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Según la RAE, el voluntariado es un «conjunto de las personas que se ofrecen voluntarias para realizar algo». También, en muchas ocasiones, se habla de «dar tu tiempo» como si fuera una simple tarea filantrópica.

Como persona que ha hecho voluntariado y que, posteriormente, ha coordinado a voluntarios durante años, puedo afirmar que es una actividad que te va a dar más de lo que tú puedas dar. Es decir, puedes dar tu tiempo, pero también vas a practicar valores como la solidaridad, la empatía, la responsabilidad, el compromiso, la humildad y el respeto, como mínimo.

Desde aquí, te animo a plantearte si ahora mismo podrías organizar tu agenda (y la de tu familia) para hacer voluntariado. Hay un abanico muy amplio de actividades: acompañar a personas mayores que viven solas, reforzar el aprendizaje de niños y niñas, atender a personas sin hogar, orientar laboralmente de manera online, responder en primera línea ante una emergencia y muchas más.

Según el Barómetro del Voluntariado de la Plataforma del Voluntariado de España, el 10,5% de la población mayor de 14 años hizo voluntariado en 2025: más de 4,4 millones de personas.

Detrás de cada programa de voluntariado hay una entidad que forma, coordina, asegura y acompaña a sus voluntarios y voluntarias. Y muchas de esas entidades trabajan con financiación inestable, pendiente cada año de convocatorias que llegan tarde o cambian de criterios.

Si eres directivo de alguna empresa, también puedes plantearte organizar una actividad de voluntariado corporativo. Un solo día no solucionará los problemas sociales, pero sí sirve para concienciar a los trabajadores sobre otras realidades y para practicar valores. ¿Quién no querría que esos valores estuvieran presentes en su empresa?

Conviene, además, decirlo con claridad: el voluntariado no sustituye a los servicios públicos ni a los derechos. Los complementa, los acerca y los humaniza.

Sería positivo impulsar medidas que faciliten la conciliación del voluntariado con el empleo; fomentar el voluntariado corporativo y familiar; promover la participación entre colectivos hoy menos representados, como las personas mayores, las personas migrantes o la juventud de barrios vulnerables; y poner en marcha un plan regional de voluntariado ante emergencias, coordinado con las entidades, para que la próxima vez la solidaridad llegue mejor organizada.

Pero de esto hablaremos otro día.

Paula Roux Mesquida es miembro de la Plataforma del Tercer Sector de la Comunidad de Madrid y experta en gestión de voluntariado.