La generación 'sándwich' que se encarga de padres e hijos simultáneamente
La generación 'sándwich': atrapados entre el cuidado de sus padres y sus hijos
Adultos que compaginan sus respectivas profesiones mientras crían a sus descendientes y atienden a sus progenitores se enfrentan a un desafío silencioso, pero cada vez más asentado, en una sociedad en vías de envejecimiento
Miles de adultos en plena madurez viven una disyuntiva constante que rara vez se visibiliza. Intentan avanzar en sus oficios, educar a sus hijos y, al mismo tiempo, cuidar de sus padres mayores. Son parte de la llamada generación sándwich, un grupo que se ve forzado a sostener los dos extremos de la familia, a menudo sin suficiente apoyo económico, emocional, ni institucional. Esta posición intermedia no solo impacta en su bienestar, sino que también hace visibles las grietas de un sistema que aún no se adapta al envejecimiento demográfico.
Síntomas de esta doble «carga»
Esta especie de síndrome del cuidador puede degenerar en estados de ansiedad, insomnio, fatiga crónica o depresión, así como una disminución general en la calidad de vida, afirma la psicóloga santanderina Montserrat Guerra Saiz.
Además, este grupo de gente comprendida entre los 40 y 60 años de edad es susceptible de sobrellevar el hecho de no satisfacer plenamente las demandas de ambas generaciones. Una ardua tarea, tanto mental, como económicamente, en la que los sentimientos de culpabilidad son frecuentes.
Si bien es cierto que –a pesar del gran reto que ello conlleva– pertenecer a esta generación debe impregnar de orgullo: poder sentir que se está devolviendo el trato a los que una vez te lo dieron todo, e inculcar esos valores a los más pequeños con todo el cariño, no es más que el claro reflejo de lo que se debe hacer; la resiliencia, la responsabilidad y el amor, un modelo a seguir.
Pautas de actuación
Según la plataforma española especializada en la atención a personas mayores, 'Cuideo': Es fundamental el autocuidado y la búsqueda de apoyo para esta generación, ya sea a través de personas del entorno cercano, o expertos de fuera, como pueden ser psicólogos.
La adopción de este tipo de actuaciones, así como el establecimiento de límites claros, puede ayudar a mitigar los efectos negativos que subyacen de este síndrome del cuidador haciendo el proceso más satisfactorio y ameno.