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Nunca Estarás SolaMaría Torrego

¿Por qué hay jóvenes que deciden casarse, si parece que lo tienen todo en contra?

Formar una familia no debería percibirse como lanzarse al vacío. Necesita apoyos reales: políticas de conciliación efectivas, acceso digno a la vivienda, estabilidad laboral, reconocimiento social de la maternidad y la paternidad. No se trata de privilegios, sino de justicia y de visión de futuro.

Desde hace meses estoy asistiendo a varias bodas de hijos de amigos, o de amigos de mis hijos. Todas de jóvenes entre 26 y 30 años. Voy contemplando una realidad que me ilusiona mucho. Y las que quedan…

Algunos jóvenes van estando preparados, junto a sus parejas, para tomar una decisión que hoy en día no es fácil: apostar por la familia y por una vida compartida.

No lo hacen desde la ingenuidad, sino desde la lucidez. Saben bien en qué contexto viven. Conocen las dificultades reales como la precariedad laboral, el acceso complicado a la vivienda y la falta de apoyos institucionales, con la incertidumbre que supone. Aun así, deciden dar el paso. No porque todo esté a favor, sino, precisamente, a pesar de que muchas cosas están en contra.

Esto es lo que más me impresiona: la valentía que hay detrás de estas decisiones. Porque hoy formar una familia no es simplemente seguir un guion social; es, en muchos casos, ir a contracorriente. Es elegir un camino que exige compromiso, renuncias, paciencia y una gran capacidad de entrega. Es decir «sí» a algo que no siempre ofrece garantías, pero que tiene un valor profundo y duradero.

Veo también la generosidad que sostiene estas decisiones. Una generosidad que se concreta en el deseo de construir un hogar, de ofrecerse estabilidad mutua, de acoger la vida y cuidarla. Estos jóvenes están dispuestos a darse, a salir de sí mismos, a poner al otro en el centro. Y eso, en una cultura que a menudo prioriza lo individual y lo cómodo, tiene un mérito enorme.

Estos jóvenes están dispuestos a darse, a salir de sí mismos, a poner al otro en el centro. Y eso, en una cultura que a menudo prioriza lo individual y lo cómodo, tiene un mérito enorme.

Porque no nos engañemos: hoy existen formas de vida atractivas para algunos, muy de vivir el presente, promovidas por muchos. Modelos centrados en la autonomía, en la flexibilidad sin ataduras, en el disfrute constante. Son opciones legítimas y respetables. Frente a ellas, elegir la familia implica asumir límites, responsabilidades y sacrificios que no siempre se valoran socialmente.

Sin embargo, cuando observo de cerca a quienes optan por este camino, percibo algo distinto. Hay una profundidad en la experiencia y una alegría en el sentido de lo vivido, que no es comparable. La satisfacción que nace de construir algo juntos, de atravesar dificultades acompañados, de ver crecer a los hijos en un entorno de amor, tiene una valía que no se mide en términos inmediatos y que deja una huella imborrable.

Esto no significa idealizar ni negar las dificultades. Las hay, y son muchas. Justo por eso, creo que es urgente hacer una llamada clara a quienes tienen responsabilidad en la configuración de nuestra sociedad. No podemos seguir pidiendo a los jóvenes que sostengan el futuro –también el demográfico, el social, el humano– sin ofrecerles condiciones mínimamente favorables.

Formar una familia no debería percibirse como lanzarse al vacío. Necesita apoyos reales: políticas de conciliación efectivas, acceso digno a la vivienda, estabilidad laboral, reconocimiento social de la maternidad y la paternidad. No se trata de privilegios, sino de justicia y de visión de futuro.

Cuando una pareja decide abrirse a la vida, no solo está construyendo su propio proyecto. Está aportando a la sociedad un bien que nos beneficia a todos. Está apostando por la continuidad, por el cuidado, por el crecimiento social. Con libertad y conciencia, decidiendo dar lo mejor de sí para crear un hogar, para construir la sociedad.

Animemos y apoyemos a estos jóvenes que optan por un futuro con compromiso y valor. Olé por ellos.

  • María Torrego es presidenta de la Fundación RedMadre