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Los problemas de conducta y ansiedad son ya el primer problema entre los adolescentesGetty Images / iStockphoto

Ni hiperactividad, ni autismo: los problemas de ansiedad son el primer motivo de consulta a psicólogos infantiles

Los problemas de conducta y la gestión emocional han desplazado a los diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista o de TDAH entre los profesionales de la salud mental de adolescentes y niños.

En España, los tres motivos de consulta más frecuentes en los gabinetes de psicólogos y terapeutas especializados en la atención a niños y adolescentes son, y por este orden, los problemas de conducta y gestión emocional, el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), seguidos muy de cerca por las dificultades del lenguaje.

Así se desprende de un informe elaborado a nivel nacional por la red de centros de psicología infanto-juvenil Anda Conmigo, que recoge, también, cómo la franja de edad predominante entre los menores que precisan de atención sigue siendo la que va entre los 6 y los 9 años, el momento en el que las dificultades emocionales, sociales o de aprendizaje suelen hacerse más visibles, durante los primeros cursos de la enseñanza Primaria.

Lo llamativo es que en nuestro país, el primer motivo de consulta son ya, no los problemas originados por algún trastorno que genere dificultades en el aprendizaje o el comportamiento (como el TEA o el TDA y TDAH), sino aquellos que tienen que ver con la gestión emocional y sus derivadas en la conducta cotidiana.

Más pequeños y más adolescentes

Además, el estudio (en el que han participado una treintena de centros a través de sus equipos terapéuticos) también detecta un cambio de tendencia relevante: cada vez son más los niños que llegan niños a una edad más temprana.

Es decir, que no sólo llegan más niños pequeños, sino que, además, los que llegan son cada vez más pequeños.

Y, en paralelo, aunque en menor medida, también recoge un aumento de las consultas de atención a adolescentes, especialmente aquellas relacionadas con la ansiedad y los problemas de regulación emocional.

Conductas de riesgo y autolesiones

Como explica Irene López, psicóloga y responsable clínica de la red, «estamos viendo cómo la demanda se abre por los dos extremos de la infancia y la adolescencia. Cada vez detectamos antes las señales de alarma en los más pequeños, y al mismo tiempo llegan más adolescentes que hasta hace poco no pedían ayuda para gestionar su malestar emocional».

Y no se trata sólo de pequeños «agobios» propios de la pubertad: también se han recogido incrementos de conductas de riesgo de violencia así como de autolesiones.

La implicación familiar, esencial

Pero no todo el panorama es oscuro. De hecho, uno de los datos más alentadores del estudio es el relativo a la evolución de los casos. En la mayoría de los centros, entre el 50% y el 75% de las familias observa una mejora significativa en un plazo de entre 3 y 6 meses, en prácticamente todas las áreas (y con especial incidencia positiva en el caso de las dificultades ligadas a la logopedia y el lenguaje de los más pequeños).

Y aquí, los psicólogos destacan que el factor que más condiciona la evolución de los menores atendidos no es la gravedad inicial del caso, sino «la constancia en el tratamiento y la implicación activa de las familias en el proceso».

Meses hasta una evaluación psicológica en los colegios

Junto a los problemas derivados por el uso y la gestión de los dispositivos electrónicos (sobre todo, en su relación con el desarrollo del lenguaje y la gestión de las emociones), la mayoría de las familias expresan otra preocupación común: la dificultad de los padres para acceder a una valoración psicopedagógica de los niños en los propios colegios o institutos.
Una falta de agilidad en la atención, que puede implicar meses de espera, que en muchas ocasiones «retrasa el inicio de la intervención especializada» que requiere cada niño o adolescente, según alerta el informe.