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No hay mejor ni más completo alimento que la leche materna

No hay mejor ni más completo alimento que la leche maternaImagen de archivo

«Amamantar no es un lujo»: denuncian que la precariedad laboral en España ya afecta a la salud de los bebés

Fundación Madrina alerta de que la precariedad laboral está convirtiendo la lactancia en «un privilegio de clase» y pide salas dignas y tiempos protegidos en Pymes y sectores como hostelería o limpieza

Hay madres que no dejan de dar el pecho por falta de ganas, ni por falta de información. Lo dejan porque el reloj laboral manda sobre el biológico y sobre las propias necesidades de los bebés. Y cuando los recién nacidos aún necesitan el alimento natural que los pediatras llaman «oro blanco», es decir, la leche materna, ellas tienen que volver a un trabajo donde no hay salas de lactancia, ni una nevera para guardar la leche materna que puedan extraerse, ni un minuto protegidas.

Es la denuncia que ha hecho la Fundación Madrina, con motivo del Día de la Extracción de Leche Materna: en España, cada vez son más los bebés que no pueden recibir la leche materna después del tercer mes de vida, a pesar de que las recomendaciones pediátricas lo aconsejan hasta el año de vida, y mujeres que, en plena jornada laboral, se ven obligadas a extraerse leche en cuartos de aseo, sin condiciones higiénicas para manipular un alimento destinado a un recién nacido.

«No es solo una cuestión de salud, es una cuestión de justicia social», afirma Conrado Giménez, presidente de la Fundación. «Para una madre que trabaja 10 horas en hostelería o limpieza, la extracción es la única vía para que su hijo reciba el 'oro blanco' que previene enfermedades. Si las empresas no ofrecen salas dignas, están empujando a estas familias a un gasto en leche de fórmula que muchas veces no pueden cubrir, agravando la pobreza infantil».

Como explican desde Madrina, si amamantar exige tiempo, privacidad e higiene, entonces, cuando esos mínimos se convierten en un privilegio, la lactancia termina siendo «un lujo» reservado a quien puede permitirse mejores horarios y mejores empleos.

La lactancia y el «muro del empleo»

Los datos que aporta la fundación dibujan el tamaño del problema: en España, asegura Madrina, el 72% de las madres inicia la lactancia, pero el regreso al trabajo actúa como un «muro» que hace que solo el 28% mantenga la lactancia exclusiva a los seis meses. En sectores especialmente precarios, como la hostelería o la limpieza, la caída sería todavía más rápida.

La fundación añade una estimación preocupante: más del 40% de las trabajadoras en esos sectores se verían obligadas a extraerse leche en baños. Lo que debería ser un gesto de cuidado se convierte, por necesidad, en una carrera de obstáculos.

PYMES sin salas: la brecha donde cae la vulnerabilidad

La brecha de la vulnerabilidad

La entidad contrasta dos mundos laborales. Por un lado, «grandes empresas del IBEX» con planes de diversidad; por otro, las Pymes, donde trabaja «la mayoría de las mujeres vulnerables». En ese tejido, afirma Madrina, la disponibilidad de espacios adecuados para lactancia sería inferior al 5%.

La fundación introduce además un argumento de impacto sanitario y económico: a partir de datos de la OMS, cada dólar invertido en lactancia puede generar un retorno de 35 dólares al sistema sanitario, y que los bebés amamantados enferman menos, reduciendo el absentismo laboral de las madres en un 30–70%.

Quince medidas pro lactancia

La petición central de Fundación Madrina es un pacto de Estado para aplicar 15 medidas urgentes en favor de la maternidad y la lactancia natural.

Entre las más destacadas, propone aumentar el permiso de maternidad y lactancia a 96 semanas (dos años) para quien lo desee, crear un salario base maternal durante los primeros 2–3 años, garantizar la rápida inclusión laboral tras la baja y fomentar la flexibilidad (teletrabajo, parcial, áreas infantiles).

En lo específico de la extracción, pide tiempo remunerado y financiado por el Estado para extraer y almacenar leche durante la jornada, y la obligatoriedad de salas de lactancia también en empresas y Pymes, con cuidadores o áreas infantiles cercanas.

Y cierra su enfoque ampliando el marco: medidas sanitarias de acompañamiento, y un bloque de vivienda, alimentación y movilidad para madres lactantes vulnerables, desde alojamiento protegido hasta espacios públicos dignos.

«Amamantar no puede ser un lujo», advierte Madrina. Porque cuando la conciliación falla, el coste lo paga el bebé.

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