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Una niña disfrutando de un agradable paseo de la mano de sus abuelosDavid Pereiras

El impacto invisible de los abuelos en la educación de los nietos

Su involucración en la infancia temprana influye directamente de forma positiva en el autocontrol, la regulación emocional y la iniciativa de los niños pequeños

Según un estudio realizado por Aldeas Infantiles SOS España, el 85% de los abuelos españoles han cuidado en algún momento de manera directa a sus nietos. Este fenómeno, cada vez más común debido a las largas jornadas laborales de los padres, dota a los abuelos de un papel educador de primer nivel. Son numerosos y variados los estudios realizados por expertos que muestran que la presencia de los abuelos influye directamente en el desarrollo humano de los nietos.

El Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI) sostiene mediante una de sus investigaciones que la involucración de los abuelos en la infancia temprana influye directamente de forma positiva en el autocontrol, la regulación emocional y la iniciativa de los niños pequeños, lo cual incrementa su capacidad para superar adversidades familiares.

Esta capacidad también está respaldada por los estudios neuropsicológicos del prestigioso neurólogo Álvaro Bilbao, quien asocia un vínculo estrecho con los abuelos a mayores niveles de resiliencia en los niños, un mejor desarrollo lingüístico y una drástica reducción de conductas de riesgo al llegar a la adolescencia. Ofrecen una base de seguridad y amor incondicional que protege la autoestima del menor ante crisis familiares (como divorcios o pérdidas).

Por otro lado, algunas organizaciones enfocadas en la infancia, como la Fundación Educo, señalan que los abuelos actúan como los guardianes de la historia familiar y cultural. Al narrar historias del pasado de sus padres o de sus antepasados, ayudan a los niños a desarrollar su sentido de pertenencia, a asimilar sus orígenes y a estructurar su propia identidad en un entorno cambiante.

Por su parte, el psicólogo infantil Javier de Haro afirma que los abuelos enseñan y educan constantemente de forma natural y orgánica. Al transmitir valores como la empatía, la tolerancia, la paciencia y el respeto, se convierten en un pilar indispensable para moldear una personalidad sólida y equilibrada en el menor.

Igualmente, se ha confirmado que los abuelos actúan como una fuente de amor incondicional y como modelos de rol para las futuras relaciones familiares. Según describe la editorial educativa VOCA Editorial y los análisis sobre dinámicas intergeneracionales de Redalyc, tienen un papel protagonista al enseñar respeto, dignidad, prudencia, austeridad y la concepción de «ser buena persona».

Complementar a los padres, no contradecir

El psiquiatra infantil Frédéric Kochman explica que los abuelos tienden a ser más flexibles con las prohibiciones cotidianas. Este laxitud es sumamente sana para el niño porque lo hace sentirse libre. Sin embargo, aclara que esta flexibilidad nunca debe desacreditar la autoridad de los padres; cualquier consejo o discrepancia de criterios debe resolverse siempre en privado entre los adultos.

Su papel de soporte amortigua los problemas de adaptación social. No obstante, los expertos subrayan la necesidad de un balance: la Asociación Americana de Psicología (APA) ha reportado que mientras el cuidado moderado estimula cognitivamente al abuelo, una inconsistencia en pautas educativas puede generar tensiones en el bienestar del menor.

Por esto, los padres son los encargados de liderar siempre las normas de disciplina, alimentación y uso de la tecnología. Los abuelos se encargarán de complementar, no contradecir, para evitar así producir en el menor una confusión en su proceso educativo.