Tren por el norte de España
El bonito y corto viaje en tren por la costa verde del Cantábrico perfecto para esta primavera
Los más clásicos recordarán el término FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha), la compañía que gestionaba los trenes que circulaban por vías más estrechas que las habituales de Renfe (un metro de ancho frente a los 1,66 metros del ancho ibérico), lo que les permitía serpentear por la complicada geografía del norte de España, desde la gallega Ferrol hasta la vasca Bilbao.
La antigua marca FEVE operó durante 50 años y bajo su sello nacieron joyas del turismo como el tren Transcantábrico
Esta marca operó durante casi 50 años y bajo su sello nacieron joyas del turismo de lujo como el Transcantábrico, que sigue recorriendo esas mismas vías hoy en día. El 31 de diciembre de 2012 la empresa FEVE desapareció como tal y entre Renfe y Adif la reconvirtieron en la marca Renfe Cercanías AM (Ancho Métrico).
Posibles paradas
Ribadesella y su ría en Asturias
En la actualidad, el viejo tren de ancho métrico sigue ofreciendo viajes que merecen la pena, de esos que se plantean para realizarse sin prisa, con el objetivo casi único de mirar por la ventanilla y contemplar playas, prados, rías y montes cercanos al mar. Uno de estos trayectos dura unas tres horas y conecta la asturiana Ribadesella con Santander.
Antes de llegar a Santander el tren realiza paradas en localidades de interés como Llanes, San Vicente de la Barquera y Torrelavega
Con dos servicios diarios por sentido (mañana y tarde), esta es una de las rutas ferroviarias más bonitas del norte de España, ya que atraviesa la costa cantábrica y zonas rurales del oriente asturiano y el occidente cántabro. Antes de llegar a Santander el tren realiza paradas en localidades de interés como Llanes, San Vicente de la Barquera y Torrelavega. Es un trayecto cómodo para una escapada y con ese punto de viaje útil que todavía conserva algo de aventura.
Un paisaje único
Tren de Cercanías AM (Ancho Métrico) por el norte de España.
No es un tren panorámico ni un producto turístico empaquetado. Y precisamente por eso tiene interés. Cada localidad de la ruta tiene su encanto, por lo que se puede optar por hacer la ruta del tirón o planear alguna parada y no llegar a término. Desde la estación de Ribadesella se llega caminando en poco más de veinte minutos a la playa de Santa Marina, de modo que el plan puede empezar con un paseo junto al mar antes de subir al tren.
Vista aérea de la ciudad de Santander
Luego vienen los verdes intensos de la primavera asturiana, los caseríos dispersos, las vacas pastando, los tramos más cercanos a la costa, el magnetismo del mar Cantábrico, sus acantilados y sus playas. La llegada a Santander es un remate perfecto a esta ruta. La capital de Cantabria es una de las ciudades más bellas del mundo, cosida a su espectacular bahía. Un paseo junto al mar en el entorno del Centro Botín es el mejor plan para abrir el apetito antes de buscar un buen restaurante o taberna norteña para rematar la escapada.