Aldea histórica de Sortelha, en Portugal
Sortelha: uno de los pueblos medievales mejor conservados de Portugal, entre murallas y gigantes de granito
Cerca de la frontera con España, en el noreste de Portugal, este pequeño núcleo amurallado conserva intacto su sabor y es además una de las Aldeas Históricas más bellas y mejor conservadas
Está cerca de Ciudad Rodrigo (Salamanca), en el concejo portugués de Sabugal (distrito de Guarda), y es una las Aldeas Históricas de Portugal más bellas, antiguas y mejor conservadas, para disfrutar de una auténtica inmersión medieval. Se llama Sortelha, y es perfecta si se busca un cierto aislamiento a pocos kilómetros de nuestra frontera.
Sortelha es una las Aldeas Históricas de Portugal más bellas, antiguas y mejor conservadas
Las Aldeas Históricas de Portugal son una red de doce pueblos del interior del país, principalmente en la región Centro, seleccionados por su valor patrimonial, defensivo y paisajístico. Muchas conservan castillos, murallas, trazados medievales y arquitectura tradicional de granito, y nacieron como enclaves estratégicos junto a la frontera española. Sortelha es una de ellas.
Villa de frontera
Imagen medieval de la histórica aldea de Sortelha
Para conocerla hay que viajar hasta el concejo de Sabugal, al distrito de Guarda, a poca distancia de la frontera española y relativamente cerca de Ciudad Rodrigo. Sortelha forma parte de la red de Aldeas Históricas de Portugal. Muchas de estas aldeas conservan castillos, murallas, trazados medievales y arquitectura tradicional de granito, y nacieron como enclaves estratégicos, defensivos, junto a la frontera española, como es el caso de Sortelha, cuyo interés es no está en un monumento aislado, sino en la conservación casi completa de la aldea intramuros.
La picota manuelina de Sortelha
El núcleo se levanta sobre un macizo granítico a unos 760 metros de altitud. Esa posición explica su función histórica: Sortelha fue una villa de frontera, preparada para controlar el territorio y servir de refugio en caso de conflicto. El castillo y las murallas, clasificados como Monumento Nacional desde 1910, forman una fortaleza compacta con vistas amplias sobre la Cova da Beira, la Serra da Estrela y las tierras del Sabugal. Parte del paseo de ronda permite recorrer el perímetro defensivo y entender la importancia estratégica del enclave.
Medidas medievales
Puerta de las murallas fortificadas medievales
La entrada más habitual se realiza por la Porta da Vila, aunque uno de los detalles más interesantes está en la Porta Nova. En una de sus jambas se conservan grabadas dos antiguas medidas medievales: la vara, de unos 110 centímetros, y el côvado, de unos 67 centímetros. Servían para estandarizar medidas en ferias y transacciones, especialmente de tejidos, y son uno de esos datos pequeños que ayudan a explicar la vida cotidiana de una villa medieval.
Piedras, granito y gachas
Bonita casa de Sortelha
Dentro del recinto, el recorrido lleva hasta el Largo do Pelourinho, centro histórico de la aldea. Allí se encuentran el Pelourinho (símbolo histórico que refleja su rica herencia medieval, una picota manuelina construida en 1510 por el rey Manuel), el antiguo ayuntamiento y varias casas de piedra. Muy cerca está la Iglesia Matriz de Nossa Senhora das Neves, de origen románico y remodelada en el siglo XVI, otro ejemplo de cómo Sortelha fue adaptándose sin perder su estructura esencial.
Detalle del alma rústica del pueblo
El granito marca toda la visita a este pueblo. Grandes bolos de piedra aparecen junto a las casas, condicionan las calles y se integran en muros, esquinas y pasos estrechos. Uno de los más conocidos está en las afueras y es la Cabeça da Velha (Cabeza de la Vieja), formación rocosa natural que recuerda a un rostro humano y que se ha convertido en una de las imágenes curiosas del pueblo. En los alrededores también se ha incorporado algún elemento contemporáneo, como el columpio de Sortelha, un mirador especial sobre la muralla y el paisaje.
La peña conocida como «Cabeza de la Vieja», a las afueras de Sortelha
Sortelha se recorre a pie y en una o dos horas puede verse con calma, aunque conviene detenerse en los detalles: las puertas, las sepulturas medievales, el empedrado, los hornos, las casas rurales y las vistas desde la parte alta. En la parte gastronómica, el manjar de la Aldea Histórica de Sortelha son las gachas de maíz dulce. Aunque antiguamente eran saladas, hoy se consumen principalmente dulces, como postre. Antes se puede tomar unas patatas con bacalao, platos de caza o una sopa contundente llamada Caldudo das Ceifas.