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Una adolescente mira su móvilRafael Ben-Ari / iStock

Y ahora, Austria: la prohibición de las redes sociales para los adolescentes ya suma doce países

Tras el veto de países como Australia, Indonesia, Francia, Reino Unido y España, el Gobierno austríaco estudia limitar el acceso a las redes a los menores de 14 años y formarlos en el uso de la IA

Los efectos negativos de las redes sociales y del uso compulsivo del teléfono móvil es una realidad cada vez más incontestable. También entre los adultos y, especialmente, entre los adolescentes y los jóvenes. Y por eso, el movimiento internacional para restringir el acceso de los menores a plataformas como Tiktok, Instagram o Snapchat va expandiéndose cada vez por más países.

Después de que Australia se convirtiese en el primer país de mundo en prohibir a los menores de 16 años tener cuenta en una red social, han seguido las medidas de Reino Unido, Francia y España.

El último en sumarse a este club de protección a los menores ha sido el Gobierno federal de Austria.

Veto a las redes y formación en IA

El legislativo austríaco ha acordado «empezar a trabajar» en una legislación que prohíba el uso de redes sociales a menores de 14 años.

Con un añadido que el resto de los países ha pasado por alto: sacar adelante una reforma curricular de educación secundaria que amplíe la alfabetización mediática e incluya una mayor formación en Inteligencia Artificial.

«Lo que no toleraríamos de nuestros hijos en persona, tampoco deberíamos aceptarlo en el mundo digital. En las redes sociales, se enfrentan a ideales de belleza irreales, la glorificación de la violencia, la desinformación y la manipulación, mientras que corporaciones multimillonarias incumplen sus responsabilidades, solo persiguen el lucro y juegan con el bienestar y, por ende, el futuro de nuestros hijos», aseguró el vicecanciller, Andreas Babler, tras el anuncio de la medida.

Además, el Gobierno de Austria (que actúa en coalición entre el PP austríaco y el Partido Socialdemócrata) plantea que la asignatura obligatoria «Informática e Inteligencia Artificial» se ampliará a tres horas semanales, con el objetivo de «integrar competencias vinculadas al impacto social de la IA», según informaron los tres responsables del Gobierno

Cada vez más países

De esta manera, Austria se suma a la lista de países que, cada vez con más rigor, miran con ojos críticos la presencia de los adolescentes en las redes sociales.

Por ahora, los que más claramente han dado el paso son Australia e Indonesia. Mientras Australia impide desde diciembre de 2025 que los menores de 16 años tengan cuentas en muchas redes sociales, y trasladan la obligación de control a las plataformas, Indonesia ha empezado a aplicar en marzo de 2026 una restricción similar para los menores de la misma edad.

Francia está en una posición intermedia: ya tiene una referencia legal de «mayoría digital» que exige consentimiento parental por debajo de los 15 años, y además prepara una prohibición más dura, en los próximos meses, para los menores de esa edad.

Entre los países que, como Australia, han anunciado que van a estudiar medidas restrictivas está España, donde el Gobierno ha anunciado la prohibición del acceso a redes para menores de 16 años y ha enviado al Parlamento su ley de protección de los menores en entornos digitales.

También están en esta situación Dinamarca, que plantea prohibirlas a los menores de 15 con algunas dispensas parentales; Reino Unido, donde hay consulta oficial y una reciente votación en la Cámara de los Lores a favor de un modelo parecido al australiano; Noruega, que ha llevado a consulta una ley para fijar el umbral en 15 años; Malasia, que prepara un límite a los 16 años; y Grecia y Países Bajos, que han endurecido mucho el debate, aunque en el caso neerlandés por ahora pesa más la recomendación oficial de no usar redes antes de los 15 que una prohibición cerrada.

Otro que ha alzado la voz ha sido Brasil, aunque no ha aprobado un veto general, sino una regulación más estricta con verificación de edad, consentimiento parental y límites a «funciones adictivas».

Ahora, cabe preguntarse si todas estas legislaciones no serían realmente más eficaces si el control del teléfono móvil y del acceso a redes sociales entre los menores partiera, directamente, de los propios padres.