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Una madre recibe el regalo de su hijaPexels

Aunque te diga que no, tu madre quiere un regalo tuyo por el Día de la Madre

Así lo explica el antropólogo, terapeuta matrimonial y conferenciante Gary Chapman, creador de la teoría de Los cinco lenguajes del amor

Aunque los centros comerciales y las marcas traten de sacar tajada económica de una fecha tan entrañable como el Día de la Madre, lo cierto es que hay poderosos motivos, muy alejados del consumismo materialista, para hacerle un regalo a la cabeza de familia en esta fecha tan señalada.

Y no porque no se lo merezca en cualquier otro momento del año, sino porque apostar por un regalo transmite a una madre un mensaje de mucho mayor valor que el propio objeto que se entregue, y que de forma sutil casi todas las mujeres son capaces de percibir.

Así lo explica el antropólogo, terapeuta matrimonial y conferenciante Gary Chapman, creador de la teoría de Los cinco lenguajes del amor y autor del best-seller mundial del mismo nombre.

Un modo primitivo de expresar amor

Según Chapman, el hecho de regalar algo a alguien es un modo de expresar el amor que está inscrito en nuestra naturaleza, y que logra transmitir una idea que cualquier madre no sólo merece, sino que también agradece.

«Cuando estudié antropología, pude visitar grupos de personas de todo el mundo –explica Chapman en su obra–. Fui a América central y estudié las avanzadas culturas de los mayas y los aztecas. Atravesé el Pacífico y estudié los pueblos tribales de Melanesia y la Polinesia. Estudié los esquimales de la tundra septentrional y a los aborígenes ainus de Japón. Examiné los patrones culturales relacionados con el amor y el matrimonio y descubrí que, en cada cultura que estudiaba, los regalos eran parte del proceso del amor».

Un símbolo físico del amor

Al confrontar sus descubrimientos antropológicos con su teoría de los cinco lenguajes del amor, Chapman encontró que las personas recibimos los regalos como un «símbolo visual, físico» del amor que una persona nos profesa.

«Un regalo es algo que puedes tener en tu mano y decir: 'Mira, él estaba pensando en mí' o 'Ella se acordó de mí'. Porque debes pensar en alguien para darle un regalo», apunta Chapman.

Y explica que «el regalo mismo es un símbolo de ese pensamiento. Por eso, no importa si cuesta dinero: lo importante es que pensaste en esa persona. Y lo único que cuenta no es ese pensamiento implantado en la mente, sino el pensamiento expresado en conseguir en realidad el regalo, y dárselo como la expresión del amor».

Los detalles de la infancia

Este comportamiento forma parte del modo más primario de expresar amor, como explica con un ejemplo que hoy miles de madres han comprobado de primera mano: «Las madres recuerdan los días en los que sus hijos les traían de regalo una flor del jardín. Se sentían amadas, aun si era un diente de león silvestre, o una flor que no querían que se cortase», argumenta.

«Porque desde temprana edad, los niños se inclinan a dar regalos a sus padres, lo cual parece ser otro indicio de que el regalo es parte fundamental de la dinámica del amor».

No importa el precio

Con un matiz importante: según Chapman, la mayoría de las mujeres suelen tener muy desarrollado el lenguaje del amor vinculado a los regalos como expresiones del cariño. Por eso, ellas suelen encargarse de supervisar las cartas a los Reyes Magos, o son las que se ocupan de comprar los regalos para los cumpleaños. De ahí que sepan valorar la importancia escondida en un regalo del Día de la Madre, incluso aunque nunca pidan nada para sí.

Tanto es así que «para la persona cuyo lenguaje prioritario del amor es recibir regalos, su costo importará poco», explica Chapman. Por eso, aunque un reciente estudio afirma que los españoles gastarán de media 72 euros en regalos para el Día de la Madre, en realidad, el mayor presente que le puedes ofrecer es… hacerle entender, de forma visual, que te has acordado de ella.