Diego Tebas, tentando en la finca de Íñígo Sánchez-Urbina, ganadero de Sepúlveda
Entrevista
El sueño de ser torero de Diego Tebas: «Creo mucho en Dios y mi debut no es una casualidad»
Su padre, Javier Tebas, le hizo un préstamo económico para financiar su preparación como torero. Debutará el próximo 8 de agosto en la feria taurina de la Albahaca de Huesca, en una novillada sin caballos, con un vestido de luces que le regala su madre
Este sábado toreó una vaca en la Finca Valdenuño, cercana a Madrid, como tantas otras veces desde hace dos años, para prepararse a conciencia. Un tentadero supervisado por el ojo sabio de su preparador, Jesús Montes, conocido como El Pare.
El entrenamiento es clave para conseguir el éxito delante del toro. A sus 24 años, Diego Tebas lo sabe y se prepara en serio antes de debutar en una plaza de toros el mes próximo. Su primera cita taurina como novillero, con público en los tendidos, está a la vuelta de la esquina.
«Ser torero es lo más grande que le puede pasar a uno», revela en una entrevista concedida a El Debate. «No es un capricho, ni mucho menos; es un sueño. Lo dejaría todo por ser figura del toreo», añade con verdad y emoción. Mucho toreo de salón y una dieta estricta. «Ponerse delante de un animal que te puede quitar la vida no es un capricho, desde luego. Es una locura y, por supuesto, un gran sueño», insiste y argumenta frente a quienes dudan de sus intenciones.
Diego Tebas
No es un capricho, ni mucho menos; es un sueño. Lo dejaría todo por ser figura del toreo”, reconoce con verdad y emoción
El segundo hijo de Javier Tebas, el presidente de LaLiga, torea por amor al toro. Durante el día acude al despacho profesional de la familia para ejercer como abogado y por las noches sueña con convertirse en una figura del toreo. Debutará el próximo 8 de agosto en la feria taurina de la Albahaca de Huesca y es consciente de que hay que estar bien. Torear es algo muy serio, y él lo sabe.
«No siento miedo a ponerme delante del toro; a día de hoy, siento miedo a no estar todo lo bien que quiero estar y para lo que me estoy preparando con mucho esfuerzo», reconoce satisfecho de las renuncias que tiene que hacer para lograr su sueño. «Ser torero no se puede comparar con nada en este mundo, es la profesión más bonita del mundo; no hay nada igual», confiesa.
Javier Tebas, gran aficionado a los toros, en San Isidro en 2019
Desde niño, un sueño
La afición a los toros le viene desde muy niño. «Mi abuelo Manolo Tebas (que era andaluz, del Puerto de Santa María) ya me inculcó desde muy pequeño la afición». Su familia es de fútbol y toros, sin duda. Y sus padres le apoyan a muerte en «esta locura», incluso le acompañan al campo, a algún que otro tentadero y estarán en la plaza el día de su debut.
Diego está muy mentalizado con su rutina y disciplina, algo que supone el primer paso para triunfar. Se cuida física y mentalmente y ya tiene en marcha su primer vestido de luces en el sastre Justo Algaba. Un vestido que es regalo de su madre, Marta Coiduras, con el color que a ella le gusta, color que es una sorpresa.
Diego Tebas entrenando de salón
«Creo mucho en Dios»
«Yo creo mucho en Dios. Y creo que Dios me puso esta oportunidad en mi vida, porque tras terminar mi carrera de Derecho el verano pasado, diez días después justamente un empresario importante del mundo del toro me ofreció la oportunidad de debutar este verano en Huesca. Y eso no es una casualidad, creo que la mano de Dios está detrás, porque soy muy creyente. Es una señal, pensé», explica a El Debate, cuando le preguntamos cómo surgió la posibilidad de anunciarse en un cartel, algo nada sencillo para los que empiezan en el toreo.
Yo creo mucho en Dios. Y creo que Dios me puso esta oportunidad en mi vida, tras terminar mi carrera de Derecho. No es una casualidad", comenta
Con la bendición de su familia y con su esfuerzo diario, y con un poquito de ayuda financiera de su padre, «que el toro es muy caro», —matiza—, Diego Tebas está a punto de comenzar la que puede ser su nueva vida: la vida de una figura del toreo, su gran ilusión. De momento, tiene por delante la primera de las 10 novilladas que le exige el reglamento para dar el siguiente paso. Y no piensa desaprovecharla, ni mucho menos. Tiene muchas ganas.