El Camino de Santiago, con mi hija: quinta etapa, Melide-Arzúa
Trucos para peregrinar con niños
El Camino de Santiago, con mi hija: quinta etapa, Melide-Arzúa
Dos de las cuestas más complicadas que tendremos en el Camino confluyen en esta etapa: la de Castañeda y la de Ribadiso. Sin embargo, el día nos va a dejar encuentros sorprendentes –como tantos que suelen darse en la ruta jacobea– y momentos entrañables de naturaleza, fe y cultura
No habremos recorrido hoy ni un par de kilómetros a la salida de Melide cuando, antes de adentrarnos en la espesura de un castañar, saldrá a nuestro paso Jesús, un vecino de la zona que acompaña a los peregrinos durante un tramo, invitándoles a rezar juntos el rosario. Nosotros, por supuesto, aceptamos gustosos su ofrecimiento, porque el Camino de Santiago es, ante todo, una ruta de fe y espiritualidad que permite el encuentro con Dios, con uno mismo y con los demás.
De todo esto encontraremos hoy sobradas muestras en este tramo de algo más de 14 kilómetros. Y aunque es la etapa más corta en distancia, es una de las más complicadas, sobre todo en los tramos de las cuestas de Castañeda y Ribadiso. Eso sí, un baño chapuzón bajo el puente de piedra de esta pintoresca localidad será estímulo suficiente para seguir avanzando en nuestro camino y llegar a tiempo a la misa del peregrino de Arzúa. Un buen helado artesano de queso local será el colofón final para una etapa más larga en tiempo que en distancia.