El juez Adolfo Carretero y Luis Medina
Adolfo Carretero, el juez expeditivo y mordaz que quita el sueño a Luis Medina
El magistrado que instruye la trama de las mascarillas es conocido por casos mediáticos como el del cómico Dani Mateo, al que imputó en 2018 por sonarse la nariz con la bandera de España
«¿Usted se enteró de que los guantes eran una porquería?». El juez Adolfo Carretero no se anda con rodeos ni paños calientes durante sus interrogatorios. El magistrado, conocido en los juzgados de Plaza de Castilla por su carácter expeditivo y un tanto mordaz, está al frente de la instrucción del caso mascarillas del Ayuntamiento de Madrid, en el que están imputados los empresarios Luis Medina y Alberto Luceño. Carretero los dejó noqueados, con sus preguntas incisivas e irónicas, al recriminarles por ejemplo la mala calidad del material sanitario que vendieron. «¡Que no valían nada!», les espetó, refiriéndose a los guantes de ínfima calidad.
«Si su intención no era lucrarse, ¿a usted le parece normal una comisión del 80 % por los guantes, y del 71 % por los test?», le dice el magistrado a Luceño. «Qué contentos estaban por el contrato, ¿no?», acorraló el juez en varias ocasiones al hermano del Duque de Feria y su socio, refiriéndose a los mensajes de WhatsApp que se enviaron, en los que usaban expresiones como «¡pa la saca!».
¿Quién es exactamente Adolfo Carretero? Con más de tres décadas de experiencia, el jurista saltó al primer plano por casos mediáticos como el del cómico Dani Mateo, al que imputó en 2018 cuando este se sonó la nariz con la bandera de España en un sketch en el programa El Intermedio, por delitos de odio y ultraje a la bandera. El asunto no llegó finalmente a juicio, pues el propio Carretero lo archivó en enero de 2019. En 2012, instruyó el caso del espionaje al expresidente madrileño Ignacio González –ahora imputado en Lezo– durante un viaje a Colombia.
Más recientemente intervino en una denuncia por delito informático tras el polémico voto del diputado del PP Alberto Casero, con el que salió adelante la reforma laboral el pasado febrero. Al encontrarse de guardia, a Carretero le correspondió abrir el procedimiento tras la denuncia de un particular que solicitaba medidas cautelares.
Luis Medina Abascal, a su llegada a los juzgados de Plaza Castilla
Otro de sus últimos caso fue la instrucción del 'Delcygate', el encuentro entre la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez y el exministro socialista José Luis Ábalos, que también estaba siendo investigado en otro juzgado, el número 31 de la capital. Carretero estaba de guardia cuando el PP acudió a denunciar los hechos, y llegó a apreciar indicios de «prevaricación». Envió su parte de la investigación a su compañero, que archivó la causa.
«Es absurdo decir que los medios no influyen para nada en los jueces. Sin embargo, yo puedo asegurar que los jueces juzgan en conciencia los casos con independencia del clamor mediático. Lo tienen en cuenta, pero ellos deciden conforme a la ley», aseguraba Carretero en una entrevista.
Adolfo Carretero nació en Valencia y pasó por un juzgado de Valdepeñas (Ciudad Real), aunque ha ejercido casi toda su carrera en la Comunidad de Madrid. Ha recalado en órganos de Coslada y Fuenlabrada –donde llegó a ser decano– hasta llegar al juzgado de Instrucción número 47 de Madrid.
Su padre, Adolfo Carretero Pérez, fue magistrado del Tribunal Supremo, vicepresidente del primer Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y presidente del Tribunal de Cuentas. Su hermano, el también magistrado Agustín Carretero, ha sido alto cargo con el Gobierno regional madrileño, en las Administraciones de Esperanza Aguirre e Ignacio González.