Frances Shand Kydd, junto a su hija, la Princesa Diana de Gales y Lady Sarah McCorquodale
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El motivo por el que la madre de Lady Di la abandonó cuando tenía 8 años
Desde aquel episodio, su relación fue tensa y estuvo plagada de altibajos
Frances Shand Kydd, madre de la difunta Princesa de Gales, vivió una vida marcada por el privilegio aristocrático, la tragedia personal y una constante atención mediática. Su figura, a menudo eclipsada por la fama mundial de su hija, fue compleja y controvertida.
Nacida como Frances Ruth Roche el 20 de enero de 1936, fue hija del cuarto barón Fermoy y de Ruth Gill, dama de compañía de la Reina Madre. Su infancia transcurrió en el entorno de la alta sociedad británica, con vínculos estrechos con la realeza. A los 18 años, Frances se casó con Edward John Spencer, vizconde Althorp, de 30; un matrimonio arreglado más por conveniencia social que por afinidad emocional. Juntos tuvieron cinco hijos.
Pero lejos de ser una pareja feliz, Frances y Johnnie fueron profundamente inestables para el otro. Según Tina Brown, autora de The Palace Papers, Frances pronto descubrió que su esposo, aparentemente educado y amable, era un abusador y matón que bebía en exceso y exigía un hijo y heredero a su mujer, ya que solo un hijo podría continuar el apellido Spencer y heredaría la fortuna familiar.
Frances dio a luz a su primera hija, Lady Sarah McCorquodale, en 1955, y posteriormente tuvo otra hija, Lady Jane Fellowes, en 1957. «Para tener un heredero varón, obligó a Frances a pasar por seis embarazos en nueve años, de los cuales solo cuatro llegaron a término, y le molestaba que tuviera una vida independiente», reconoce Brown. Poco después dio a luz a un niño, llamado John, quien lamentablemente falleció horas después de nacer.
En 1961, nació Diana, pero la familia Spencer se sintió profundamente decepcionada al ver que el bebé no era el tan ansiado heredero varón. De hecho, la pareja ni siquiera había pensado en un nombre de niña para la recién nacida, y tardaron una semana en decidirse por el de la famosa Princesa. En 1964, finalmente nació su ansiado heredero, pero tampoco les dio la felicidad.
El divorcio llegó en 1969 tras una amarga batalla legal por la custodia de sus hijos. Este episodio tuvo un impacto duradero en Diana de Gales, quien apenas tenía ocho años cuando su madre dejó la casa familiar. La figura de Frances Shand Kydd fue duramente criticada por abandonar a sus hijos, especialmente en una época en que la maternidad tradicional era vista como una responsabilidad sagrada.
Frances Shand Kydd y Edward John Spencer, padres de Lady Di, el día de su boda
Tras su divorcio, Frances se casó con Peter Shand Kydd, un hombre de negocios australiano y se retiró del ojo público. Sin embargo, su vida nunca volvió a ser completamente privada. La relación con sus hijos, particularmente con Diana, fue tensa y estuvo plagada de altibajos. Algunos allegados a la princesa aseguraban que la relación madre-hija era distante y que Frances desaprobaba muchos aspectos de la vida de Diana, incluyendo su decisión de hablar abiertamente sobre sus problemas personales y matrimoniales.
El fallecimiento de Diana de Gales en 1997 fue un punto de inflexión en su vida. A pesar de sus diferencias, el dolor fue profundo y devastador. Se refugió en la fe católica, a la que se había convertido años antes, y adoptó un estilo de vida más reservado en la isla escocesa de Seil. Allí vivió dedicándose a obras benéficas hasta que falleció a los 68 tras una larga enfermedad en 2004.