A la Reina Isabel II solo se le puede dar la mano cuando esta extienda la suya para saludar a sus invitados. En caso de que no lo haga, el saludo pertinente, será una reverencia. Además, cuando termina una conversación o el saludo, ella debe ser la primera en irse y nunca deben darle la espalda. Por extensión, si ella está de pie, nadie puede estar sentado.