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Una adolescente, con su móvil

Una adolescente, con su móvilGetty Images / iStock

La mitad de los adolescentes reconoce que no es capaz de controlarse con el móvil

Un informe revela que uno de cada cuatro usa el móvil como «vía de escape para sus problemas». Los que pasan más de tres horas al día en redes, duplican el riesgo de sufrir problemas psicológicos

El uso del teléfono móvil entre los adolescentes es ya «un fenómeno estructural» que está afectando a su desarrollo personal, madurativo, emocional, social y académico, y ellos mismos son capaces de detectarlo.

Esta es una de las conclusiones del último informe sobre infancia y tecnología de SaveFamily, que advierte de que uno de cada cuatro adolescentes utiliza el smartphone como «vía de escape para olvidar problemas», mientras que casi la mitad reconoce haber perdido el control del tiempo que pasa frente a la pantalla.

Además, los datos del informe confirman el escenario de "hiperconectividad temprana, con un acceso a dispositivos digitales que se produce cada vez antes y con menor supervisión de los adultos.

En concreto, el documento señala que el 25 % de los adolescentes recurren al móvil para «desconectarse de la realidad» y hasta el 48 % admite «dificultades para gestionar su tiempo de uso» si no tienen un control externo.

Uso masivo y diario

Este patrón de conducta no es, según el informe, un fenómeno aislado o pasajero, sino que forma parte de un cambio social más profundo.

Un cambio en el que, apunta, la tecnología ya no entra en la adolescencia, sino en la infancia. En concreto, en España, el 90 % de los menores utiliza dispositivos con conexión a internet, y más del 81 % pasa más de una hora diaria frente a pantallas entre semana.

La cifra se eleva por encima del 90 % los fines de semana, dibujando una realidad en la que los niños invierten gran parte de su tiempo libre frente a dispositivos y no en otras actividades sociales.

«Plataformas diseñadas para retenerlos»

Los expertos alertan de que la exposición prolongada al móvil no implica únicamente «más tiempo de pantalla», sino una relación cada vez más intensa con entornos digitales diseñados para secuestrar la atención.

«El problema no es únicamente cuánto tiempo pasan los menores conectados, sino cómo están diseñadas las plataformas para retenerlos. Estamos ante sistemas que fomentan un uso continuado y dificultan la desconexión», señala Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.

El informe subraya, además, que esta dinámica se refuerza por el adelanto en la edad de acceso al primer móvil: mientras que hace una década la media se situaba en torno a los 13 o 14 años, hoy tres de cada cuatro adolescentes ya disponen de smartphone antes de los 13.

En algunos casos, el contacto con dispositivos conectados comienza incluso antes de los 8 años, consolidando un uso intensivo desde etapas muy tempranas, en contra de las recomendaciones de los expertos.

Riesgos en la salud de los niños

Esta exposición precoz tiene implicaciones que van más allá del ocio digital. El informe de SaveFamily apunta a una relación entre el uso intensivo de redes sociales y el deterioro de la salud mental.

Así, según el documento, los adolescentes que pasan más de tres horas al día en plataformas digitales duplican el riesgo de sufrir problemas psicológicos, mientras que un 17 % reconoce haber intentado reducir su uso sin conseguirlo.

En paralelo, aparecen señales de impacto en el ámbito educativo y social. De hecho, un 11 % de los jóvenes es capaz de admitir que el uso del móvil afecta negativamente a su rendimiento escolar, mientras que otros reconocen problemas como la ansiedad asociada a la desconexión o la necesidad constante de interacción digital.

«Estamos viendo cómo la tecnología entra en la vida de los menores sin una progresión adaptada a su desarrollo. Esto genera una sobreexposición que puede tener efectos acumulativos en su bienestar emocional, su capacidad de concentración y sus relaciones sociales», advierte Álvarez.

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