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La conexión con la naturaleza es un gran pegamento para la familia

La conexión con la naturaleza es un gran pegamento para la familiaPexels

10 claves para unas vacaciones en familia sin perder la paz ni acabar a gritos

Con los niños sin colegio y los padres trabajando, el inicio del verano puede ser un momento de tensión en los hogares. Pero que no cunda el pánico: es posible disfrutar, y mucho, de las vacaciones en familia

Ya dice el chiste, no sin cierto mal gusto, aquello de: «¿Las vacaciones bien, o en familia?». Y lo cierto es que para muchas personas, el verano puede ser un momento de gran tensión, que arranca con la necesidad de hacer malabarismos imposibles con los horarios de los niños —ya sin clases— y de los padres —aún trabajando—, y que continúa con planes costosos, relaciones domésticas no siempre fáciles de gestionar, y crisis de convivencia que derivan en gritos, cansancio y disgustos variados.

Sin embargo, unas vacaciones familiares bien planificadas y, sobre todo, encaradas con realismo e ilusión, pueden ser una herramienta realmente útil para reforzar el bienestar físico y emocional de padres, hijos, familia extensa y amigos.

La ciencia de la convivencia

Y no lo dice sólo la experiencia de numerosas familias, que logran disfrutar del verano unidos. También lo respalda la ciencia. Así, un estudio de la Universidad de Toronto encontró que regalar y compartir experiencias compartidas, como viajes o salidas al campo, refuerza los lazos afectivos más que regalar objetos materiales.

Aunque tal vez haga falta empezar con calma las vacaciones, porque otra investigación, dirigida por la psicóloga Sarah Paper, comprobó que después de tres días de vacaciones, la calidad de sueño, el ánimo y las quejas físicas mejoraron durante las cinco semanas siguientes, y se prolongaron tras las vacaciones.

Para lograr estos beneficios, aquí dejamos 10 pequeños consejos para unas vacaciones en familia felices y plenas.

1. Planificación conjunta y anticipada

La anticipación es el primer regalo de las vacaciones: planearlas juntos genera ilusión y fortalece el sentido de equipo. Según el concepto de anticipatory consumption, que los propios parques de Disney aplican en sus packs de viajes, muchas veces disfrutamos más la expectativa que la propia experiencia. O, como decía el zorro de El Principito, «Si vienes a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré».

2. Equilibrio entre descanso y actividad

No es cuestión solo de playa o montaña, parque o excursión. Combinar ese lujo de «estar sin hacer nada», con actividades al aire libre (naturaleza, visitar museos o hacer juegos en la piscina) permite recargar la atención y la energía de la familia, y de cada uno de sus miembros, como explica la llamada «Teoría de la restauración atencional».

3. Tiempo y objetivos compartidos

Invertir en experiencias, no en objetos, favorece las habilidades sociales y reduce las tensiones cotidianas. Una investigación de 2017 concluyó que el disfrute compartido en familia se vincula con mejor comunicación familiar y con la capacidad de restaurar las relaciones dañadas.

4. Implicar en decisiones pequeñas

Más allá de buscar juntos el destino, implicar a todos en las decisiones más pequeñas, desde elegir el menú de una comida hasta decidir rutas o actividades, sobre todo dando voz a los niños, a los adolescentes y a los ancianos, les hace sentirse valorados. ¿El resultado? Mayor cooperación, menos quejas y un más fuerte sentido de pertenencia.

5. Momentos sin pantallas

Establecer zonas y tiempos libres de móviles, especialmente durante las comidas o cenas, favorece el diálogo familiar y reduce las peleas. Según el Índice de Calidad de Vida de la OCDE, la conciliación vida-trabajo (y vacaciones) mejora el bienestar familiar cuando las conexiones humanas priman sobre lo digital.

6. Dormir bien y seguir horarios

Aunque huyamos de la rutina, mantener horarios de sueño más o menos regulares mejora descanso, el humor y la energía, especialmente en niños y adolescentes. Eso ayuda a evitar la irritabilidad y refuerza la inmunidad, como ha probado el National Institute of Health de Estados Unidos.

7. Conecta con la naturaleza

Según un macro análisis elaborado en 2019, pasar tiempo al aire libre disminuye el estrés, eleva el ánimo y mejora la atención en todas las edades. Y en pocos momentos del año puede lograrse con tanta facilidad como en las vacaciones de verano: basta un paseo por el campo o por la playa para revitalizar cuerpo y mente.

8. Reserva tiempo para las tradiciones

Incorpora pequeñas tradiciones: juegos de mesa al atardecer, lecturas antes de dormir fuera de casa, desayunos al aire libre... Estos rituales crean recuerdos familiares, que favorecen el buen clima doméstico durante todo el año.

9. Conversaciones sin reloj

Las vacaciones son ideales para dejar que los hijos hablen sin interrupciones. Escucharles sin juzgar, sin prisa y sin presión es una estrategia que fortalece la confianza mutua, desarrolla su inteligencia emocional y, sobre todo, ayuda a quererse más a fondo.

10. Elevar el espíritu

Cuidar el cuerpo y la mente es importante. Pero no menos que cuidar el espíritu y cultivar la dimensión espiritual. Propiciar los momentos de reflexión y oración, individual y en familia, es también un ingrediente precioso para unas vacaciones felices. Puede ser al visitar un espacio sagrado, o agradecer cada uno, antes de acostarse, lo mejor del día. Esta gratitud eleva el alma y, además, promueve la psicología positiva y fortalece la cohesión.

En suma, unas vacaciones familiares bien planeadas, y vividas con el propósito de disfrutar unos de otros, acogiendo y respetando a cada uno como es, no sólo relajan y divierten: también educan, unen y sanan los vínculos emocionales de los miembros del hogar.

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