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Jacobo Fitz James con su mujer la periodista Inka Martí por las calles de Madrid

Jacobo Fitz- James con su mujer, la periodista Inka Martí, por las calles de MadridGTRES

La vida de Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela, como ganadero, agricultor y editor

El hijo de la duquesa de Alba y su mujer han conseguido unir la edición literaria con la vida en el campo en Salamanca

La editorial Atalanta acaba de cumplir veinte años y la efeméride ha reavivado la atención sobre una pareja que, desde una discreción férrea, ha convertido su proyecto en una referencia cultural inesperada.

Inka Martí y Jacobo Siruela, editor, escritor y conde de Siruela, hijo de la duquesa de Alba, celebran dos décadas de una aventura que nació en 2005 en Vilaür, un diminuto pueblo del Alto Empordà, a apenas 40 kilómetros de Francia, al que se trasladaron en busca de una vida más pausada.

El matrimonio, que se casó en 2004, levantó desde esa masía catalana y con un ritmo editorial muy medido una casa independiente dedicada a publicar libros cuidados en forma y contenido. En una publicación reciente, Martí compartió una descripción que definía como «una editorial a la medida de dos soñadores, que se ha convertido en un referente para lectores que buscan una cierta iluminación sobre el sentido de la vida».

Con los años, su vida se extendió también hacia otro territorio: el campo salmantino. En la finca de 4.000 hectáreas que Jacobo heredó de su madre, la pareja decidió emprender un proyecto ecológico centrado en la ganadería y la agricultura tradicional. Ese espacio, completamente distinto del lugar donde trabajan en sus libros, se ha convertido en un refugio natural donde conviven lobos y vacas moruchas criadas de manera artesanal. Para ambos, muy vinculados a la naturaleza, este giro llegó de forma orgánica, como una extensión de la vida interior que siempre han defendido.

En lo editorial, Jacobo ha explicado en varias ocasiones que su propósito con Atalanta era recuperar un modo artesanal de hacer libros, involucrándose en todas las fases del proceso para crear obras «sólidas y bellas», pensadas para perdurar y alejadas del libro electrónico, que considera carente de sensualidad. Esa misma mirada se refleja en los libros que ellos mismos han escrito, desde Cuaderno de Noche, donde Martí recoge algunos de los sueños anotados durante años, hasta El mundo bajo los párpados, en el que Siruela rastrea la historia cultural del universo onírico.

Antes de fundar Atalanta, Jacobo ya había dejado una huella profunda en la edición española. En los años ochenta creó Editorial Siruela, donde rescató textos medievales y diseñó colecciones que hoy forman parte de la memoria cultural del país. La Biblioteca de Babel, dirigida por Jorge Luis Borges, impulsó el género fantástico en España. Bajo su sello llegaron autores como Álvaro Mutis, Italo Calvino o Lobo Antunes, y publicó El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder, convertido en fenómeno internacional. Tras vender la editorial en 2000, inició una etapa más silenciosa junto a Inka, que es periodista cultural y artista.

Hijo de la duquesa de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart ha llevado siempre una vida apartada del foco mediático. Su dedicación a los libros y al pensamiento lo ha mantenido al margen del circuito social, repartiendo hoy su tiempo entre el Empordà y la finca salmantina, donde continúa su proyecto ecológico, centrado en la recuperación de especies autóctonas y en la prohibición de la caza, una medida que les ha generado tensiones con cazadores de la zona.

El vigésimo aniversario de Atalanta ha coincidido con varios compromisos profesionales que han marcado la agenda de la pareja, como un premio concedido a Martí en Canarias, con varios actos conmemorativos de la editorial y con una reunión con la Circular Bioeconomy Alliance del Rey Carlos III. Circunstancias que explican incluso ausencias en citas familiares recientes, como en la boda de su hermano Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan.

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