Fundado en 1910

Diana Acero-Riesgo con su hija, la alumna de 13 años del colegio British Council de Pozuelo de Alarcón

Un supuesto caso de acoso desata una batalla legal de padres en el Colegio Británico de Pozuelo

Los padres de varias alumnas del British Council están citados en los juzgados del municipio madrileño los próximos 23 y 29 de noviembre

Se ha desatado una batalla legal alrededor del British Council de Pozuelo de Alarcón, Madrid. Una madre se ha querellado contra el centro por supuesto acoso institucional y otros padres han denunciado a esta primera familia por supuesto delito de agresiones. Diana Acero-Riesgo (la primera madre) y su hijo primogénito, mayor de edad, están citados en el juzgado de Pozuelo el próximo 23 de noviembre, mientras que la primera vista para ratificación de la querella tendrá lugar el 29 del próximo mes. Para saber cómo se ha llegado hasta aquí, hay que remontarse a septiembre de 2021.

«Pringada de mierda», «eres una vergüenza para la raza humana», «vete de aquí que no te quiere nadie», «vete a Júpiter, a ver si te mueres por el camino», son algunos de los mensajes que recibía M.N. (iniciales ficticias por petición de la familia), una alumna de 13 años del Colegio Británico. Dos de sus compañeras de clase, cuyos nombres se ocultan por privacidad, incluyeron a M.N. en un grupo de WhatsApp, del que la menor no dudaba en salirse constantemente, pero en el que era incluida cada vez que intentaba zafarse de comentarios como esos.

En casa, la menor –según fuentes cercanas a la niña, tiene una gran personalidad–, comenzó a mostrarse reservada, más callada de lo normal. No quería ir al colegio y comenzó a aislarse de sus amigas. Cuando le preguntaron si algo ocurría, no quiso contar nada, y sus profesores tampoco sabían si había algo detrás de su cambio de comportamiento. El ensañamiento contra M.N. de sus compañeras llegó con el inicio del curso y en diciembre se fue de vacaciones de Navidad y no volvió. Había decidido irse a estudiar a otro colegio, en otro país.

Nuestra política hacia el acoso escolar es de tolerancia ceroComunicado del British Council

En el colegio dijeron a la familia que no era bullying, que el caso había sido investigado por el comité encargado y siguiendo el protocolo del centro sobre acoso escolar esa era la conclusión a la que habían llegado. A mediados de este año, en abril de 2022, la madre de M.N. lo denunció a la Policía, pero poco más se conoce de momento. El British Council, por su parte, se reafirma en que el bienestar y la protección de sus estudiantes son «y siempre han sido» una «prioridad».

«Nuestra política hacia el acoso escolar es de tolerancia cero. Cualquier posible caso, aunque no sea calificable como «acoso escolar», pero sí sea susceptible de afectar a la estabilidad personal y emocional de cualquiera de nuestros alumnos, siempre es investigado», se puede leer en un comunicado difundido por el centro. Sea como fuere y con las consecuencias que hubiere, M.N. se cambió de colegio.

Pero esta historia estaba lejos de acabar. Tras la marcha de M.N., una amiga suya, Mónica, elevó a las autoridades colegiales lo que había ocurrido. A la vuelta de vacaciones, se encontró con que las dos implicadas en la partida de su amiga presumían de no haber sido castigadas y su madre la animó a acudir a la jefa de estudios y la tutora de curso.

Según cuenta su madre, Diana Acero-Riesgo, la alumna no tenía una mancha en su expediente. «Pasó de ser una alumna de diez, a estar castigada día sí y día también», afirma. La expulsaron en una primera ocasión por «comportamiento inadecuado con otras compañeras de clase al haberlas acusado de acoso escolar, haber utilizado gestos y actitudes de desprecio hacia ellas», como se puede leer en la carta que el centro envió a sus padres y a la que El Debate ha tenido acceso.

Las imágenes de las cámaras en las que el colegio ve, a la izquierda del autobús, a Diana, sus hijos y otras tres compañeras seguir a otra alumna del Británico por la calleCedidas

Y la segunda expulsión, en este caso de una semana con posterior visita a la psicóloga y la orientadora del centro, fue motivada, según se puede leer en la carta con fecha del 26 de abril, porque «Mónica participó junto con otras tres compañeras de su clase en un grave incidente». Estas cuatro alumnas, junto con Diana y su hijo primogénito, habrían seguido a otra compañera por la calle, «humillándola y amenazándola gravemente», según el colegio afirma haber comprobado a través de unas grabaciones de vídeo y audio. En esta misma carta, se informaba a la familia de Mónica que los hechos habían sido denunciados a la Policía. El próximo día 23 de noviembre, Diana y su hijo iban a sentarse en el banquillo de los acusados por delito de agresiones, pero la vista ha sido suspendida por falta de pruebas.

Entre tanto, la madre de una de las dos implicadas originales también mantuvo una conversación con Mónica fuera del colegio. La menor luego contó a su madre que lo que le había dicho era que «si no se hacía amiga de su hija, iba a hablar con la directora».

En medio de este tira y afloja, Mónica comenzó a perder peso. La niña pidió a su madre que la llevara al médico y tras analíticas, pruebas de densidad ósea y electrocardiogramas, el informe clínico de su médico psiquiatra la diagnosticó con anorexia nerviosa. El desencadenante, según afirma el sanitario en dicho informe, fue «una situación de estrés en el centro escolar» y le recomendó que realizara los exámenes que tenía pendientes de manera telemática y no volviera al colegio.

Pasó tres meses ingresada y después continuó acudiendo a sus citas de manera ambulatoria durante dos meses más. Fue tras su diagnóstico y tratamiento cuando los padres de Mónica decidieron emprender su propia batalla legal contra el British Council. Lo denunciaron en la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid por sufrir «trato discriminatorio y acosante por parte de la institución y es reiteradamente castigada con penalizaciones desproporcionadas». Diana y su marido se han querellado judicialmente contra el centro educativo por delito de coacciones y, para ratificar la querella, el padre de Mónica ha sido citado en los juzgados el próximo 29 de noviembre.