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La pantalla del móvil es lo último que miran el 60% de las parejas

La pantalla del móvil es lo último que miran el 60% de las parejasGetty Images/iStockphoto

Las pantallas nos dividen en la cama: el 45 % de los adultos dice que su pareja prefiere relajarse con el móvil antes que con ellos

Siete de cada diez parejas españolas usan pantallas en la cama antes de dormir y, en el 60 % de los dormitorios, la última luz que se apaga es la de un dispositivo. El dato, del estudio Intimidad y pantallas, encargado por la marca de colchones Pikolin con motivo de la celebración de San Valentín, retrata que la adicción al móvil no es un problema sólo de adolescentes y que, también en los adultos, la tecnología entra hasta en el último espacio de intimidad.

El informe, realizado entre 500 personas de 25 a 65 años que conviven en pareja, concluye que el hecho de que la pantalla del móvil sea lo último que vemos antes de dormir incide en la propia relación.

En concreto, el estudio apunta que casi el 40 % de los españoles cree que su pareja prefiere el móvil antes que a ellos para desconectar al final del día. Un porcentaje que se incrementa hasta el 45 % entre las parejas jóvenes, de entre 25 y 40 años.

El 46 % se siente «invisible» ante el otro

De hecho, aunque el dormitorio sigue siendo percibido como el espacio clave para la pareja, cada vez se comparte menos: uno de cada tres españoles reconoce que no suele conversar con su pareja antes de dormir, mientras que casi la mitad mira el móvil en la cama con su pareja al lado, según el propio informe.

Y este efecto se traduce en emociones concretas... y negativas para la calidad de la relación. Así, el 46% de los encuestados afirma sentirse «invisible» cuando su pareja utiliza el móvil estando ambos en la cama. Y el 37% reconoce sentir culpa por dedicar más tiempo a la pantalla que a su pareja. Más grave es aún el hecho de que uno de cada tres se va a dormir con frecuencia con la sensación de «haber sido ignorado» por su cónyuge o por su pareja, a causa del móvil.

«La intimidad no desaparece de golpe, se va erosionando poco a poco cuando dejamos de estar presentes», explica Anna Vicen Renner, coach de terapia de parejas, que ha dado a conocer el estudio. Y añade: «la cama es uno de los últimos espacios donde la pareja puede encontrarse sin interrupciones. Cuando las pantallas ocupan ese lugar, se resiente la conexión emocional y, con el tiempo, también el deseo». Dicho de otro modo: se erosiona el lazo humano adulto por culpa de la pantalla del móvil.

Móvil en el dormitorio, más conflictos

El estudio describe otra consecuencia: el móvil ya no es solo compañía, sino motivo de discusión. El 43 % de los españoles admite haber discutido alguna vez con su pareja por el uso del móvil en la cama; y entre las parejas más jóvenes, la cifra se dispara al 61 %.

Estamos normalizando que cada uno se refugie en su pantalla justo en el momento del día que debería ser compartido»

«Estamos normalizando que cada uno se refugie en su pantalla justo en el momento del día que debería ser compartido», explica Renner. «Eso genera frustración, culpa y una sensación de distancia que muchas parejas no saben cómo abordar».

Más móviles, menos unión

El dormitorio no es únicamente el lugar del descanso: también es el espacio natural de la intimidad física para los matrimonios.

Y ahí el informe registra una percepción extendida: el 48 % de las parejas (o sea, casi la mitad) cree que habría más momentos de intimidad, incluso más relaciones sexuales, si no se utilizara el móvil en la cama. También en este caso entre los jóvenes, la cifra asciende al 62 %.

No se trata solo de «tiempo robado». La pantalla compite con algo más profundo y que permite la conexión emocional antes que la física: la atención, la presencia, la comunicación, la entrega exclusiva y la desnudez del corazón que precede a cualquier otra.

Incapaces de desconectar

El estudio apunta a una paradoja final, que señala el potencial adictivo de los smartphones y las redes sociales: las parejas detectan el problema, pero no rompen el hábito.

Así, el 62 % desearía tener un dormitorio libre de pantallas, y el 64 % admite que, aunque sabe que el móvil en la cama reduce la calidad del tiempo en pareja, sigue utilizándolo. Entre los jóvenes, el porcentaje es del 76 % (casi 8 de cada 10) de quienes reconocen que su intimidad se ve penalizada por el uso de pantallas antes de dormir.

«Vivimos hiperconectados, pero cada vez más desconectados de quien tenemos al lado», resume Ana Robledo, directora de marketing de la marca impulsora del estudio. Y concluye: «Cuidar la intimidad cotidiana empieza por la cama. El dormitorio debería seguir siendo un espacio de descanso, cuidado y conexión».

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