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Isabel Gemio y su hijo Gustavo

Isabel Gemio y su hijo Gustavo

Isabel Gemio cuenta cómo le ha marcado la enfermedad incurable que padece su hijo

Tras ocho años alejada del foco mediático, la periodista combina su regreso profesional con su labor como presidenta de la Fundación Isabel Gemio

Isabel Gemio ha vuelto a colocarse frente a los micrófonos, regresando a la radio que la vio nacer como profesional y consolidarse como una de las voces más reconocibles de nuestro país. Desde este 1 de septiembre, todos los días, de lunes a jueves a partir de las 23:30 horas, lidera El último tren, un magacín nocturno en Radio Nacional de España donde la conversación, las historias de los oyentes y los debates en torno a temas culturales, científicos y musicales son los auténticos protagonistas.

Durante la presentación ante los medios, Isabel no ha podido evitar emocionarse al recordar los momentos difíciles vividos este verano, cuando tuvo que acudir al hospital con su hijo mayor, Gustavo, de 28 años, quien padece distrofia muscular de Duchenne. En el veranito hemos estado un poquito así. Bueno, ya está, ya ha salido por ahí. Por eso no me importa. El mayor ha estado ingresado unos días".

En el verano de 1997, Isabel Gemio y su entonces marido, Nilo Manrique, adoptaron en Guatemala a Gustavo, su primer hijo en común. Dos años después anunciaron que estaban esperando su segundo hijo, un niño biológico al que llamaron Diego y que nació en 1999 en una clínica de Madrid. Sin embargo, cuando se encontraba embarazada de cinco meses, el matrimonio recibió uno de los golpes más duros de su vida. Los médicos le confirmaron que Gustavo, su hijo mayor, sufría una enfermedad incurable: distrofia muscular de Duchenne.

Isabel Gemio en la presentación en RNE

Isabel Gemio en la presentación en RNEGTRES

Su historia personal y familiar, marcada por el esfuerzo y la resiliencia, sigue siendo un motor fundamental de su labor profesional y social. La periodista ha compaginado estos años fuera de los focos con su papel como presidenta de la Fundación Isabel Gemio, destinada a la investigación de patologías neuromusculares y enfermedades raras, contribuyendo activamente a mejorar la vida de muchas familias que, como la suya, conviven con estas condiciones.

Gemio confiesa que el regreso a la radio se produce también por necesidad personal: «Mentalmente, necesitaba trabajar y estar ocupada. La radio es mi vida. Nunca había tenido una oferta que me permitiera hacer lo que más me gusta, y aquí estoy, encantada y feliz». Consciente de que la vida puede cambiar de un momento a otro, ha elegido el título El último tren no solo por el horario del programa, sino como metáfora de las oportunidades, los riesgos y los caminos que todos recorremos. «Nunca sabemos cuál será nuestro último tren, tanto profesional como vital o existencial. Lo que sí sé es que lo voy a vivir intensamente», comentó.

La Fundación

El programa promete ser diverso y dinámico. Cada noche incluirá secciones de cine, música, ciencia y cultura con especialistas de renombre, garantizando un espacio de entretenimiento profundo y reflexivo. Isabel Gemio explica que el público de la madrugada tiene un perfil diferente: personas que buscan compañía mientras trabajan, viajan o simplemente no pueden dormir, generando un vínculo cercano y sincero entre locutora y oyentes. «Se crea un vínculo muy estrecho con los oyentes de la noche. Es un espacio más relajado y la gente se muestra con sinceridad, con necesidad de desahogarse, de hablar… Yo les voy a escuchar», asegura.

En paralelo, Gemio continúa con su labor altruista a través de la Fundación Isabel Gemio, que este año ha abierto una convocatoria pública para financiar proyectos de investigación en enfermedades raras. La presidenta valora los avances conseguidos, aunque lamenta que la inversión pública en ciencia aún esté por debajo de la media europea, haciendo indispensable la aportación del capital privado y el compromiso social. Su experiencia personal con Gustavo y su hijo menor, Diego, le ha mostrado la importancia de la visibilidad, la información y el apoyo emocional para las familias afectadas por estas enfermedades.

Tras ocho años alejada del foco mediático, Isabel Gemio reconoce que la ausencia le ha permitido crecer y asumir su carrera con perspectiva: «Cuando me cortaron mi programa con tanta audiencia dolió mucho, pero aprendí a vivir de otra manera. Hoy valoro cada viaje, cada oportunidad de comunicar y de llegar a la gente». Su regreso es, por tanto, un reencuentro con su primer amor profesional, la radio. A sus 60 años, Isabel Gemio demuestra que la experiencia, la pasión y la humanidad son capaces de encender de nuevo los micrófonos.

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