La regla de ahorro que ayuda a las familias numerosas
La regla del 50-30-20 no sirve para los presupuestos de familias grandes: mejor «los Bloques de Prioridad»
El experto del Instituto de Planificación Financiera Familiar Eduardo Bazús explica en qué consiste esta técnica que ordena la economía de las familias numerosas
Natalia de Santiago: «Hacer un presupuesto y pre-ahorrar puede cambiar tu vida y la de tu familia»
Con la inflación disparada y los precios de los productos básicos –huevos, leche, aceite...– por las nubes, cada vez son más las familias que miran con lupa cada céntimo que entra y que sale de la cuenta corriente. Y son también cada vez más las que optan por elaborar un presupuesto familiar, que permita ordenar las finanzas domésticas con un plus de tranquilidad.
Sin embargo, cuando una familia se sienta a poner en claro sus cuentas, los números no siempre cuadran y es necesario recurrir a sistemas que permitan, no solo tener un conocimiento real de los ingresos y de los gastos, sino también un control sobre ellos.
Y ahí, las recetas sobreabundan. Una de las más conocidas es la fórmula del 50-30-20. O lo que es lo mismo, el 50 % de los gastos para necesidades básicas como el alquiler, la comida o los servicios; el 30 %, para compras no esenciales, ocio y entretenimiento; y un 20 % para ahorro, inversión o pago de diversas deudas.
La regla de los Bloques de Prioridad
Sin embargo, al aterrizarlo a su día a día, los hogares más grandes formados por las familias numerosas suelen constatar que esa fórmula no vale para ellos. Por ejemplo, partidas como el comedor escolar, las matrículas universitarias o la cesta de la compra pueden multiplicarse por cuatro o cinco con respecto a hogares más pequeños, y los alquileres de pisos grandes o casas unifamiliares llegan a duplicar (o más) la inversión que necesita hacer un matrimonio con solo uno o dos hijos.
Por eso, el experto del Instituto de Planificación Financiera Familiar Eduardo Bazús Pozas propone una alternativa: el Presupuesto por Bloques de Prioridad.
En el último número de la revista FN, la publicación periódica que edita la Federación Española de Familias Numerosas, Bazús explica en qué consiste este sistema, que divide el presupuesto familiar en tres grandes bloques.
Bloque Supervivencia (60-70 %):
Según propone este experto en economía familiar, «aquí va todo lo no negociable: hipoteca, servicios, comida básica, colegios, transporte, seguros médicos... En familias grandes, este bloque es, naturalmente, el más grande de todos».
Aunque las reglas de ahorro generales suelen fijar un tope del 50 % (un 60 %, como máximo) para todos estos gastos, Bazús lo llega a ampliar hasta el 70 % de los ingresos domésticos, porque en una familia con cuatro, cinco, seis o más hijos, los gastos «imprescindibles» y las facturas de suministros son muchísimo más elevadas que el promedio.
Bloque de Inversión Familiar (15-20 %):
En lugar de poner como segundo bloque el tradicional «ocio o varios», el experto propone apostar por la tranquilidad de cubrirse los riñones ante imprevistos, que en el caso de una familia numerosa pueden suponer desembolsos también muy grandes.
«No es sólo 'ahorro'. Es un fondo de emergencia o de tranquilidad: para el coche que se rompe o la lavadora que falle; y 'huchas' para gastos previsibles, como campamentos de verano», explica Bazús. Y pone un ejemplo: «Ahorrar 100 euros al mes para Navidad supone tener 1.200 euros en diciembre, sin estrés».
Bloque Calidad de Vida (10-15 %):
El tercer bloque, y al que se dedica menos capital, pero sin descuidarlo del todo porque «es el oxígeno de la familia». Es el bloque «de ocio, caprichos o salidas a comer. La clave es gastarlo conscientemente, no que se esfume en gastos invisibles que no aportan demasiado», indica Eduardo Bazús, del Instituto de Planificación Financiera Familiar.
Y concluye recordando que «para una familia numerosa, la planificación financiera no es un lujo, es una parte esencial de la logística familiar». Por eso, controlar los ingresos y los gastos con un sistema específico, «no sólo ordenamos las cuentas, sino que ganamos el bienestar más valioso: la tranquilidad de saber que estamos construyendo, de forma consciente y deliberada, un futuro más ilusionante, libre y responsable para toda la familia».