Jardines del Gran Hotel Taoro, en la isla de Tenerife

Jardines del Gran Hotel Taoro, en la isla de Tenerifegranhoteltaoro.com

Renace en Canarias el 'resort' de lujo más antiguo de España

Tras décadas de cierre, el Gran Hotel Taoro, de Tenerife, fundado en 1890, vuelve a la vida con ambición y una cuidada oferta gastronómica y de salud

No es una reapertura más, ni un corte más de cinta roja, ni otro hotel de tantos que vuelven a estar operativos. La vuelta del Gran Hotel Taoro, la gran dama tinerfeña, recupera un capítulo fundacional de esa España que empezó a recibir a los primeros viajeros de ocio hace casi 140 años, cuando viajar tenía algo más de aventura y el mundo se movía sin aviación comercial. A Canarias se llegaba por mar, con travesías largas, y el lujo consistía en la posibilidad de pasar el invierno al sol con tiempo por delante, jardines y grandes salones. Un mirador.

La vuelta del Gran Hotel Taoro recupera un capítulo fundacional de esa España que empezó a recibir a los primeros viajeros de ocio hace casi 140 años

El Taoro se construyó en el lugar exacto: en altura, con el Atlántico al frente y el Teide como telón de fondo, rodeado de jardines y terrazas. No nació para el viajero local, sino para ese primer turismo británico que, a finales del XIX, empezaba a inventar el concepto de «sol de invierno». Por eso su origen tiene algo de operación visionaria: el encuentro entre élites de la isla y capital extranjero, sobre todo inglés, para levantar un hotel a la medida de esos viajeros que llegaban por mar y buscaban clima, calma y temporada.

Memoria de Canarias

Lobby del Gran Hotel Taoro

Lobby del Gran Hotel TaoroRoger Méndez

Es la misma lógica que explica al Santa Catalina de Las Palmas, coetáneo del Taoro. Ahora que reabre sus puertas, se siente como una pieza histórica que regresa a su sitio. «Sí, es mucho más que la reinauguración de un hotel. Es recuperar un lugar que forma parte de la memoria emocional de Canarias», declara a El Debate su director, Gustavo Escobar.

En 1890, Puerto de la Cruz era un nombre con aura, el norte elegante de Tenerife, y el Taoro fue su gran escenario. Un hotel concebido para la vida de terraza, el paseo por el parque y la sociabilidad del gran viaje. Hasta el detalle del tenis, con una pista pionera en Canarias vinculada al entorno del hotel, habla de esa modernidad importada. Y, con el tiempo, el edificio acumuló nombres de huéspedes ilustres que hoy luce junto a su pedigrí; Alfonso XIII, los duques de Kent y Agatha Christie, entre otros.

El Gran Hotel Taoro con el Teide al fondo

El Gran Hotel Taoro con el Teide al fondogranhoteltaoro.com

La escritora británica, en particular, quedó asociada a Puerto de la Cruz como refugio tras una crisis personal, y la ciudad conserva ese recuerdo como parte de su memoria turística. Con los años, el mapa de la isla fue cambiando. La brújula del turismo se desplazó hacia el sur de la isla y el Taoro, como tantas grandes damas, perdió su época. Cerró como hotel en 1975, vivió un paréntesis como casino y acabó entrando en una larga etapa de abandono.

Rehabilitación colosal

Habitación Doble Deluxe con vistas a la montaña

Habitación Doble Deluxe con vistas a la montañaRoger Méndez

La nueva etapa llega tras una rehabilitación colosal que se cifra en 47 millones de euros, con proyecto arquitectónico de Virgilio Gutiérrez y Eustaquio Martínez e interiorismo del estudio tinerfeño Dishot, que evita la nostalgia literal y opta por lo que sus artífices llaman una inspiración colonial actualizada. La gestión está en manos de My Way Hotels & Resorts, operador con experiencia acreditada en la isla y responsable también de Las Terrazas de Abama Suites y Los Jardines de Abama Suites. Con la propiedad en manos del Cabildo, el Taoro reabre con 199 habitaciones y suites, tres piscinas, espacios para eventos y salones, bares y restaurantes con deseo de recuperar el protagonismo social que tuvieron antaño.

Apuesta por la gastronomía

Restaurante LAVA del hotel

Restaurante LAVA del hotelRoger Méndez

Una de sus grandes apuestas llega en el terreno gastronómico, quiere ser destino culinario. OKA es el japonés de alta precisión firmado por Ricardo Sanz junto a Emiliano Liska, con barra omakase y una lectura propia del producto local. LAVA y Amalur llevan la firma de Erlantz Gorostiza: el primero, más de autor, con el fuego como eje y una mesa del chef en cocina para pocos comensales; el segundo, en clave de bistró de alto nivel. Ambos chefs suman cuatro estrellas Michelin en sus respectivos restaurantes y con esta apuesta Ricardo Sanz vuelve a una isla que tantos éxitos le dio con Kabuki.

Bienestar garantizado

El bienestar pone el broche a la renovación. El hotel abrirá el próximo 1 de marzo Sandára Wellness Center, lo que completará toda su oferta. Y, a la vez, el Taoro insiste en que la experiencia no termina en sus muros. Ahí entra Xplora, un programa de salidas y actividades guiadas por expertos locales para conocer el norte desde dentro: productores, artesanos, gastronomía, naturaleza, deporte... El contexto lo pone fácil: La Orotava, La Laguna, escapadas hacia Garachico y la cercanía constante del Teide. «Estamos en una localización privilegiada para explorar el norte de la isla, y todo está muy cerca», declara al respecto su director, natural del Puerto de la Cruz, involucrado personalmente en la selección de experiencias locales a las que no siempre tienen acceso los turistas.

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