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Juan Manuel Cotelo, director de 'Leonas'Thorun Piñeiro

Juan Manuel Cotelo, director de 'Leonas': «En España hay 50.000 niños familia; es una cifra que asusta»

El cineasta estrena un documental sobre Mamás en Acción, una ONG que acompaña y cuida a menores hospitalizados, y defiende que «el amor tiene un poder curativo»

Juan Manuel Cotelo no es ningún recién llegado al mundo del cine documental católico. Más de tres lustros y seis largometrajes avalan la trayectoria de este académico del cine español, que tiene en su haber títulos como La última cima o Tengamos la fiesta en paz.

Sin embargo, cada vez que una de sus películas llega a las salas consigue sorprender y emocionar. Y Leonas vuelve a hacerlo, esta vez poniendo el foco en la labor de Mamás en Acción, una red de voluntarios (y, sobre todo, voluntarias) que acompañan a niños enfermos que pasan horas –y a veces días o semanas– hospitalizados, sin un adulto a su lado.

Cotelo explica que lo que vio en esa tarea «no es anecdótico», sino «la punta del iceberg» de algo que alcanza a toda la sociedad. No porque haya un método sofisticado, sino precisamente por lo contrario: «La fórmula que aplican –dice– se llama amor incondicional, y punto».

Y añade la idea que atraviesa toda la película: no se trata de personas extraordinarias haciendo algo heróico, sino de gente corriente que hace algo al alcance de cualquiera: «No huir del sufrimiento, sino simplemente estar ahí».

Leonas habla de la labor que hace la ONG Mamás en Acción, que acompaña a niños en hospitales. ¿Por qué ha querido contar esta historia?

– Porque lo que hacen las voluntarias y voluntarios de Mamás en Acción es la punta del iceberg de algo mucho más profundo que afecta a toda la sociedad. Yo vi una «fórmula» que funciona: amor incondicional. Y lo impresionante es que no la aplican personas especiales, ni hace falta saber nada raro. Lo que hacen es algo muy simple: no huir del enfermo, no huir del sufrimiento, estar ahí. Y lo mejor es que funciona: es curativo para quien lo recibe… y también para quien lo da. Hay un poder curativo en el amor. Por eso pensé: esto hay que contarlo.

– Para quien no lo sepa: ¿de qué va Leonas? Porque alguno puede pensar que es el típico documental de los que ponen en La 2...

– ¡Ojalá lo pusieran en La 2, que me encanta! Leonas va de una capacidad que tenemos todos: contribuir a resolver problemas reales. Va del poder curativo del amor, que no se estudia, se practica. Porque todos sabemos amar y sabemos ser amados desde que nacemos. Si no amas, te estropeas. Y si no eres amado, también te estropeas. La propuesta que hace Leonas es muy sencilla: acepta el amor que recibes, no te aísles, y da el amor que tienes, no lo dejes pudrirse dentro. De eso va Leonas.

Juan Manuel Cotelo, director de Leonas, durante la entrevistaThorun Javier Piñero

– ¿Y por qué ese título? ¿Por qué Leonas?

– Cuando alguien dice «esta persona es una leona», lo entendemos como un piropo, porque significa que tiene fuerza y ternura a la vez. Y eso es muy de madre… y también muy de padre. La maternidad y la paternidad tienen esas dos caras: dulzura y protección. Cuando eres padre, descubres una ternura que no sabías que tenías, y también una determinación increíble: «Por mis hijos sería capaz de todo». En la naturaleza lo ves clarísimo: cualquier animal defiende a sus crías sin medir si el otro es más grande. Pues eso, llevado al corazón humano.

Cuando eres padre, descubres una ternura que no sabías que tenías, y también una determinación increíble: «Por mis hijos sería capaz de todo».

Leonas habla de una maternidad que va más allá de la biológica. En un momento en que la maternidad está cuestionada y contaminada ideológicamente, ¿qué imagen habéis querido mostrar?

– Yo creo que no hemos forzado nada: la belleza está ahí. Pones la cámara y lo capta. Esa maternidad no es una idea. Muchas de las protagonistas no «han decidido» ser madres, en el sentido biológico, sino que han sentido una llamada a entregarse a alguien indefenso. Esto nos pasa a todos: sentimos llamadas a hacer el bien... y podemos ignorarlas, pero el bien atrae. Amar no es algo forzado. ¡Lo forzado es frenarlo! A veces se habla de ir «a contracorriente», pero el amor siempre va a favor de la corriente. Lo que pasa es que tú puedes decir: «no voy a amar», porque nos da vértigo lanzarnos a esa corriente. Luego está también la maternidad, que es también espiritual.

Juan Manuel Cotelo, director de Leonas, en la entrevista con El DebateThorun Javier Piñero

– ¿A qué se refiere?

– Verás, yo un día le dije a mi madre: «Mamá, no te enfades, pero tengo más madres». Y es verdad: tengo una madre en Colombia, en Panamá, en Alemania, en México… Mujeres que me quieren como a un hijo y a las que yo quiero como a una madre. Esa maternidad es real: es una maternidad regalada por el espíritu. Y voy más allá: también los hombres podemos ejercer esa «maternidad» en el sentido de acoger. La madre acoge incluso biológicamente en su cuerpo. Los hombres no, pero todos conocemos hombres que han acogido con amor infinito. Piensa, por ejemplo, en el cuadro de Rembrandt de El hijo pródigo: una mano del padre es masculina y la otra femenina. Ese detalle me fascinó: Dios Padre abrazando con mano de padre y mano de madre.

– Hablando de paternidad, ¿Qué se lleva un padre que vea Leonas?

– Creo que muchas clasificaciones que hacemos son artificiales. Podemos pasarnos el día dividiendo: altos y bajos, ricos y pobres, de derechas y de izquierdas… y al final tenemos una naturaleza común, con infinitas personalidades. El amor no es cosa de gente especial. Y maternidad y paternidad van de lo mismo: cuidar a tu manada, proteger, servir, corregir, educar. Podemos montar mucho ruido mediático e ideológico, pero para mí es ruido. Y a veces me viene una imagen: caminaba por Guadalajara, en México, que es una ciudad con muchísimos árboles, y veía aceras rotas por raíces. ¡El hormigón partido por la naturaleza! Y pensé: «no podrás vencerme». Puedes echar cemento, ocultar, frenar… pero dale tiempo a la naturaleza y volverá a surgir. Pasa igual con la maternidad y la paternidad: puedes atacarlas, pero antes o después brotan. Incluso con la fraternidad: se habla mucho de fraternidad y luego te dicen «ese es tu enemigo». No: es mi hermano. Eso brota del corazón humano, no de lo que diga un político o un famoso. Lo artificial hace ruido; lo verdadero termina venciendo.

Puedes echar cemento, ocultar, frenar… pero dale tiempo a la naturaleza y volverá a surgir. Pasa igual con la maternidad y la paternidad: puedes atacarlas, pero antes o después brotan.

– El eje de la película son los niños hospitalizados que están solos. Y esta es una realidad que muchísima gente ignora...

– Para mí, fue una sorpresa total. Y creo que le pasará a cualquiera. Porque luego aparece una cifra que te deja helado: hay 50.000 niños en España sin familia. Es una cifra tan grande que asusta. Pero fíjate: hoy esa cifra incluso me parece «pequeña» si la comparas con otra realidad. Tú buscas cuántos animales se adoptan, y es muchísimo más. Y está muy bien, me encantan los animales. Pero esto te hace pensar: si podemos movilizarnos para aquello, también podemos hacerlo para esto. El problema de las cifras es que nos paralicen: «Yo no puedo adoptar a 50.000 niños». Claro que no. Pero, ¿puedes acompañar a uno? Ese es el siguiente paso. Y a lo mejor ese uno termina en tu casa… o no, quizá no eres tú, quizá es otra persona. Pero que la cifra no te impida hacer lo pequeño.

– ¿Y qué tendría que cambiar para que esos 50.000 niños no estén solos?

– Hace falta voluntad desde abajo y también que la institución pública lo facilite, no que lo frene. Que haya acogida, acompañamiento, que se haga más sencillo. Muchas veces el problema es una «organizaciónitis»: una inflamación de la organización que hace que las buenas iniciativas mueran. Con un poco de voluntad desde arriba y mucha voluntad desde abajo, esto se resuelve.

Juan Manuel Cotelo, director de 'Leonas'Thorun Javier Piñero

– Al ver Leonas, alguno pensará: «esto es para gente con una sensibilidad extraordinaria, con tiempo, con medios, con carácter heroico». ¿Cómo convences al espectador de que esto también es para él?

– Viendo la película se capta enseguida que no son personas especiales. Hay perfiles muy distintos: una mujer mayor, un joven ingeniero, una chica que viene de un duelo tremendo por la muerte de su esposo… y dices: son personas normales. Para mí, un detonante muy fuerte es este: lo mejor es que no han estudiado nada «especial», porque además no sustituyen a un médico. No se les pide saber medicina. Se les pide algo más básico: saber estar. Una de las últimas «leonas» es mi hija, con 21 años, que se ha hecho voluntaria de Mamás en Acción. Llegaba a casa llorando de alegría: «Ha sido la mejor noche de mi vida». ¿Y qué había hecho? Estar en una habitación con un bebé. Nada heroico. Estar.

–El mensaje de la película, dice, quiere trascender la propia actividad de Mamás en Acción...

–Exacto. Como padre, como madre, como hijo con un padre anciano, como hermano con un hermano con el que no hablas… lo que se te pide es estar. No tener «el consejo de oro». No conocer «la técnica perfecta». En la película hay una escena que lo resume con humor: el «manual» de acompañamiento se reduce a tres pautas: escuchar con ojos de búho, con orejas de elefante y con boca de ratón. Todos sabemos hacerlo. Nos cuesta porque hablamos mucho y queremos imponernos. Pero si estás, escuchas y callas, ya estás siendo curativo, ya estás ayudando.