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Margarita Vargas, con el collar perteneciente a la familia Franco sacado a la venta en una subastaGTRES

El misterio detrás de la venta del collar más emblemático de la familia Franco en Ginebra

La valiosa pieza de esmeraldas que formó parte del preciado joyero de Carmen Polo ha sido localizada en una feria

La pasada semana Ginebra se vistió de gala para acoger uno de sus eventos más destacados, GemGenève, una prestigiosa feria de joyas en la que se venden piezas de gran valor y relevancia social. Es cierto que esta feria siempre logra copar los titulares de la prensa internacional, pero este año está dando todavía más de qué hablar. ¿El motivo? El hecho de que la casa Ernst Färber haya expuesto en su stand un accesorio que perteneció en el pasado a la familia Franco.

La joya cuestión es un collar formado por siete esmeraldas de gran tamaño, corte cabujón y forma de pera, colocadas sobre una montura de brillantes. Según ha explicado el experto Pablo Milstein, la última vez que se vio fue en una subasta pública que tuvo lugar en la casa Christie´s. Allí, se ofreció junto a un par de pendientes y un solitario, y, desde entonces, nada se volvió a saber de él hasta hoy.

El experto asegura que ha sido un error exponer el collar públicamente, ya que, en caso contrario, podría haberse vendido por un precio mucho más elevado. Al parecer, cuando este fue reconocido en el catálogo, su precio bajó por la gran polémica que se desató. El problema estuvo en que su propietario, Ernst Färber, quien compró la joya en la subasta de Londres, no sabía la procedencia de este artículo, ni menos aún su relación con la familia Franco. Una vez enterado de todo, se lamentó por no haber adquirido en su día también los pendientes. Quizá así lo hubiese vendido mejor porque lo que se sabe al respecto es que, a pesar de haber estado expuesto durante toda la feria, el poseedor no llegó a deshacerse de él.

Pendientes a juego

Ahora bien, ¿quién fue la primera dueña de este impresionante collar de valor incalculable? La primera persona que tuvo el honor de lucir esta pieza fue Carmen Polo, quien, al parecer, estaba acostumbrada a combinarlo junto con el par de pendientes a juego. Se lo puso para la visita de los Reyes Hussein y Dina de Jordania, y también para su encuentro con el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.

Pero ella no fue la única. Este sofisticado y preciado conjunto fue heredado años más tarde por su hija, Carmen Franco Polo, marquesa de Villaverde. No obstante, cuando esta pieza se vio por primera vez en la joven, ya había sido remodelada. Eran cinco, en vez de siete, las esmeraldas que colgaban del collar, las cuales fueron utilizadas para la fabricación de un nuevo par de pendientes. La también duquesa de Franco recurrió a ella para la boda de la Infanta Elena y también para la de su nieto, Luis Alfonso de Borbón con Margarita Vargas. Esta, precisamente, fue la última en pasear la joya antes de que fuese puesta a la venta en la ya citada subasta.