Hermosa vista panorámica de Tiflis (Georgia)
Ni Praga ni Budapest: la capital poco conocida de Europa que va a estar de moda en 2026
Según el último informe Travel Trends 2026 de Skyscanner, la capital de Georgia se perfila como el gran descubrimiento para los viajeros europeos en los próximos meses
Situada entre Europa y Asia, la capital de Georgia ha dejado de ser un destino de nicho para convertirse en una alternativa real a las grandes capitales del este europeo, gracias a una combinación cada vez más difícil de encontrar: precios competitivos, sensación de seguridad y un patrimonio que abarca desde el siglo IV hasta la arquitectura contemporánea.
Georgia es una de las naciones cristianas más antiguas del mundo y eso se refleja en el paisaje urbano de su capital
Para una primera toma de contacto, el recorrido por Tiflis debe comenzar en Abanotubani, el barrio histórico donde se concentran los famosos baños de azufre, reconocibles por sus cúpulas de ladrillo. Justo encima se alza la Fortaleza de Narikala, uno de los grandes miradores de la ciudad, a la que se accede de forma cómoda en teleférico desde el parque de Rike, con vistas privilegiadas sobre el río Kura y el casco antiguo.
Qué ver en la capital de Georgia
Barrio histórico de Abanotubani
En el plano religioso y monumental, Tiflis ofrece una autenticidad cada vez más escasa en las capitales europeas saturadas de turistas. Georgia es una de las naciones cristianas más antiguas del mundo, y eso se refleja en su paisaje urbano. La Catedral de la Santísima Trinidad, conocida como Sameba, es el principal templo de la iglesia ortodoxa georgiana y uno de los edificios religiosos más altos del planeta.
Catedral de la Santísima Trinidad
En el extremo opuesto, la Basílica de Anchiskhati, del siglo VI, es la iglesia más antigua de la ciudad y conserva una sobriedad que contrasta con la monumentalidad de la Catedral de Sioni, ubicada en el casco antiguo, que fue históricamente la catedral principal de la ciudad hasta la construcción de Sameba. Sioni alberga la Cruz de Santa Ninó, el objeto más sagrado de la cristiandad georgiana. En la ciudad también está la católica Catedral de la Asunción de la Virgen, construida a finales del siglo XIX.
Puente de la Paz sobre el río Kura
Para tomar el pulso urbano a la capital georgiana, la Avenida Rustaveli es la arteria principal: aquí se concentran el Parlamento, la Ópera y Ballet de Tiflis y algunos de los museos más importantes del país. Muy cerca, sobre el río Kura brilla el Puente de la Paz, de vidrio y acero, se ha convertido en el icono fotográfico de la nueva Georgia.
Gastronomía, vino y vida local
Cocina tradicional georgiana
La experiencia en Tiflis se completa alrededor de la mesa. El centro histórico está repleto de tabernas tradicionales donde es casi obligatorio probar el khachapuri, el popular pan relleno de queso y huevo, y los khinkali, grandes masas rellenas de carne y caldo que se comen con las manos. La capital georgiana también se ha consolidado como destino de referencia para el turismo enológico, con numerosas vinerías en barrios como Sololaki, donde se organizan catas de vinos elaborados en qvevri, el método ancestral de fermentación en ánforas de barro enterradas.
Cuándo ir y cómo moverse
Fortaleza de Narikala
A unas cinco o seis horas de vuelo desde España, la mejor época para visitar Tiflis es la primavera o el otoño, cuando las temperaturas son suaves, entre los 15 y los 25 grados, y los viñedos de los alrededores muestran su mejor cara. El verano puede resultar muy caluroso, con máximas que superan con frecuencia los 35 grados.
El teleférico conecta distintas zonas de Tiflis
Moverse por la ciudad es sencillo combinando el metro, con dos líneas que conectan los principales puntos de interés, y aplicaciones de transporte compartido como Bolt, muy económicas y fiables. Para acceder a zonas elevadas, como el parque de Mtatsminda o la fortaleza de Narikala, el funicular y el teleférico son opciones rápidas y panorámicas.
Tienda de alfombras tradicionales
Desde Tiflis también es fácil organizar excursiones de un día a Miskheta, antigua capital del reino, o a Kazbegi, en pleno Cáucaso. En estos casos, las marshrutkas (minibuses compartidos) son el transporte local más habitual, aunque el alquiler de coche o la contratación de conductor privado ofrecen mayor comodidad. Para llegar el pequeño inconveniente es que no hay vuelos directos desde los principales aeropuertos españoles al Aeropuerto Internacional de Tiflis y se requiere de al menos una escala.