El 93% de las madres no aprecia medidas reales y eficaces de conciliación en su empresa
Las mujeres anteponen sus hijos a un aumento: 8 de cada 10 madres se ven obligadas a hacer renuncias laborales
La discriminación laboral hacia la maternidad copa todos los estratos laborales: solo el 32 % de las directivas ve compatible su trabajo con tener hijos, por falta de políticas de conciliación
Hay decisiones que no se anuncian en LinkedIn, ni aparecen en un currículum... aunque deberían. Tampoco dejan foto de equipo, ni diplomas de asistencia o éxito, sino que son renuncias discretas, como una promoción que no se pide (ni se recibe la oferta), un viaje con los jefes que se rechaza, o una reunión a última hora «para ganar méritos», pero que se vuelve imposible.
En España, para muchas madres trabajadoras, la conciliación no es un debate: es un filtro diario. En concreto, casi 8 de cada 10 madres que trabajan fuera de casa (78 %) han renunciado a alguna oportunidad laboral por cuidar de sus hijos ante la falta de políticas de conciliación, y casi la mitad (47 %) ha tenido que cambiar de trabajo para poder pasar más tiempo con su familia.
Son datos del I Barómetro de Mamis Digitales, que también alerta del impacto psicológico y económico: un 32 % de las mujeres trabajadoras ha tenido que pedir ayuda psicológica profesional el último año.
La radiografía la acaba de poner sobre la mesa el I Barómetro sobre la Conciliación de las Madres Profesionales en España, presentado por Mamis Digitales, un entidad que difunde las reivindicaciones de las madres trabajadoras.
Las madres no se pliegan al mercado
La encuesta –anónima, a 437 mujeres de 26 a 65 años, con margen de error de un 5 % y nivel de confianza del 95 %– apunta no sólo que el 78 % de las madres ha ignorado la lógica dominante del mercado, al preferir cuidar de sus hijos antes que escalar profesionalmente, sino que la falta de políticas de conciliación han convertido estas renuncias en una regla del sistema profesional español.
Así, casi la mitad (el 47 %) afirma haberse visto obligada a cambiar de trabajo por la misma razón, y el 43 % reconoce que, tras el nacimiento de sus hijos, ha decidido reducir su jornada para priorizar el cuidado de su familia, ante la imposibilidad de compatibilizar vida laboral y familiar.
En paralelo, el informe recuerda cómo, según la Encuesta de Población Activa, en España ya hay más de 507.000 personas que trabajan a tiempo parcial por cuidados familiares o personales, y el 91 % son mujeres.
Las empresas no se adaptan
El barómetro recoge una desconfianza muy amplia hacia las medidas corporativas. De hecho, al preguntar si las empresas (en general) facilitan realmente medidas de conciliación adaptadas a sus necesidades, el 93 % responde que no.
La presión social que exige a las mujeres anteponer el trabajo a su familia (incluso retrasando al máximo el ejercicio de la maternidad), o las posibles penalizaciones que se pueden sufrir por tener hijos, se traduce incluso en ocultación: el 64 % de las mujeres afirma haber tenido que esconder alguna vez responsabilidades familiares para evitar prejuicios en el trabajo.
«Aún estamos lejos de un modelo plenamente compatible con la maternidad», sostienen desde Mamis Digitales, cofundada por Billie Sastre y Franc Carreras. Y aunque reconocen avances como mayor flexibilidad o acceso al teletrabajo, los constatan insuficientes: «Es necesario un cambio cultural más profundo que valore la productividad y los resultados por encima de la presencialidad».
Salud mental: no se puede llegar a todo
Hay otra cifra que resulta alarmante: más de 1 de cada 3 madres que trabajan profesionalmente (32 %) ha tenido que pedir ayuda profesional (psicólogo, coach o médico) en el último año por el impacto de la conciliación.
Así, el barómetro desgrana algunos componentes de ese desgaste materno: más de la mitad dedica cuatro o más horas al día a cuestiones relacionadas con los hijos; el 46 % duerme en torno a 6 horas horas por la combinación de carga familiar y laboral; y entre las menciones destacadas aparecen el estrés (33 %) y la frustración (27 %). Y casi 9 de cada 10 madres (88,5 %) afirma «sentirse culpable» por no llegar a todo.
Al tratarse sólo de un baremo sobre mujeres que trabajan profesionalmente, quedan fuera otros datos sobre la carga mental o psicológica de las madres que trabajan, aunque sólo en las tareas domésticas, renunciando por completo a la carrera profesional por la imposibilidad total de compatibilizarla.
No es país para madres directivas
La penalización de la maternidad (porque son las madres quienes sufren penalizaciones, no las mujeres en general) ocupa todos los estratos del sistema profesional.
El informe, de hehco, introduce un contraste: según el informe Women in Business 2025 de Grant Thornton, el 38,4 % de las directivas en España son mujeres. Sin embargo, el barómetro de Mamis Digitales señala que únicamente el 32 % de las madres cree que los puestos de responsabilidad son compatibles con la maternidad.
La percepción de penalización es mayoritaria: tres de cada cuatro madres ven un freno en su carrera asociado a la maternidad; el 73 % nota diferencias de trato entre padres y madres; y un 73,6 % admite haber aceptado o elegido condiciones laborales peores para poder conciliar.
Reparto doméstico desigual
El problema, según los datos, no termina en la oficina. El 79 % de las madres dice asumir mayoritariamente las tareas de cuidado en casa. En el 81 % de los casos, sus parejas no han tenido que renunciar a oportunidades laborales por la crianza.
Además, el 29 % reconoce tener que atender asuntos familiares o relacionados con sus hijos durante su jornada laboral –aunque no cifra cuántos asuntos familiares, o de cualquier otra índole personal y no profesional, atienden los padres durante sus jornadas–.
Aunque la plataforma de Mamis Digitales ha anunciado un evento el 17 de abril para impulsar la independencia profesional de madres, «sin renunciar a su vida personal», el barómetro deja dos conclusiones más amplias.
Primero, que a pesar de las trabas del sistema y de las retóricas antimaternidad, las madres prefieren a sus hijos antes que una promoción laboral. Y segundo, que la falta de políticas eficaces de conciliación que exigen a las madres esa renuncia, acaba desperdiciando el talento materno en las empresas.
Porque si para el mercado laboral la conciliación se sostiene a base de renuncias individuales, el sistema no está conciliando: está seleccionando y penalizando el ejercicio de la maternidad.