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«Espejo, espejito mágico: quienes la más bella del reino», preguntaba siempre la Reina malvadaGetty Images / iStockphoto

Entrevistas con mucho cuento

Entrevista al Espejo de Blancanieves: «Hoy muchas chicas le preguntan al móvil si son la más guapa del reino»

La lectura en familia de los cuentos clásicos permite descubrir los secretos de personajes que todos recordamos pero cuyos matices suelen pasar desapercibidos.

Pocos personajes de cuentos clásicos permanecen tan bien en el imaginario colectivo como el Espejo Mágico que la reina malvada utiliza en el relato de Blancanieves. Y, sin embargo, en casi todas las versiones del cuento –incluso en sus adaptaciones cinematográficas más recientes– a penas pronuncia un par de frases.

Por eso, en esta nueva entrega de Entrevistas con mucho cuento, con la que pretendemos animar la lectura en familia (y, de paso, contrarrestar los nefastos resultados de España en la comprensión lectora según el informe PISA), le damos la palabra, precisamente, a él: el Espejo Mágico.

El cuento de Blancanieves fue publicado por los hermanos Jacob y Wilhem Grimm en 1812. Desde entonces, las versiones han sido numerosas, y la mayoría alteran el final original en el que (ojo que va un spoiler bastante truculento), el príncipe y Blancanieves derrocan a la reina malvada, y la condenan a llevar unos zapatos de hierro incandescente para que baile con ellos hasta morir. En otros, el espejo se quiebra. Pero, por fortuna, nosotros podemos hablar con él sobre su inclusión en tan inmortal historia.

–Espejo, espejito mágico, buenos días. ¿Es verdad que usted siempre dice la verdad?

–Sí, así es. Esa es mi gran virtud y mi verdadero poder, mucho más importante que saber las cosas que ocurren en todo el reino: decir la verdad a quien me pregunte algo.

–Pero eso mismo hizo que la Reina Malvada se enfadase tanto como para intentar romperle...

–Es que muchas veces ocurre que decir la verdad resulta incómodo para quien la escucha, sobre todo cuando el otro tiene malas intenciones. Eso es lo que le pasó a la Reina Malvada cuando le dije que Blancanieves era más hermosa que ella, y sobre todo, cuando le dije que seguía viva porque el cazador le perdonó la vida. La belleza inocente y natural, y la compasión, siempre ponen nerviosos a los que viven de las apariencias y esconden la maldad y la envidia en su corazón. Pero es justo ante personas así, egoístas y con malas intenciones, ante quienes merece la pena defender la verdad.

–¿Ah sí? ¿Y por qué?

–Porque la verdad nos hace libres. La sinceridad es una virtud que hace la vida más divertida y apasionante. Aunque, eso sí, también necesita mucha prudencia y sabiduría.

Es justo ante personas egoístas y con malas intenciones, ante quienes merece la pena decir siempre la verdad.

–¿Prudencia y sabiduría?

–Claro. Porque la verdad, dicha a lo bruto y sin cariño, suele hacer mucho daño a las personas. Sin ir más lejos, hoy hay mucha gente que piensa que decir lo primero que les pasa por la cabeza es «ser muy sincero». Pero qué va, qué va: eso es sólo ser un maleducado.

–Espejito, espejito mágico, ¿y usted como lo hace?

–En primer lugar, yo siempre espero a que me pregunten, no voy diciendo mi opinión al primero que tengo cerca. Y, después, con mucho tacto, digo la verdad sin usar malas modales. Así, si alguien se enfada con mi respuesta, queda en evidencia que lo que no le gusta es lo que yo le digo, y no cómo se lo digo.

–Es muy astuto para tratarse sólo de un simple espejo...

–Oiga, oiga, de «simple», nada. Yo pertenezco a la importantísima saga de los Grandes Reflejos Maravillosos de la Literatura: el espejo de Galadriel, en El Señor de los Anillos; el de La Bella y la Bestia; el de Alicia en el País de las Maravillas; el reflejo de Narciso en el lago, que retrató Ovidio en Las Metamorfosis; la fuente de Psique y Cupido que recogió Apuleyo hace miles de años... Nada que ver con esos sucedáneos de reflejo que tantísima gente usa hoy.

–Perdone, pero no sé a qué se refiere...

–A esos modernos espejos, que son negros cuando se apagan pero llenos de colores y movimiento cuando están encendidos, y que tantísima gente lleva hoy en el bolsillo.

–¿La pantalla de los teléfonos móviles?

–Exacto. Hoy millones de personas, jóvenes y adultos, contemplan su reflejo constantemente en esos móviles y están pendientes de que cada actualización, cada like, o cada mensaje les hable de sí mismos. Igual que hacía Narciso asomándose a su propio reflejo en el agua, hasta llegar a enamorarse de sí mismo. El pobre acabó fatal, porque se arrojó sobre su propia imagen y se ahogó. También la Reina malvada se enamoró tanto de su aspecto físico que no pudo soportar que Blancanieves fuese más bella. Eso es lo que suele ocurrir.

Millones de personas hoy contemplan su reflejo constantemente en sus móviles y están pendientes de que cada actualización, cada like, o cada mensaje les hable de sí mismos.

–¿El qué?

–Que quien vive centrado en sí mismo, termina despreciando o aborreciendo a los demás. Se vuelven egoístas, caprichosos y hasta malvados. Pero como vivir para uno mismo nunca da la verdadera felicidad, todos los que viven así acaban pagando las consecuencias. Aunque tengan mucho poder, como las Reinas Malvadas o los presidentes del Gobierno, quienes se creen muy guapos y son tan chulitos que creen estar por encima de la ley, terminarán pagando las consecuencias de sus malas acciones.

–Me está viniendo a la mente un señor que manda mucho y que también tiene mucho cuento, por cierto.

–Aunque lo peor no son esos que mandan tanto. Lo que de verdad debería preocupar a las familias es que, de la misma forma que a mí la Reina malvada me preguntaba siempre por su belleza, hoy muchísimos chicos, y sobre todo chicas, incluso muy jóvenes, le preguntan todo el tiempo al espejo negro de su móvil si son los más guapos del reino. Y viven pendientes de si tienen muchos «Me gusta» o «fueguitos», de si salen guapos en las fotos y en los videos, o de si el baile que hacen se ha vuelto viral.

–Así que el cuento no ha cambiado tanto...

–Ahí se equivoca. Ya lo creo que ha cambiado. Porque, al menos, yo a la Reina siempre le decía la verdad y con educación, para que pudiese actuar libremente. Pero ahora, esos «reflejos negros» no quieren que las personas sean sabias y libres; sólo quieren que la gente pase muchas horas con ellos. Por eso les muestran lo que quieren ver y oír, y no lo que necesitan escuchar o contemplar. Esa es la razón por la que importa tanto leer los cuentos de siempre, donde aparecen personajes como yo.

–Muchas gracias por sus consejos. Ahora, no me resisto a terminar con una pregunta: Espejito, espejito mágico, ¿Quién es el periodista más guapo de todo el reino?

–A ver cómo se lo digo... ¿Tú estás bien de salud? ¿Sí? Pues eso es lo importante.

Para pequeños grandes lectores

Si eres un niño que ha leído esta entrevista con sus papás o con sus abuelos (aunque también aceptamos a lectores adultos), diles que nos dejen en comentarios qué cosas le habrías preguntado tú al Espejo de Blancanieves, y a qué otros personajes de cuento te gustaría que trajésemos a Entrevistas con mucho cuento.