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Fernando Botella, autor de «Crearte. Despierta tu poder creativo»Cedida

Autor de 'Crearte. Despierta tu poder creativo'

Fernando Botella, experto en liderazgo: «Vamos todos anestesiados y distraídos y eso mata la creatividad»

Conferenciante, profesor de Harvard y autor, entre otros libros, de Crearte. Despierta tu poder creativo, Fernando Botella alerta de que las prisas y la distracción permanente están apagando el asombro natural de los niños... y de los adultos.

Los niños no nacen para vivir «en modo automático». Nacen «en modo cuestionamiento, en modo asombro, en modo curiosidad». Y, sin embargo, cada tarde, entre deberes, pantallas y la logística del hogar, ese motor se va quedando sin gasolina.

Esa es la tesis de Fernando Botella, experto en liderazgo y formación y desarrollo de ejecutivos, CEO de Think&Action y profesor y colaborador de la Universidad Central de Florida y la Universidad de Harvard, entre otras.

Botella acaba de publicar Crearte. Despierta tu poder creativo, un libro que invita a recuperar la atención y la intención en lo cotidiano, frente a un modo de vida en el que, niños y adultos «vamos todos acelerados y todos distraídos, todos anestesiados».

–En Crearte. Despierta tu poder creativo habla de dejar de vivir «en modo automático». ¿Cuál sería el primer cambio para que una familia empiece, como usted propone, a «vivir despierto, en modo WoW», y no sólo dejándonos arrastrar por la logística?

– Los niños no nacen en modo automático. Nacen en modo cuestionamiento, en modo asombro, en modo curiosidad, pero no en modo automático. Es decir, nacen en modo Crearte. El problema se da cuando permitimos las pantallas en exceso, cuya única responsabilidad recae en los adultos. Vemos todos los días a niños con pantallas en los restaurantes. Esto genera una dependencia porque les atrapa. Vivir despierto desde niño es descubrir cosas nuevas, tocar, preguntar, sacarle partido al aburrimiento sin depender de ninguna pantalla. Eso se consigue, no con un discurso del padre o de la madre, sino si el niño ve que sus padres se alejan de esos dispositivos y les hacen ver el mundo de verdad, viviendo experiencias con ellos. Aprenden con el ejemplo, con estímulos y la presencia activa de los padres que fomenten su creatividad.

– Muchos padres confunden creatividad con «hacer manualidades», o con que el niño sea «artístico» y le dé por pintar o tocar un instrumento...

–No hay que confundir creatividad con arte. En el libro hablo del «arte de ser creativo», que es diferente. La creatividad apela a la vida; es, por ejemplo, cuando el niño busca alternativas con un juguete, con una bolsa de plástico o una caja de cartón. Y siempre los adultos tenemos que estar atentos cuando hacen preguntas que nos descolocan, porque ahí reside también su creatividad. En ese juego es importante las respuestas que les demos, y cómo también ellos se responden, aunque en ocasiones sus respuestas parezcan absurdas. El buscar sentido a las cosas tiene mucho que ver con la capacidad que tiene el niño de probar, de corregirse a sí mismo, de ver qué ha hecho intentando hacerlas de otra forma, de atreverse y de atreverse sin miedo. Todo eso es creatividad.

–Hoy parece que tenemos un nuevo horror vacui a estar sin hacer nada. ¿Qué papel tiene el aburrimiento en la creatividad infantil (y adulta)?

–Entender bien el aburrimiento es crucial para entender la creatividad. Porque cuando alguien está aburrido –no aborrecido del lugar donde está o de lo que está haciendo– el aburrimiento es una antesala; es un espacio que nos permite estimular la mente; y que cuando nada nos entretiene, encontremos soluciones nuevas a lo que estemos haciendo. El aburrimiento es un territorio que nos da libertad para tomar decisiones importantes, para hacer las cosas de forma diferente y ver la realidad de una manera desacostumbrada. Es en entornos de aburrimiento cuando aparecen muchas veces las preguntas más raras. Se producen mentalmente conexiones neuronales inesperadas, que se salen fuera de lo habitual. En el aburrimiento nos escuchamos mucho más a nosotros mismos y somos capaces de cuestionarnos la realidad. Esa es la clave fundamental del aburrimiento. Es un sustento real del poder creativo de la mente.

Por eso conviene dejar que el niño se aburra de vez en cuando, porque muchas veces lo que está haciendo es crear, pensar qué puede hacer. El estímulo de la costumbre de hacer siempre lo mismo, al niño no le va a gustar; a un adulto quizás más, pero a un niño eso no le va a gustar. Salir del estímulo de la costumbre y pasar al estímulo de lo nuevo, de la creatividad, eso va a ser fundamental.

– En casa, la creatividad suele morir ahogada por la prisa, la distracción y el perfeccionismo. ¿Cómo pueden los padres educar en una «cultura del intento» para que no vivamos con miedo a fallar y terminemos por paralizarnos?

– El perfeccionismo, el miedo a fallar, la distracción, la prisa… son elementos que paralizan la creatividad. En casa se para la creatividad porque vamos todos acelerados y todos distraídos, todos anestesiados. La creatividad en casa es aportar nuevas ideas. El exceso de prisa hace que no tengamos nuevas ideas, que tengamos las ideas de siempre y hagamos lo que siempre hacemos. Todo va rápido, todo va igualándose a lo que antes se hizo. El perfeccionismo es el miedo a hacerlo mal o no hacerlo completo; la creatividad no requiere sino que algo esté bien dentro de unos límites. La recomendación es bajar el ritmo, permitir equivocarnos o dejar algo inacabado; celebrar los intentos y no tener prisa por corregir. En esto los adultos debemos dar ejemplo.

– Usted trabaja desde el mundo del aprendizaje y el desarrollo personal, como líder de Think&Action. Si trasladamos eso al hogar: ¿Qué «entrenamientos» cotidianos recomienda para vivir en familia?

–El primero: caminar juntos sin destino. No saber dónde vamos está muy bien. También, de vez en cuando, contar y crear historias mirando lo que vemos por la ventana. Otra recomendación: cocinar sin recetas, mezclando sabores que muchas veces no parecen que casen entre sí. Inventar juegos con objetos cotidianos, como un palo, un trapo, una caja, una bolsa de basura. O leer en voz alta, incluso inventando trozos que no están en el libro que estamos leyendo, o en el cuento si se trata de niños. Dejar espacios para el silencio, para escuchar lo que ocurre fuera de la casa: si está lloviendo, la respiración de otros, un pájaro que canta... Otra actividad es cantar o poner música para bailar. Y reírnos, porque eso genera entornos de risa compartida. Pasar días sin pantallas, sin agendas ni horarios estrictos, y dedicar partes del día a la curiosidad y a la conversación. Todo esto hará que vivamos despiertos a la vida, en familia y en general.

– Para muchas familias, el gran reto es la comparación: «mi hijo no destaca», «otros van a mil extraescolares», «la casa que veo en Instagram es más bonita que la mía»... ¿Cómo se fomenta una creatividad sana, que no sea competitiva ni narcisista, sino orientada a servir, a mejorar y a aportar algo bueno a los demás?

– La competencia hay que dejarla en la oficina, en el mercado, en otros lugares. En casa, fomentemos la creatividad sana que, por definición, no es competitiva, La creatividad no necesita ser aplaudida, ni siquiera reconocida; es el caldo de cultivo para el bienestar de la familia, para su felicidad. Simplemente, disfrutemos de aportar todos ideas y de crear espacios para fomentar esta creatividad en la familia.

–Por último, ¿Qué es lo que yo no le he preguntado y considera importante decir?

– Que el papel del adulto en la creatividad del niño es fundamental, sobre todo por el ejemplo que da. No es suficiente con ser seres creativos y divertirnos así, sino de observar bien cómo vivimos en la familia, cambiar aquellos aspectos que distorsionan y enseñar con el ejemplo. No sólo las pantallas frenan la creatividad, sino también la educación rígida tradicional. Por ejemplo, si en clase a un niño se le dice que se siente y no hable, apagamos la creatividad. Hay una relación entre creatividad del niño y del adulto que es necesario hacer converger. La clave está en tener buenas conversaciones entre uno y otro, y hacer que la creatividad sea parte de nuestra vida cotidiana.