Encarni Álvarez, vicepresidenta de la Federación Española de Familias Numerosas
Encarni Álvarez, vicepresidenta nacional de las Familias Numerosas
«Desde que la sociedad expulsó de casa a las madres, los grandes perjudicados son los niños»
«Ser madre es algo que deberíamos poder poner en el currículum porque nos enseña un montón de habilidades que son muy valoradas en cualquier trabajo», dice para El Debate la vicepresidenta de la Federación Española de Familias Numerosas
Hija de una familia de seis hermanos, madre de un hogar con tres hijos, Encarni Álvarez dejó su trabajo hace unos años cuando le negaron un ascenso por estar embarazada de su segundo hijo. «Y eso que ser madre es algo que aporta muchísimo a una empresa», dice.
Ahora, esta malagueña compagina su labor en la administración de un colegio con la vicepresidencia de la Federación Española de Familias Numerosas (FEFN), desde donde defiende el valor social que aporta la maternidad, y reclama, como en esta entrevista con El Debate, acciones concretas que permitan a las familias tener más hijos.
— En una reciente encuesta que han publicado desde la FEFN, hay un dato muy llamativo: el 43% de madres dicen que, si pudieran, se dedicarían a cuidar a sus hijos, pero no pueden hacerlo por una cuestión económica y falta de ayudas...
— Esa es una realidad innegable. ¡A mí misma me pasa! Hoy la sociedad mira mal a las amas de casa, pero es una figura fundamental, y los psicólogos cada vez nos alertan más sobre los efectos que tiene que los dos padres estemos fuera de casa. Desde que la sociedad nos expulsó de casa a los dos cónyuges e impidió que las familias vivan con un solo salario, los niños son los grandes perjudicados.
— ¿A qué se refiere?
— A que, cuando éramos pequeños, cuando llegabas a tu casa siempre había alguien: si no era tu madre, estaba tu abuela, porque antes los abuelos vivían en casa cuando eran mayores. Pero ahora no es así: muchísimos niños llegan del cole y están solos, con sus pantallas o con niñeras. Y aunque una parte radical de la sociedad nos intente convencer de que está mal, hay muchísimas madres que, si se pudiera elegir, nos quedaríamos en casa. Porque lo que podemos aportar a nuestros hijos, no puede hacerlo nadie.
Hay muchísimas madres que, si se pudiera elegir, nos quedaríamos en casa. Porque lo que podemos aportar a nuestros hijos, no puede hacerlo nadie
— En esa misma encuesta, casi el 90 % de las madres decía que, en algún momento de su vida, profesional o socialmente, se han sentido penalizadas por tener hijos…
— Esa es otra realidad: como no hay medidas de conciliación, tener hijos te perjudica laboral y socialmente. También a los hombres, pero sobre todo a las mujeres. Por eso, las madres de familia numerosa deberían ser consideradas colectivo preferente en las políticas activas de empleo. Además, desde la FEFN pedimos algo que es de justicia y de lógica: que se amplíen los permisos por nacimiento de hijo en familias numerosas, porque no tienen las misma necesidades una familia con un hijo, que una con tres, cuatro o más.
— ¿Usted ha sufrido esa discriminación por ser madre?
— Sí. Y antes incluso de ser de familia numerosa. Cuando estaba embarazada de mi segundo hijo, me iban a ascender en la empresa. Un día me preguntaron cuándo iba a dar a luz, y al decirles la fecha… ascendieron a otro compañero, aunque yo tenía mucha más formación, más capacidad y se sabía que era yo a quien iban a ascender. Un año después cambié de trabajo, diciéndoles que era porque no me habían valorado. Y eso que las madres podemos aportar muchísimo a una empresa.
— ¿Así que la maternidad podría ponerse en el currículum?
— ¡Vamos, sin duda! Ser madre es algo que deberíamos poner en el currículum porque nos enseña un montón de habilidades que son muy valoradas en cualquier trabajo. Nos organizamos muchísimo mejor, somos más capaces de hacer malabares y optimizar recursos, cuando hacemos una tarea la hacemos de lleno porque no podemos dejar flecos porque sabemos que la vida se nos puede complicar de un día a otro, damos más de nosotras mismas para que no parezca que el hecho de tener hijos nos hace peores profesionales, y tenemos una percepción mucho más desarrollada para ver cómo están las personas que tenemos alrededor.
Ser madre es algo que deberíamos poner en el currículum porque nos enseña un montón de habilidades que son muy valoradas en cualquier trabajo
— En el caso específico de las madres, ¿Qué aportan a la sociedad las de familia numerosa?
— Lo primero, desempeñan un papel clave porque influyen en el número y en la calidad de los ciudadanos del mañana. Las familias numerosas son una de las mayores escuelas sociales de transmisión de valores , y en ellas, la madre es esencial. Lógicamente, no hace falta ser madre de familia numerosa para educar bien a los hijos, pero en nuestras familias se trabajan, casi por naturaleza, una serie de valores y de formas de ver la vida que hoy se echan mucho en falta.
— ¿Por ejemplo?
— La responsabilidad hacia el otro, la generosidad, la capacidad de ayudar y de pedir ayuda, posponer deseos, renunciar a lo superfluo... En una familia numerosa, el individualismo no existe: tienes que compartir dormitorio, te toca esperar para entrar al baño, o asearte más rápido porque tienen que entrar los demás, no estrenas toda tu ropa, hay gastos prescindibles que no se hacen… Son pequeñas cosas que te enseñan a vivir de un modo más desprendido, más generoso, y que quien no tiene hermanos o tiene uno solo, no aprende del mismo modo, ni a la misma velocidad.
En una familia numerosa las alegrías se multiplican y las tristezas se dividen
— En pleno e invierno demográfico, ¿se reconoce la aportación en capital humano que hacen los grandes hogares?
— Ese capital humano del que hablas es fundamental y no está en absoluto reconocido, ni por la administración ni por la sociedad. Esta aportación la hacen los dos, el padre y la madre, y la hacen todas las familias, sean numerosas o no. Por eso, se debería promocionar y ayudar que las familias puedan tener más hijos, porque además la mayoría de las madres dicen que, si pudieran, habrían tenido más hijos.
— Y, frente a tanto tópico negativo, ¿Qué tiene de bueno la maternidad múltiple?
— ¡Muchísimas cosas! En una familia numerosa las alegrías se multiplican y las tristezas se dividen. Tienes un crecimiento personal importantísimo, porque si ya la maternidad te hace sacar tu mejor versión para ser el mejor ejemplo para tu hijo, en el caso de una familia numerosa, ese esfuerzo se amplía aún más. En una familia numerosa se vive en una alegría constante. Lo veo en mi casa, aunque solo tengo tres hijos, y también en casas de mis amigos y vecinos que tiene cuatro, cinco o seis hijos: no es que siempre estén de fiesta, pero siempre hay un motivo para celebrar, siempre hay gente, hay alegría. Cuando alguien está triste o le pasa algo, siempre encuentra en quién apoyarse o quien sale a su rescate. Y eso, en un mundo como el nuestro, es impagable.