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Diana Jiménez, experta en pareja, explica cómo cuidar el matrimonio tras el veranoEl Debate

En septiembre hay más divorcios: esta experta da cinco consejos para cuidar tu pareja después de vacaciones

La psicoterapeuta, escritora y neuroeducadora Diana Jiménez da claves concretas para fortalecer una relación dañada después del verano

Septiembre tiene fama de mes difícil para los matrimonios. Y no es una fama sin fundamento: la vuelta de las vacaciones suele ser el momento en que más parejas se rompen, y el regreso a la rutina genera tensiones que terminan por explotar a lo largo del curso.

En España, según datos del Consejo General del Poder Judicial, en el tercer trimestre de 2025 se registraron 16.444 demandas de disolución matrimonial, o sea, casi un 20 % de todas las 84.424 que se presentaron ese año. Y la misma radiografía se repite en la serie histórica, con independencia del número de matrimonios rotos.

La experiencia clínica de quienes ayudan a los matrimonios en crisis pone rostros, nombres e historias concretas a esas cifras, más allá de cualquier tópico. Como Diana Jiménez, psicóloga, psicoterapeuta y especialista en familia y pareja, que explica por qué tras el verano aumentan las consultas relacionadas con las crisis de pareja.

«Cuando llega septiembre –señala para El Debate– aparecen nuevas consultas en terapia de pareja y de ruptura. El verano rompe las rutinas y pasamos mucho tiempo juntos. Además, entran en juego la familia política, la familia extendida y los hijos. Y todo eso acaba pasando factura si ya había conflictos o dificultades que no se habían resuelto antes de las vacaciones», explica.

Por eso, para que el final del verano no suponga el final del matrimonio, Jiménez (que es autora, entre otros siete libros sobre familia y educación, de Pareja en positivo) da estos cinco consejos para encarar el nuevo curso en pareja:

1. Volver a tener un rato para los dos

Jiménez recomienda reservar un espacio exclusivo para poner a punto la relación al inicio del curso.

«Es importante –señala– reservarnos un espacio, un tiempo sin hijos y sin pantallas. No tiene por qué ser algo muy especial ni requerir una gran organización. A veces, 20 minutos a solas, mirándonos y hablando sin usar el móvil, pueden ser suficientes para volver a conectar», señala.

Porque «una relación de pareja se construye con la presencia y no tanto con el tiempo en general», añade.

2. Hablar del verano, también de lo malo

Jiménez, que está casada y tiene tres hijos en edad adolescente, explica que la vuelta de vacaciones puede ser un buen momento para revisar cómo ha vivido cada miembro de la pareja esos días.

«Es importante hablar de las cosas buenas que hemos vivido durante el verano y recordar los momentos bonitos, porque eso construye la historia de la pareja», explica.

Pero también hay que hablar de los conflictos y las situaciones que hayan generado malestar, porque «si no hablamos de ello, esas experiencias se convierten en resentimiento, se van acumulando y acaban pasando factura cuando menos lo esperamos», advierte.

3. Recuperar gestos pequeños

El tercer consejo consiste en recuperar las muestras cotidianas de afecto, después del boom emocional (positivo o negativo) de las vacaciones.

«Hay que recuperar los pequeños gestos de pareja: el beso de buenas noches, el abrazo cuando volvemos a vernos, la despedida antes de salir de casa o una pregunta sencilla al final del día, como qué ha sido lo mejor y lo peor que nos ha pasado», recomienda Jiménez.

«Son gestos muy sencillos, pero pueden convertirse en un sello de identidad de la pareja», afirma.

4. Repartir la carga mental

La vuelta al colegio y a la rutina suele multiplicar las tareas familiares. Por eso, Jiménez considera esencial revisar quién se ocupa de cada responsabilidad, para evitar la sobrecarga.

«Con la llegada de septiembre –apunta– es necesario hacer un buen reparto de la carga mental». Sobre todo, porque «todavía hoy muchas de esas microtareas siguen recayendo en una sola persona, que acaba teniendo que pensar, anticipar y organizarlo todo. Por eso es importante hablarlo como equipo, repartir las responsabilidades y no dar por hecho que uno de los dos va a encargarse siempre de determinadas cosas», señala.

5. Cuidarse para cuidar la relación

Por último, Diana Jiménez –que cuenta con casi 365.000 seguidores en Instagram– recuerda que el bienestar individual también influye en la pareja.

«Para poder cuidar bien la relación, nosotros tenemos que estar bien», señala. Y recomienda no interpretar automáticamente las dificultades de septiembre como una señal de que la relación está condenada.

«No es el verano lo que rompe las parejas, sino algo que ya había. Las vacaciones pueden hacer más visibles los problemas porque cambian las rutinas y aumentan el tiempo compartido, pero normalmente no son la causa única de una ruptura», concluye.

Por eso, el inicio de curso en septiembre puede servir para detectar lo que no funciona, hablarlo juntos y empezar a cuidar la relación de una manera más consciente.