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Niños en un bosquePexels

Cinco claves para superar el miedo al primer campamento de tu hijo

Enviar a un niño a su primer campamento de verano despierta ilusión... y también dudas. Con estos cinco consejos podrás convertir esa aventura en una experiencia formativa inolvidable

Varios días fuera de casa, dormir sin compañía de ningún familiar, hacer nuevos amigos, conocer a mucha gente nueva, hacer actividades que nunca antes se han hecho... el primer campamento de verano es, con mucha frecuencia, un momento de cambio radical en la vida de los niños, que refuerza el progresivo camino hacia la autonomía de los pequeños, y que despierta una combinación de nervios, ilusión y temores a partes iguales. Y no sólo en los pequeños, también en los padres.

Los beneficios de participar en este tipo de actividades son por todos conocidas. Incluso un estudio publicado en Frontiers demostró que participar en campamentos estivales refuerza la empatía, la autoestima, el autocontrol y el optimismo en menos de dos semanas, sobre todo cuando se cuenta con el apoyo cercano de los monitores.

Con un importante matiz: el análisis demostró que la preparación previa puede incrementar aún más los resultados positivos. Estos son cinco claves para lograrlo:

1. Habla sobre el campamento en casa

Antes de ir, es bueno conversar sobre lo que sucederá: quiénes serán los compañeros, dónde dormirán o qué actividades harán. Un enfoque similar al que recomienda la American Camp Association, que para aminorar la ansiedad recuerda que los niños que saben qué esperar afrontan mejor la separación y se adaptan con más rapidez.

2. Pequeñas tareas previas al viaje

Fortalecer la responsabilidad previa al viaje otorga una mayor sensación de control durante el campamento. Tal como muestran las experiencias de los Scouts, y varios estudios sobre educación al aire libre, responsabilizar a los niños con gestos como trasladar su mochila, preparar su linterna o gestionar su higiene personal fortalecen su confianza antes de llegar al campamento.

3. Despedida breve y plan de contacto

Es importante no dramatizar en la despedida: hacerlo con brevedad, cariño y palabras de esperanza. Además, los primeros momentos en el campamento son clave. Muchos niños se enfrentan a la nostalgia durante la primera o segunda noche, como explican en el blog de Scouting Magazine, y es algo que conviene explicar de forma previa. Además, es importante acordar el modo de contacto: evitar que se lleven el móvil, y centralizar el contacto a través de los monitores, o con dinámicas impulsadas por los organizadores, como una carta o una foto.

4. Estrategias para resolver conflictos

El estudio de Frontiers subrayaba también que el apoyo emocional de los monitores impulsa las habilidades de empatía y resolución de problemas. Pero dar algunas estrategias previas desde casa («si tienes un problema, díselo a los monitores»; «si te quedas sin champú, pídele un poco a un amigo», etc.) ayuda a los niños a entender que pueden recurrir a un adulto ante sus dificultades, y que compartir sus miedos es un signo de fortaleza, no de debilidad.

5. Protección en la mochila

A la hora de preparar la mochila, es esencial ayudar a los niños a incluir ropa y calzado adecuado, crema solar... y algún objeto personal, como un peluche pequeño, un pañuelo, una foto o una carta del hogar. Un análisis de Camp Keystone —la entidad de California más importante en el ámbito de los campamentos de verano— recomendó tener un elemento de «vinculación emocional» para reforzar la autoestima y reducir las ausencias afectivas.

El primer campamento suele ser una puerta hacia la autonomía, la amistad verdadera y la conexión con la naturaleza. Y con estas cinco claves, puede ser un trampolín hacia una etapa más madura y feliz, no sólo para los niños, sino también para los padres, en esa difícil tarea de ayudar a que los hijos vuelen solos... sin dejar de vigilar su vuelo.