al mundo con un solo billete de avión

Completar la vuelta al mundo es uno de esos sueños viajeros que parecen inalcanzables, pero que hoy, con planificación y un poco de ingenio, está más al alcance de la mano de lo que muchos imaginan, y con un solo billete

En la novela de Julio Verne, Phileas Fogg y su criado Passepartout tardaron 80 días en realizar un itinerario alrededor de la vuelta al mundo en el que combinaron diferentes medios de transporte, sobre todo el barco de vapor y el tren. Cuando se produce este viaje, ambientado en 1872, el aeroplano aún no se había inventado. Si nuestro héroe hubiera hecho su apuesta en el siglo XXI, podría haber emulado al viajero turco Umit Sabanci, que en agosto de 2022 completó un viaje alrededor del mundo en 46 horas, 23 minutos y 11 segundos utilizando vuelos regulares. Hace más de 500 años. La expedición de Magallanes-Elcano tardó 1.083 días en completar la primera circunnavegación del mundo.

En 2022 un viajero turco completó un viaje alrededor del mundo en 46 horas, 23 minutos y 11 segundos utilizando vuelos regulares

En la actualidad se puede cumplir el sueño de completar la vuelta a nuestro planeta con mucho menos esfuerzo. Con un billete normal de aerolíneas comerciales y realizando de manera exprés las escalas necesarias, el tiempo mínimo práctico estaría probablemente en torno a los dos o tres días. Porque las grandes alianzas aéreas y algunas agencias especializadas han creado los llamados Round the World Tickets (RTW), billetes que permiten recorrer el planeta en una sola dirección (hacia el Este o hacia el Oeste), cruzando los dos océanos y regresando al punto de partida con una única reserva global.

Combinaciones flexibles

Se pueden elegir los destinos en los que hacer escala.

Se pueden elegir los destinos en los que hacer escala.Getty Images/iStockphoto

En la práctica, no se trata de un vuelo único, sino de una combinación de trayectos interconectados que pueden incluir entre tres y quince paradas, con una validez que oscila entre los diez días y los doce meses, pero comprando un solo billete. La principal norma es sencilla: avanzar siempre en el mismo sentido, sin retroceder en la ruta, y realizar al menos un cruce del Atlántico y otro del Pacífico. Los billetes permiten cierta flexibilidad: es posible cambiar fechas sobre la marcha pagando pequeñas tasas, y muchos viajeros aprovechan esta ventaja para ajustar sus planes según el clima o el presupuesto.

La principal norma es sencilla: avanzar siempre en el mismo sentido, sin retroceder en la ruta, y realizar al menos un cruce del Atlántico y otro del Pacífico

Este mercado está dominado por las tres grandes alianzas aéreas internacionales. La más veterana, Star Alliance (a la que pertenecen Lufthansa, Singapore Airlines o United), ofrece la posibilidad de planificar la ruta directamente desde su herramienta Book & Fly, con hasta quince ciudades y 195 países conectados. Por su parte, oneworld, que agrupa a aerolíneas como Iberia, British Airways o Qatar Airways, propone dos fórmulas: Explorer, con precio basado en los continentes visitados, y Global Explorer, que calcula el coste en función de la distancia recorrida. La tercera gran opción es SkyTeam, la alianza en la que se integran Air France, KLM o Delta, con su Go Round the World Pass, que permite entre dos y quince paradas en más de 175 países.

Precios y rutas

Hay que realizar al menos un cruce del Atlántico y otro del Pacífico

Hay que realizar al menos un cruce del Atlántico y otro del Pacífico.Getty Images/iStockphoto

Los precios varían mucho según la ruta, la temporada y el número de vuelos, pero en general un billete básico de vuelta al mundo, con cinco o seis paradas en tres o cuatro continentes, cuesta entre 3.000 y 5.000 euros en clase turista. Algunas agencias especializadas, como la británica Travel Nation, consiguen itinerarios más sencillos desde 2.000 o 3.000 euros, mientras que otras, como AirTreks (Estados Unidos) o Trailfinders, diseñan viajes personalizados con asistencia y comparativas de precios entre alianzas.

Los destinos y el sentido del viaje marcan la diferencia. Una de las rutas más clásicas hacia el Este podría ser Madrid – Doha – Bangkok – Sídney – Auckland – Los Ángeles – Madrid, que une Asia y Oceanía con un único cruce por océano. Otra muy popular combina América y Asia: Barcelona – Nueva York – Ciudad de México – Lima – Santiago – Tokio – Estambul – Barcelona, con seis u ocho paradas y un recorrido que cambia de clima y cultura a cada salto.

Consejos prácticos

La validez máxima del billete es de un año desde el primer vuelo

La validez máxima del billete es de un año desde el primer vuelo.Getty Images/iStockphoto

A la hora de diseñar la vuelta al mundo, los expertos aconsejan asegurar primero los «saltos oceánicos», ya que son los trayectos más costosos y con menor flexibilidad, y dejar abiertos los vuelos regionales, que suelen ser más fáciles de modificar. Conviene también planificar el viaje en función de las estaciones (evitar el monzón asiático o los inviernos duros en el hemisferio norte) y recordar que la validez máxima del billete es de un año desde el primer vuelo. El viajero puede planificar su tiempo en las escalas con este margen.

Conviene planificar el viaje en función de las estaciones para evitar el monzón asiático o los inviernos duros en el hemisferio norte

Una ventaja adicional de los billetes RTW es que acumulan millas dentro del mismo programa de viajero frecuente, algo interesante para quienes buscan estatus o vuelos gratis posteriores. Además, concentran todo el itinerario en un solo código de reserva, lo que simplifica cambios y conexiones. Frente a ello, comprar billetes sueltos puede parecer más libre, pero resulta más caro y menos protegido si hay retrasos o modificaciones.

Dar la vuelta al mundo con un solo billete no es solo una cuestión de ahorro, sino de coherencia viajera: moverse con sentido, seguir la dirección del sol y enlazar culturas sin perder la continuidad del trayecto. En definitiva, una forma de recorrer el planeta con orden y libertad a la vez. Si se planifica bien (definiendo entre cinco y ocho paradas, simulando las rutas en Star Alliance u oneworld y pidiendo presupuesto a agencias como Travel Nation o AirTreks), el sueño de dar la vuelta al mundo puede costar lo mismo que dos grandes viajes intercontinentales… y dejar un recuerdo que dura toda la vida. Si Julio Verne levantara la cabeza, tendría una nueva novela preparada.

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