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Varias niñas cruzan un paso de cebra hacia la Escuela Aula Balear, en Palma de MallorcaEP

El barrio sí importa: así impacta el vecindario en el desarrollo de tus hijos

Más allá de la educación que reciben en casa, el vecindario influye en el desarrollo académico, cognitivo, emocional y social de los niños, según un reciente estudio de la Universidad de Berkeley

Ya dice el refranero que «uno no es de donde nace, sino de donde pace». Y si no, que se lo digan a Lamine Yamal, que cada vez que puede exhibe con orgullo el 304 que identifica el código postal de Rocafonda, el humilde barrio de Mataró en el que se crio. Y es que la calidad del entorno en el que nace y crece un niño puede ser casi tan determinantes como la educación que reciben en casa. Así lo asegura un estudio reciente publicado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, que destaca cómo diversos factores del vecindario influyen significativamente en el desarrollo infantil.

Los factores que más impactan

El estudio analizó datos de casi 10.000 niños de 9 y 10 años que habían participado en el Adolescent Brain Cognitive Development Study, utilizando imágenes de resonancia magnética, entrevistas personales y exámenes de salud física. Y de ese modo identificaron los cuatro aspectos del vecindario que más afectan a los niños:

Educación infantil: El número y la calidad de las escuelas, y lo en serio que éstas se toman el trabajo en lectoescritura y matemáticas.

Aspectos socioeconómicos: El acceso a atención médica, a la oferta educativa con más modelos pedagógicos entre los que se pueda elegir, y los ingresos promedio de las familias del entorno.

Enriquecimiento del vecindario: La presencia de bibliotecas, museos o espacios recreativos, y la presencia o ausencia de conflictos cívicos.

Condiciones ambientales: Los nieles de contaminación, exposición a sustancias tóxicas y espacios verdes.

La combinación de estos factores, según el estudio, influye en la estructura y función cerebral de los niños, afectan su capacidad de aprendizaje y su manejo del estrés, y evitan o propician problemas de salud física y mental.

El caso de España

En España, la preocupación por el entorno en el que crecen los niños va en aumento. Y ha llevado a movilizaciones como la reciente campaña «Street for Kids», con la que las familias reclaman entornos seguros y saludables alrededor de los colegios.

La campaña –que, a decir verdad, también ha sido instrumentalizada por algunas voces para reclamar las limitaciones a la libertad que imponen las llamadas «ciudades de los 15 minutos»– se apoya en estudios que revelan que cerca del 99 % de los colegios españoles superan los niveles recomendados de dióxido de nitrógeno, algo que afecta a la salud y al desarrollo cognitivo de los niños.

Además, una investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) han demostrado que la presencia de espacios verdes en las ciudades se asocia con un mejor desarrollo infantil, al reducir los efectos de la contaminación atmosférica y el ruido.

La importancia de políticas públicas

El estudio del Greater Good Science Center señala que, para mitigar los efectos negativos de entornos desfavorecidos, es esencial implementar políticas públicas que mejoren la calidad de vida en los barrios, e incentivar la participación de la sociedad civil. Algo que incluye inversiones en educación, salud, infraestructura y seguridad, por encima de consideraciones ideológicas.

Además, recuerda que fomentar el sentimiento comunitario y el acceso a recursos culturales y recreativos (por ejemplo, ampliando el horario de las bibliotecas a los fines de semana, creando salas de exposición cultural, cuidando el diseño bello de calles, parques e infraestructuras, u ofreciendo verdaderas alternativas de ocio sano y deporte) puede enriquecer el entorno en el que los niños crecen.

Vecindarios seguros y enriquecedores

«Los niños que crecen en vecindarios con más oportunidades tienen más probabilidades de desarrollar habilidades cognitivas, relaciones constructivas, hábitos saludables, y capacidades socioeconómicas para el futuro», afirma el estudio.

Más allá de la crianza individual, los responsables del estudio recuerda que es «responsabilidad colectiva» garantizar que todos los niños tengan acceso a vecindarios seguros, saludables y enriquecedores, que les permitan descubrir sus talentos y alcanzar su máximo potencial.